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14 de septiembre de 2016

¡Y DALE CON LAS PROPAGANDAS INSULTANTES PARA LAS MUJERES!

Obviamente esos malditos publicistas machistas no leyeron mi entrada anterior sobre este tema, porque siguen haciendo de las suyas como si viviéramos en el siglo XIX (o en Arabia Saudita ahora mismito).

En serio, ¿taaaaaaaaaaaaaaanto les cuesta ver a las mujeres como algo distinto a unas tontas amas de casa, madres helicóptero o pandilla de obsesionadas con el estado de su cutis/uñas/cabellera/pestañas? ¡¡AAARRRGGGHHH!! ¡Tráiganme un hacha, que es hora hacer rodar algunas cabezas!

He aquí una lista de los ejemplos más recientes de propagandas ofensivas:

EJEMPLO 1

La escena comienza con un par de niños embarrados que se aproximan a la puerta. La madre trata de detenerlos haciendo un gesto como si tuviera poderes telequinéticos, pero como no es una X-Men, los niños entran a la casa y dejan todo embarrado. ¿Y qué hace la madre, entonces? ¡Se pone a fregar el barro con el producto de limpieza correspondiente!

¿Qué qué qué? A ver, publicistas, ¿acaso vuestras respectivas madres eran así de incompetentes? Mi madre me habría pegado el GRITO justo antes de traspasar la puerta, y como yo estaba siendo bien educada por ella, me habría detenido en el acto y me habría quitado los zapatos embarrados. Y en el improbable caso de que hubiera conseguido traspasar la puerta, mi madre me habría dado A MÍ el trapo para que limpiara lo que había ensuciado.

Hay una propaganda de jabón que está un poquito mejor: la madre ve al niño entrar a la casa con las manos sucias y lo detiene justo antes de que toque a su hermanito bebé, para luego llevarlo al baño a fin de que se lave. Pero ahí yo me pregunto: ¿no podrían haber puesto AL PADRE a hacer eso mismo, para variar? ¿O a un abuelo o hermano mayor, asumiendo que la madre podría ser una profesional que estuviera trabajando en ese mismo instante? ¿Acaso no han notado, publicistas, que muchas madres hoy en día tienen carreras universitarias y trabajos de tiempo completo? HELLO!!

EJEMPLO 2

Va una madre y le pregunta a otra (con una cara de asco y alarma muy cercana a la idiotez): "Ay, ¿es verdad que mis hijos estuvieron jugando con los tuyos bajo la cama? ¿Y en el piso del baño?" Y la otra madre responde que sí, pero que no se preocupe porque desinfectó todo con el producto correspondiente.

De nuevo, publicistas: ¿acaso vuestras madres hacían semejante chorrada? La mía NO. ¿Y saben por qué? Porque no era una estúpida madre helicóptero germofóbica obsesionada con mantenerme en ambientes esterilizados. Mi madre era una persona CULTA (no más que las madres actuales, por cierto), y por lo tanto sabía que a los niños no les pasa nada por jugar en cualquier ambiente más o menos aseado. De hecho, mi madre y las de mis amigas también nos dejaban jugar en la calle todo el día, o en un estanque lleno de renacuajos, o en pleno bosque, y como máximo nos mandaban a lavarnos un poco antes de comer. Desde luego, no andaban averiguando qué tan limpias estaban las casas de nuestras amiguitas, al asumir correctamente que las familias más o menos civilizadas no viven en chiqueros.

¿Qué tal si reformulan esa propaganda? "Sí, los niños pueden jugar tranquilamente en cualquier sitio de la casa porque alguien [¡que también puede ser un hombre!] mantiene los pisos aseados con [insertar nombre del producto de limpieza en cuestión]." Y YA. ¿Ven qué fácil es NO insultar a nadie?

EJEMPLO 3

Una propaganda de Lysoform en la que el jefe del marido, el entrenador del hijo y la profesora de baile de la hija vienen a decirle a la madre que desinfecte la casa para que los mencionados familiares no se enfermen y puedan cumplir con sus respectivos compromisos. WTF?????? ¿Ahora resulta que la responsable de la salud de toda la familia es la madre, y si alguien se enferma es culpa de ella?

Creo que los publicistas trataron de corregir el disparate con la cuestión del jefe: cambiaron lo de "si tu marido se enferma, ¿quién me hace la presentación?" a "si tú te enfermas, ¿quién me hace la presentación?", ¡pero la ofensa ya estaba hecha, y ya se sabe que las mujeres perdonamos pero no olvidamos!

EJEMPLO 4

Esas infames propagandas de Cif que son como cuentos de hadas. ¡Cuentos de hadas en los que la doncella se vuelve reina por usar un detergente que no le estropea las manos, o es una reina y consigue limpiar el palacio, o es una bella durmiente que se levanta a limpiar para que el príncipe no vea los pisos sucios a su alrededor! ¡¡¡PEROLAP***QUELOSPARIÓ, PUBLICISTASDEM*****!!!

¿¿¿DESDE CUÁNDO UNA MUJER SE SIENTE COMO UNA REINA POR FREGAR LA MALDITA CASA TODO EL MALDITO DÍA??? ¡¡REINA SE SENTIRÍA SI ALGUIEN MÁS HICIERA ESE TRABAJO POR ELLA!! ¡POR NO HABLAR DE QUE UNA REINA HACE TRABAJOS MÁS IMPORTANTES, COMO, NO SÉ, GOBERNAR EL MALDITO REINO!

Oh, espérense, también hay una propaganda donde las ollas tienen miedo de que vengan a lavarlas ¡porque la mujer podría tener las manos muy ásperas a causa del detergente! [Gissel golpea la cabeza contra el teclado. Repetidamente.] En serio, ¿no podrían haber hecho la propaganda de otra manera? ¿Con un hombre médico, por ejemplo? ¿Onda "tengo que cuidar mis manos para atender a mis pacientes, y este detergente es estupendo porque no me daña la piel"? (No me miren así, ¡no es una idea absurda que un médico lave platos en su propia casa!)

Ah, y me olvidaba de Mr. Músculo. Hay una propaganda donde aparece Mr. Músculo de niño, sufriendo porque su sacrificada madre pasa todo el día fregando. Pero ¿a Mr. Músculo se le ocurre AYUDAR A SU MADRE A LIMPIAR? ¡Noooooooooooo! Lo que hace es desarrollar, a lo largo de los años, una mejor fórmula de jabón, ¡y se la da a su sacrificada madre para que siga limpiando! Eh, Mr. Músculo, ¿no podrías haberle dicho a tu madre en algún momento algo así como "me toca limpiar, vete al spa"? ¡Qué hijo de porquería!

En fin, de todos modos parece que los publicistas de Mr. Músculo han captado el mensaje, porque en una propaganda más reciente ponen a un padre haciéndose cargo de todo (no pillé a la madre por ningún lado; si en verdad ella no aparece, haré de cuenta que está trabajando o tomándose esas merecidas vacaciones en el spa, porque sería deprimente pensar que el padre se está haciendo cargo de la casa y los críos solamente porque se ha quedado viudo o se ha divorciado).

EJEMPLO 5

Más propagandas en las que sólo la madre tiene que hacerse cargo de todo. Una de papel higiénico en la que se hace "una reunión de madres para evitar el desperdicio" con un papel que se corta fácilmente en la "cantidad ideal" (pfff, como si no variaran los requerimientos según lo que le toque a uno hacer en el baño en cada ocasión). A ver, ¿acaso ningún padre ha ido al baño con su hijo y le ha limpiado el culete? ¿No podían los hombres estar también presentes en esa estúpida reunión sobre el papel higiénico?

Y luego tenemos una propaganda donde la madre se disculpa con la hija porque "tiene que tomarse unos días libres por enfermedad", pero resulta que no hace falta, porque si toma el antigripal, ¡podrá seguir jugando con su hija!

OMG, lo que nos faltaba. ¡Que las madres tengan que tomar antigripales para seguir funcionando a toda costa, como si no hubiera un PADRE para hacerse cargo de la cría mientras su esposa se va a la cama a recuperarse!

EJEMPLO 6

Entremos ahora en la categoría de "mujeres estúpidamente obsesionadas con el cabello". Hay una propaganda que afirma que todas las mujeres le hacemos promesas al pelo. ¿Qué qué qué? Sepan, publicistas, que cuido bastante mi cabellera para mantenerla así de espectacular, ¡pero no le hago promesas ni nada por el estilo! Y sí, he tenido amigas que iban a la peluquería cada dos por tres, ¡pero tampoco le prometían a su cabello que no volverían a plancharlo/ondularlo/teñirlo hasta el siguiente mes!

También hay una propaganda de Pantene en la que cierta actriz muy conocida nos advierte, como si fuera una noticia tan preocupante como la aparición de una enfermedad mortal y contagiosa, de que ¡oh, resulta que los minerales en el agua potable de la ducha dañan el cabello! Más allá de que tal afirmación me parece un invento, ¿en serio tienen que poner a la pobre actriz hablando del tema como si fuera una preocupación trascendental? Francamente, lo que el agua potable pudiera hacerle a mi cabello estaría en el lugar... no sé, 1.582.341 en mi lista de cuestiones angustiantes.

Encima, ahora Dove tiene una propaganda con mujeres que, aparentemente, VAN A UN GRUPO DE APOYO por causa de las angustias capilares. Podría haber resultado graciosa si no fuera tan rematadamente ridícula. Queridos lectores hombres que estén leyendo esta entrada: Por favor, no miren esa propaganda y piensen que refleja a las mujeres en general. Si escuchan a una mujer decir que va a un grupo de apoyo, probablemente sea por cáncer de seno, una violación, un aborto espontáneo o la muerte de algún familiar en algún accidente horrible, ¡no por el dichoso cabello!

A ver, supongo que el equivalente de estas propagandas, para los hombres, serían las de la barba. ¡Y no me parece que ninguna de ellas sea insultante! Ellos van, se afeitan, le sonríen al espejo y salen a conquistar chicas con sus caras bien suavecitas. ¿Podríamos volver a eso en cuanto al cabello femenino? ¿Como esa propaganda sobre una mujer a quien le quedaba el cabello tan brillante que los hombres prácticamente se rendían a sus pies? (Y la verdad, no es una situación tan disparatada. Muchos hombres han elogiado mi pelo cuando salgo a pasear, aunque el resto de mí no sea la gran cosa.)

EJEMPLO 7

Propagandas diversas que nos tratan como completas taradas. Son varias. Por ejemplo, una propaganda de desodorante en la que las mujeres usan una pulsera que brilla cuando ellas se mueven. Se ve que, para esos publicistas, las mujeres somos tan idiotas que no nos damos cuenta de cuándo nos estamos moviendo a menos que nos lo indique una pulsera. Agravante: ¡en la versión masculina de esa misma propaganda NO les dan ninguna chuchería brillante a los hombres!

Las propagandas de alimentos dietéticos siempre van dirigidas a las mujeres, y en general nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con las calorías (han de ser los mismos publicistas que nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con el pelo). Agravante: los publicistas no consideran que todos esos hombres que van por ahí con una grasa abdominal mucho más peligrosa que la de las mujeres tengan que hacer dieta de ninguna clase. ¡Doble estándar!

Ah, y también nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con la menstruación y los olores vaginales. Que sí, que mancharse la ropa con la maldita sangre menstrual es un maldito incordio, ¡pero no hacemos tanto drama al respecto! Y ya que estamos, ni siquiera hacen falta los protectores diarios. Todo lo contrario: ¡son dañinos para la salud vaginal! (tomen nota, chicas, es importante).

Fin de los ejemplos... por ahora, pues estoy segura de que tarde o temprano aparecerán más.

Hay una propaganda donde a una chica le va bien en la entrevista de trabajo por usar un producto para el pelo que se lo deja estupendo. La encontraría insultante si no fuera porque así funciona la vida real, y yo estoy hablando de las propagandas insultantes, no de la tiranía de la apariencia a título general.

Diría que la propaganda de Invictus es insultante por eso del harén de mujeres esperando al deportista, pero ésa la perdono porque a) el deportista es lindo y va sin camisa y b) Paco Rabanne emite una propaganda equivalente (Olympéa) donde la chica es una diosa a la que esperan unos cuantos hombres desnudos. O sea, es sexista a partes iguales, y yo doy puntos por la igualdad :-D

Ahora me gustaría felicitar a los publicistas que sí están haciendo bien las cosas (o sea, sin insultar a las mujeres):

1) Los de esa propaganda de Blem donde muestran tanto a hombres como mujeres usando el producto para cuidar sus respectivos objetos favoritos, ya sean pisos floreados o una cama con forma de auto.

2) Los de las cremas antiarrugas. Aunque a menudo ponen mujeres demasiado jóvenes como para tener arrugas, ¡al menos no nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con las arrugas!

3) Los de los productos para la depilación o para retrasar el crecimiento del vello axilar. Eso de que las axilas se sienten como un cactus cuando empieza a crecer el vello es algo tonto, pero se aproxima bastante a la realidad :-D

4) Los de los analgésicos para el dolor menstrual. En general mencionan con mucho tacto el problema.

5) Los que hacen las propagandas de perfumes. Mi favorito es el de Charlize con aspecto de diosa dorada :-D (Ahora me gustaría ver a Charlize en una propaganda de vehículos... haciendo su papel de Imperator Furiosa.)

6) Los que hicieron esas propagandas de caldos Knorr donde hay hombres cocinando.

7) Los del jabón de ropa Ala que muestran a un padre lavando la ropa y enseñándole a su hijo varón a lavarla también.

Algo que me gustaría ver en el futuro: más mujeres en propagandas de vehículos. ¡Que NO estamos en Arabia Saudita, carajo, y podemos manejar si queremos! Me encanta esa propaganda de Peugeot donde el tatuaje del hombre se convierte en un hermoso dragón rojo que vuela por la ciudad a medida que avanza el auto de ese mismo color. Si hubieran puesto a una mujer, habría quedado también genial.

Oh, esperen, ¡esa idea amerita una ilustración!


G. E.

PD: Creo que mi dragón siente una especie de amor platónico por el de la propaganda de Peugeot. Se entiende. Es una belleza.

8 de septiembre de 2016

UN PLEITO

Para variar, quisiera compartir uno de mis poemas favoritos (no soy fanática de la poesía, pero bueno, unos pocos han llegado a gustarme). Es de Rubén Darío. Lo aprendí de memoria cuando era apenas una niña, y todavía puedo recitarlo sin un solo error :-) (También puedo recitar El cuervo, de Edgar Allan Poe, en su idioma original, pero hasta yo admito que eso es demasiado nerd.)

Por cierto, este poema es de dominio público dada la fecha de muerte del autor, así que no estoy pisoteando ningún copyright... a diferencia de todos esos podridos administradores de webs piratas, a quienes les deseo ser devorados por un enorme monstruo defensor de los derechos de autor. Ea.

Aquí les va el poema, escrito en 1884. Supongo que cualquier similitud alegórica con la realidad, pasada o presente, no es coincidencia :-D

UN PLEITO

I

Diz que dos gatos de Angola
en un mesón se metieron
del cual sustraer pudieron
un rico queso de bola.

Como equitativamente
no lo pudieron partir,
acordaron recurrir
a un mono muy competente;

mono de mucha conciencia
y que gran fama tenía,
porque el animal sabía
toda la Jurisprudencia.

—Aquí tenéis —dijo el gato
cuando ante el mono se vio—
lo que este compadre y yo
hemos robado hace rato;

y pues de los dos ladrones
es el robo, parte el queso
en mitades de igual peso
e idénticas proporciones.—

Aquel mono inteligente
observa el queso de bola,
mientras menea la cola
muy filosóficamente.

—Recurrís a mi experiencia
y el favor debo pagaros,
amigos, con demostraros
que soy mono de conciencia;

voy a dividir el queso,
y, por hacerlo mejor,
rectificaré el error,
si hubiere, con este peso.—

Por no suscitar agravios,
saca el mono una balanza
mientras con dulce esperanza
se lame un gato los labios.

—Haz, buen mono, lo que quieras
—dice el otro con acento
muy grave, tomando asiento
sobre sus patas traseras.

II

Valiéndose de un cuchillo,
la bola el mono partió,
y en seguida colocó
un trozo en cada platillo;

pero no estuvo acertado
al hacer las particiones,
y tras dos oscilaciones
se inclinó el peso hacia un lado.

Para conseguir mejor
la proporción que buscaba
en los trozos que pesaba,
le dio un mordisco al mayor;

pero como fue el bocado
mayor que la diferencia
que había, en la otra experiencia
se vio el mismo resultado,

y así, queriendo encontrar
la equidad que apetecía,
los dos trozos se comía
sin poderlos nivelar.

No se pudo contener
el gato, y prorrumpió así:
—Yo no traje el queso aquí
para vértelo comer.—

Dice el otro con furor,
mientras la cola menea:
—Dame una parte, ya sea
la mayor o la menor;

que estoy furioso, y arguyo,
según lo que va pasando
que, por lo nuestro mirando,
estás haciendo lo tuyo.—

III

El juez habla de este modo
a los pobres litigantes:
—Hijos, la Justicia es antes
que nosotros y que todo.

Y otra vez vuelve a pesar
y otra vez vuelve a morder;
los gatos a padecer
y la balanza a oscilar.

Y el mono, muy satisfecho
de su honrada profesión,
muestra su disposición
para ejercer el Derecho.

Y cuando del queso aquel
quedan tan pocos pedazos
que apenas mueven los brazos
de la balanza en el fiel,

el mono se guarda el queso
y a los gatos les responde:
—Esto, a mí me corresponde
por los gastos del proceso.


Espero que les haya gustado tanto como a mí :-)

G. E.

2 de septiembre de 2016

CÓMO INTERPRETAR ESTADÍSTICAS Y ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Ésta va a ser una entrada larga y no muy fantasiosa/divertida que digamos, pero hablé con mis amigos en Facebook y me pidieron que la escribiera, dado que mucha gente se está haciendo un lío del carajo con la cuestión.

¿Recuerdan mi pataleta sobre los estudios científicos que se contradicen a cada rato? Bien, es un problema real que lleva a mucha gente a no saber cuál es la verdad sobre algo (dejando de lado a los extraterrestres y las teorías conspiranoicas, que quizás mencione en alguna otra ocasión). También lleva a que las personas ya no crean en las estadísticas ni en los estudios científicos, o peor: que crean en esos estudios seudocientíficos/seudorrevolucionarios que aparecen en Internet cada cinco minutos. Onda "¡las zanahorias curan el cáncer!" o "¡la leche causa osteoporosis!" (la demonización de los lácteos me tiene hasta el gorro, la verdad).

Créanme: la estadística ES UNA CIENCIA. Por desgracia, al igual que cualquier otra ciencia, es posible usarla rematadamente mal, y luego la gente ya no confía en ella. Mientras tanto, el método científico aún funciona de maravilla... ¡y TAMBIÉN es posible usarlo mal!

Qué ganas de tirarse de los pelos, ¿verdad?

Hay mucha gente que manipula las estadísticas para confundirnos, o sea, aquellos que puedan beneficiarse de la confusión, ya sean políticos, empresarios e incluso los propios científicos. También hay gente que usa mal las estadísticas para fundamentar sus propios prejuicios (por ejemplo, que las personas de piel oscura son menos inteligentes que las caucásicas, lo cual NO es cierto).

En fin, en esta entrada voy a explicar los fundamentos básicos de las estadísticas y los estudios científicos, a fin de que ustedes puedan encararlos en forma razonable y no caigan en los engaños de gente inescrupulosa.

Repasemos lo que nos enseñaron en el colegio sobre el método científico. Éste consiste en cinco fases bien definidas:

1) OBSERVACIÓN - Observamos un fenómeno.
2) HIPÓTESIS - Nos preguntamos a qué obedece tal fenómeno.
3) EXPERIMENTACIÓN - Experimentamos para despejar la duda.
4) CONCLUSIÓN - Obtenemos una respuesta.
5) REPETIBILIDAD

¿Se están preguntando qué cuernos es esa "repetibilidad" de la que nunca les hablaron en el colegio? Pues bien, la repetibilidad significa que, si otra persona hace exactamente el mismo estudio científico que nosotros, en teoría debería obtener el mismo resultado. De lo contrario, alguno de los dos científicos ha hecho algo mal, o quizás intervinieron factores importantes que ninguno de los dos científicos tomó en cuenta. Debido a lo anterior, es necesario documentar todos los detalles del experimento: materiales, sujetos del experimento (por ejemplo, ratas) y métodos. De esta manera se puede saber dónde demonios metió alguien la pata.

Aquí aparece una de las primeras funciones de la estadística aplicada a los estudios científicos. Como la biología NO es una ciencia exacta (ninguna ciencia aplicada a seres vivos lo es), cualquier experimento biológico no podrá repetirse con una exactitud del 100%. Pueden variar los sujetos de experimentación (las ratas no serán las mismas), el equipo de científicos que haga el experimento (humanos que podrían repetir o no los aciertos o errores del equipo que realizó el experimento original) y así por el estilo. Es por esto que cualquier estudio científico debe ser confirmado por repetición, y cuantas más repeticiones, mejor. Las repeticiones proveen algo que en estadística se denomina "número de muestra", y cuanto más grande sea la muestra, los patrones que surjan de las repeticiones se podrán ver con más claridad. El tamaño de la muestra puede darse dentro del mismo experimento: el número de ratas. Por ejemplo, si estamos probando un fármaco nuevo, los resultados serán más fiables con una muestra de 1.000 ratas que con una de 20. Si el fármaco resultó ser eficaz en un 70% de las ratas, pero sólo se aplicó a una muestra de 20 ratas... es posible que la eficacia haya sido una simple coincidencia y que esas 14 ratas se hayan curado por cuenta propia (no me miren así, las ratas son organismos condenadamente resistentes).

Como dije arriba, la estadística es una ciencia. ¡Y tiene fórmulas matemáticas! (no me entusiasman las matemáticas, pero he de admitir que son bastante más exactas que la biología). Existen fórmulas para determinar si los resultados de un estudio son estadísticamente significativos (o sea, no una simple coincidencia). Dichas fórmulas se calculan usando, entre otros números, el tamaño de la muestra.

Entonces, si un experimento se realizó en una muestra de individuos lo bastante grande, y luego otros científicos lo replicaron exitosamente usando unas condiciones similares y en una muestra de individuos también grande, pues entonces lo más probable es que la conclusión de dicho experimento sea CORRECTA. O sea, el fármaco sirve para curar determinado cáncer en las ratas un 87% de las veces, o un método educativo funciona en un 74% de los niños disléxicos, o comer determinado alimento disminuye en un 42% las probabilidades de contraer determinada enfermedad.

No me pidan datos exactos. Las estadísticas poblacionales nunca son exactas. La estadística, como ciencia, busca lo más cercano a la exactitud dentro de la inexactitud. Si todo fuera exacto, no necesitaríamos estadísticas :-D

"¿Y qué pasa con los datos que se salen de las estadísticas?", me preguntarán. "¿Con ese 13% de ratas que no se curaron, por ejemplo?" Pues pueden pasar miles de cosas. Quizás esas otras ratas eran alérgicas al fármaco del experimento, o sus células cancerígenas simplemente eran más resistentes, o esas ratas tenían alguna infección microbiana subyacente que las debilitó antes de que el fármaco pudiera hacer efecto. O, lo más probable, una combinación de todo lo anterior.

A la mayoría de las personas nos hacen bien los frutos secos (son súper nutritivos y tienen ácidos grasos poliinsaturados). Unas cuantas, en cambio, son alérgicas a ellos y pueden morir en minutos si comen un maní por accidente. (Las estadísticas muestran que cada vez hay más niños que se vuelven mortalmente alérgicos a los maníes, por cierto. Volveré a eso en un rato.) Ahí tienen otro ejemplo de que nada es absoluto en la biología.

A estas alturas ya deben de haber concluido que es súper complicado medir la exactitud de un experimento científico, ¿verdad? Pues voy a complicar el asunto un poco más: no siempre es posible demostrar algo mediante un estudio científico controlado, y entonces no queda otra que hacer un estudio observacional o epidemiológico.

La diferencia entre un estudio científico controlado y un estudio observacional es que el primero está CONTROLADO, valga la redundancia. O sea, se reducen al mínimo las diferencias entre los sujetos de la muestra y se estudian las variaciones de un único factor: el que nosotros queremos probar (por ejemplo, el fármaco contra el cáncer en ratas). O sea, conseguimos a unas pobres ratas muy parecidas entre sí, les inducimos el mismo tipo de cáncer y vemos en qué porcentaje de ellas funciona el fármaco. Si son personas en lugar de ratas, se eligen aquellas que tengan el mismo tipo de cáncer y que se encuentren más o menos en la misma etapa de la enfermedad. Si esto no es posible, bien, el análisis estadístico deberá tomar en cuenta que las personas con cáncer terminal podrían no reaccionar al fármaco de la misma manera que las personas con cáncer incipiente (entre otros factores).

Los estudios observacionales, por otro lado, estudian a las poblaciones sin experimentar directamente sobre ellas. Por ejemplo, se hacen encuestas o se estudian miles de fichas clínicas en busca de patrones y tendencias. Digamos que en un pueblito de 500 personas la expectativa de vida promedio es de 105 años para los hombres. Si en los pueblos vecinos la expectativa de vida es de 85 años para los hombres, ¿qué pasa en ese pueblito con estadísticas anómalas? ¿Hay algo en el agua? ¿Son los genes de las familias que viven ahí? ¿Hay alguna planta que crezca justo en esa zona y que, consumida en forma de ensalada, te vuelva súper saludable?

Hora de hacer preguntas a todo el mundo y ver qué factores coinciden y cuáles no. Con un poco de suerte, descubriremos qué hace que la gente viva tanto en ese pueblito y podremos aplicarlo a la humanidad en general.

Los estudios observacionales son bastante más engorrosos que los controlados, por razones obvias. Sin embargo, a veces se descubren cosas buenas por accidente. Por ejemplo, quizás un fármaco no fuera demasiado efectivo contra una enfermedad en particular... ¡pero resulta que, mirando las fichas clínicas de los pacientes, salta a la vista que les alivió los síntomas de OTRA enfermedad para la cual NO había sido diseñado! (Sí, esto ha pasado en la vida real. Con la aspirina, por ejemplo.)

Los estudios observacionales suelen aplicarse a situaciones de largo plazo o a aquellas en que, por razones éticas, no es posible hacer un estudio controlado. Así fue como se averiguó que el tabaquismo causa todas las enfermedades que causa, o que comer verduras mejora los valores sanguíneos, o que leer mucho enlentece el deterioro cerebral. En otras ocasiones se detecta algún fenómeno a través de un estudio epidemiológico y luego se realizan estudios controlados para confirmarlo.

¿Cuándo aparecen las manipulaciones y los engaños?

Empecemos por los promedios (lo que en estadística es la "media"). A los políticos les encantan los promedios, dado que maquillan los extremos negativos de su gestión. "El ingreso per cápita subió a 3.000 euros/dólares al mes." Ajá. Pero lo que olvidan decir es que un 5% de la población está ganando 20.000 euros/dólares al mes y que el 95% restante está ganando, con suerte, 700.

Hay un chiste sobre eso. Un estadístico tiene un pie en agua hirviendo y el otro pie en agua con hielo. Entonces va y dice: "En promedio, mis pies están agradablemente tibios."

Siempre hay que tomar con pinzas cualquier estadística que larguen los políticos. Aunque el gobierno no las falsifique directamente (pasó en Argentina), hay muchas maneras de maquillar los datos cambiando los factores estadísticos. "La pobreza bajó un 15%." Ajá. ¿Y de dónde carajo salió el dato? ¡Explíquenmelo con pelos y señales! ¡Ya mismito! O sea, si el gobierno estuvo dando dinero a los pobres y contando eso como un ingreso, técnicamente es cierto que bajó la pobreza... pero en realidad no es cierto. Estadísticamente hablando, y hablo de estadísticas SERIAS, la mejor forma de reducir la pobreza es creando fuentes reales de empleo y mejorando la educación pública. Si no, es puro humo que se desvanecerá cuando el gobierno corte las asistencias. En cambio, si dicen que bajó la pobreza porque aumentó la capacitación de la población, y por lo tanto los trabajadores están accediendo ahora a empleos mejor pagados, bueno, entonces sí puedo creer que la pobreza bajó cuanto me dicen que bajó.

Otro ejemplo: "Los atracos disminuyeron un 30%." Ajá. ¿Estamos seguros de eso? ¿Y qué tal si hacemos una encuesta para averiguar si los atracos disminuyeron o si simplemente la gente no los está denunciando porque ya no confía en la policía? Aquí conviene mirar las cifras de un delito que se denuncia la mayor parte de las veces: los homicidios. Si el gobierno viene y me dice que están haciendo un trabajo fantástico porque disminuyeron los robos, pero resulta que la cifra de homicidios aumentó un 25% con respecto al año anterior... ¡bonito cuento de hadas me están contando!

Pasemos ahora a la cuestión de la salud. Actualmente parece como que todos los días está saliendo un estudio nuevo sobre la eficacia de tal suplemento alimenticio, tal dieta nueva que se ha vuelto muy popular o tal droga que previene cierta enfermedad. ¿Cuáles estudios debemos tomar en cuenta y cuáles no? ¿Son puras patrañas o hay datos sólidos detrás de las distintas afirmaciones?

No es broma todo esto, la salud de uno puede estar en juego. Por mucho tiempo se insistió con que las grasas saturadas eran la causa principal de las enfermedades cardiovasculares, pero desde entonces los estudios científicos controlados han determinado que no era tan así. OK, ¿de dónde salió tal conclusión, entonces? Al parecer, de estudios científicos que pasaron por alto otras variables. En fin, resulta que el exceso de carbohidratos refinados es mucho más dañino para la salud cardiovascular, y las grasas saturadas no causan tantos problemas como se creía dentro de una dieta balanceada. Vaaaale. También nos hicieron cambiar las grasas saturadas por aceites vegetales, pero ahora resulta que los aceites vegetales (salvo unos pocos, como el de oliva) son inflamatorios y nocivos para el cuerpo, y los aceites realmente buenos son los del pescado, por su alto contenido de ácidos grasos omega 3. Vaaaale.

La próxima vez que les llegue un dato científico/estadístico, del tipo que sea, encárenlo de esta manera:

1) Piensen en qué beneficia a quien lo está mencionando. Si un presidente larga datos estupendísimos sobre su gestión, averigüen cómo fueron obtenidos. Fíjense, también, si tales datos coinciden con lo que VEN a diario. El gobierno de mi país dice que bajó la pobreza, pero yo veo MÁS gente hurgando en la basura, no menos, así que no me lo creo (las estadísticas sobre la cantidad de gente con necesidades básicas insatisfechas sí confirman lo que veo). Si se trata de un fármaco o una dieta, busquen estudios hechos por parte de gente que NO gane dinero con dicho fármaco o dieta (o sea, laboratorios independientes). Como solía decir el doctor House, "todo el mundo miente". Yo añadiría "cuando hay dinero, poder u orgullo de por medio".

2) Averigüen si se trata de un estudio controlado u observacional. Si es un estudio controlado, fíjense que haya sido validado por instituciones serias (lo que se llama "revisión por pares" o "peer review" en inglés), y si es un estudio observacional, pidan a un experto que lo analice. ¿Recuerdan lo que puse arriba sobre el aumento de las alergias fatales al maní? ¿Qué pasa con los maníes, se han vuelto tóxicos o qué? No, la culpa no es de los maníes, al parecer. Siempre ha habido individuos alérgicos a los maníes u otros frutos secos (o a los camarones, por mencionar un alergeno animal), pero los estudios epidemiológicos apuntan a que los niños que se crían demasiado limpios suelen presentar más alergias y enfermedades autoinmunes que los niños de países tercermundistas expuestos a sustancias mucho más alergénicas y tóxicas (esto sorprendió a los científicos, pues esperaban lo contrario). Y yo les puedo largar un dato similar: la alergia a las pulgas es mucho más común en perritos de apartamento que en perros de campo que crecieron expuestos a numerosos parásitos y alergenos. Ya ven, los estudios epidemiológicos, aunque inexactos, pueden arrojar patrones muy reveladores.

3) Si se trata de un estudio controlado, ya he explicado algunos de los factores que determinan su calidad: el tamaño de la muestra, que se hayan tomando en cuenta las posibles diferencias entre los sujetos de experimentación, y que otros científicos hayan obtenido los mismos resultados bajo las mismas condiciones. También es importante saber, en el caso de los fármacos, si hubo una diferencia significativa con respecto al grupo de control (= el que no recibió la droga) y el grupo del placebo (= el que recibió, sin saberlo, una sustancia inerte para descartar el efecto de la psicología sobre el desarrollo de la enfermedad). Existe también lo que se llama el "doble ciego" ("double-blind" en inglés): los pacientes no saben si están recibiendo una droga o un placebo... y el científico tampoco sabe qué les está dando. Vale, todos tendrán que enterarse en algún momento, pero eso será DESPUÉS de obtenidos los resultados. Esto es para evitar que el científico mismo influya de algún modo sobre el experimento, por las razones que sea (ego, nociones preconcebidas, intereses económicos, etc.).

4) Si se trata de un estudio observacional o epidemiológico, cuestionen a fondo el resultado. "La leche causa osteoporosis." OK, ¿de dónde salió eso? "Ah, es que los asiáticos y los africanos no beben leche y no sufren de osteoporosis." Aaaaajá. Bien, éste es el típico caso donde "correlación" (= relación estadística entre dos factores) no significa "causalidad" (= que uno de esos factores tenga algún tipo de influencia sobre el otro). Los asiáticos no beben leche... pero suelen comer pescado, que tiene proteínas y vitamina D. Ambos nutrientes previenen la osteoporosis. Los africanos están más expuestos al sol y eso les permite sintetizar ellos mismos la vitamina D. Puestos en ello, hay muchos factores que determinan la aparición de la osteoporosis, como el sedentarismo, los niveles de estrógenos y la genética. Para zanjar este asunto habría que hacer un bonito estudio clínico controlado donde la única diferencia entre ambos grupos fuera la ingesta de lácteos. Oh, esperen, SÍ se han hecho esos estudios, y resulta que los lácteos son beneficiosos, aunque es verdad que se pueden obtener los mismos nutrientes de otros alimentos. En fin, muy a menudo los responsables de un estudio observacional eligen solamente los datos que prueban su hipótesis o utilizan métodos estadísticos equivocados a propósito por la misma razón.

5) No se queden con el resultado de un estudio (ya sea controlado u observacional); síganlo a largo plazo. El largo plazo puede desmentir la conclusión de un estudio a corto plazo, o mostrar cosas que no se vieron en el estudio a corto plazo. ¿Por qué creen que los organismos correspondientes tardan tanto tiempo en aprobar los fármacos nuevos? Porque a veces aparecen efectos adversos inesperados, como ocurrió con la talidomida. La talidomida era estupenda para calmar las náuseas durante los primeros tres meses de embarazo... pero resultó tener efectos teratogénicos (los niños nacieron con deformidades anatómicas). Si han oído hablar de la famosa dieta Dukan, es cierto que se pierde mucho peso en poco tiempo... y luego la mayoría de las personas lo recupera en un lapso de tres años o menos porque la última fase "es muy difícil de seguir". ¿Y la cuestión de los "gordos saludables"? ¿O sea, gente con sobrepeso pero con los valores sanguíneos de una persona saludable? Bien, lamento decir que los estudios a largo plazo muestran que, tarde o temprano, esos "gordos saludables" van a dejar de estar saludables por culpa del sobrepeso. Pero no se desanimen: a veces el largo plazo arroja resultados favorables. Por ejemplo, que comer pescado es muy saludable (algo bueno aprendimos de los japoneses, a pesar de su estúpida manía de comerse a las ballenas).

6) Si suena como "demasiado bueno para ser cierto"... es muy probable que NO sea cierto. Como eso de que las zanahorias curan el cáncer. Sí, las zanahorias aportan betacarotenos (precursores de la vitamina A, que tiene un efecto protector sobre los tejidos) y pueden AYUDAR a combatir determinados tipos de cáncer como parte de una dieta saludable, pero si fuera así de sencillo curar el cáncer, ningún vegetariano ni animal herbívoro padecería cáncer jamás porque las plantas tienen betacarotenos a patadas. A veces también aparece un estudio maravilloso que contradice a todos los demás... pero bueno, después de todo lo que acabo de explicar, ya habrán asimilado la idea de que si veinte estudios científicos (serios) indican una cosa y uno solo indica otra, estadísticamente lo más probable es que ese estudio científico solitario no esté en lo cierto, aunque diga algo estupendo.

7) Sepan que SIEMPRE hay excepciones... pero no las tomen en cuenta a la hora de tomar decisiones porque, estadísticamente hablando, lo más probable es que ustedes NO sean la excepción. Sí, hay fumadores empedernidos que viven hasta los 95 años sin desarrollar ningún trastorno relacionado al tabaquismo. Sí, hay gente que come cualquier porquería y nunca engorda ni se enferma. Y por cada una de esas excepciones estadísticas hay doscientos fumadores que murieron de cáncer de pulmón y otras doscientas personas que se volvieron obesas y murieron por un derrame cerebral. La verdad, yo no pienso correr el riesgo.

8) Pregúntense qué tan relevante es para ustedes el estudio científico a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, los vegetarianos suelen ser más sanos y longevos... pero no mucho más sanos y longevos que una persona que siga una saludable dieta mediterránea. Si me dicen que comer espinaca reducirá en un 4% mis probabilidades de enfermarme de tal cosa, lo siento, pero creo que paso. Detesto las espinacas. Pero si me dicen que comer más verduras en general disminuirá un 60% mis probabilidades de contraer cáncer de colon, un 80% mis probabilidades de volverme obesa, y que encima me hará parecer 5 años más joven, bueno, eso ya es otro cantar (bueno, acabo de inventar todas esas cifras, pero sí es cierto que comer muchas verduras es beneficioso). A la hora de elegir un estilo saludable de vida, se puede sumar un poco por aquí, otro poco por allá, y no ponernos paranoicos con todos esos estudios científicos alarmistas. O sea, comer una tajada de pastel o beber whisky de vez en cuando no afectará significativamente nuestra expectativa de vida :-D

9) En cuanto a los fármacos, bien, depende del caso. Sí, algunos niños son sensibles a las vacunas, pero los fanáticos antivacunas parecen haber olvidado cuántos niños morían antes de que se inventaran. Si uno de cada mil niños reacciona mal a una vacuna, sí, es una pena, pero estadísticamente hablando es mejor vacunar a todo el mundo que dejar que los padres decidan basándose en un miedo estadísticamente irracional. Por otro lado, también hay muchos fármacos de efecto dudoso, como los antidepresivos (que sí, funcionan... pero en algunas personas sí y en otras no). Por no hablar de todos esos suplementos alimenticios que ni siquiera son necesarios en personas sanas con una dieta variada. Rueguen porque les toque un médico de fiar (o sea, con experiencia en los tratamientos y que no se deje sobornar por las farmacéuticas para recetar cualquier cosa), y si tienen alguna duda, investiguen todo lo posible acerca del fármaco en cuestión. A veces alguna droga nueva no es significativamente más efectiva que otra que ya existía... pero sí significativamente más cara. Otras veces no es significativamente más efectiva pero sí tiene menos efectos secundarios (como ciertos analgésicos o quimioterápicos).

En fin, espero haber explicado claramente todo este rollo patatero. Si tienen alguna pregunta, pueden hacerla en los comentarios :-)

Mi Donaldito es una criatura poco común, estadísticamente hablando. Y como sus colores son azul y amarillo, en promedio es de color turquesa :-D

G. E.
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Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D