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28 de junio de 2016

¿QUÉ TAN BUENA ES TU RELIGIÓN?

Hoy en día el islamismo ocupa demasiados titulares por eso de los ataques terroristas, pero el tema de la religión es bastante más amplio que eso, y como a veces la gente no tiene un muy buen criterio a la hora de elegir sus creencias, se me ocurrió que podría ayudar a resolver el asunto con un simple cuestionario (basándome en mis moderados conocimientos de diversas religiones, tanto actuales como extintas). Marca la opción que aplique más a tu religión, toma nota de las respuestas, y por último mira los resultados al final del artículo. ¡Suerte! :-)


CUESTIONARIO PARA EVALUAR TU RELIGIÓN

1) ¿Cómo calificarías tu religión en cuanto al monoteísmo?

a) Dios está en todas las cosas: las plantas, los animales, las piedras, la lluvia, las nubes, el viento que agita mi cabellera, también las setas psicodélicas. ¡Dios es todos, todos somos Dios!

b) Sólo hay un Dios verdadero y de Él provienen todas las cosas.

c) Sólo hay un Dios verdadero y de Él provienen todas las cosas. Él me dice qué pensar, cómo vestir, qué celebrar según el calendario y a qué hora he de rezar todos los días.

d) ¡Dios es lo único importante en mi vida! ¡Y quien no piense igual que yo se irá de cabeza al infierno o morirá en una gigantesca explosión!

e) ¿Un solo dios? ¡Qué aburrido sería eso!

f) Sí, tengo un único dios al que he de hacer regularmente ofrendas monetarias de varios tipos, según mis líderes religiosos. Ellos colectan dichas ofrendas.

g) Tengo un único dios. Es una roca en mi jardín. Me habla de vez en cuando y yo le echo agua para que no se reseque. ¡Larga vida, oh dios rocoso!

2) ¿Cómo calificarías tu religión en cuanto al politeísmo?

a) Adoro a los árboles, los ríos, el pasto, los animales, la lluvia, el sol, la luna, los guijarros, las conchas marinas, las plantas de marihuana, el cielo, los planetas, las estrellas, también a... [insertar larga lista de más cosas naturales que existen en el universo].

b) No, no, Dios es uno solo, pero estoy dispuesto a tolerar que existan religiones politeístas. Aunque seguro se irán de cabeza al infierno.

c) No, no, Dios es uno solo y no me gustan las religiones politeístas. Son pecaminosas. Mis vecinos tienen un dios elefante y otro que monta una vaca. No les dirijo la palabra.

d) ¡QUE SÓLO EXISTE UN DIOS, LEÑE! ¡MUERAN TODOS ESOS INFIELES QUE ADORAN A MUCHOS DIOSES!

e) ¡Muchos dioses, sí! ¡Me encanta tener muchos dioses! ¡Especialmente si tienen cabezas raras o más brazos de lo normal! ¡Y algunos producen lluvia y lanzan rayos!

f) Oh, sí, mi religión tiene muchos dioses. A cada uno tengo que comprarle amuletos específicos para que me den suerte o fastidien a quienes me desean calamidades.

g) Oh, sí, tengo muchos dioses. ¡A veces hablan dentro de mi cabeza con distintas voces!

3) ¿Qué clase de libros sagrados maneja tu religión?

a) ¿Libros sagrados? Mi religión no necesita libros sagrados. ¡La naturaleza está impregnada de sabiduría! ¡Los ancianos están impregnados de sabiduría! ¡Las setas psicodélicas proveen sabiduría!

b) Mi religión tiene un libro sagrado que fue dictado por Dios hace cientos/miles de años. He leído partes de él.

c) Mi religión tiene un libro sagrado que fue dictado por Dios hace cientos/miles de años. Lo he leído de principio a fin varias veces, y puedo recitar de memoria al menos una tercera parte.

d) ¡Mi religión tiene un libro sagrado que me ordena castigar y matar a quienes no siguen sus normas! ¡MUERTE A LOS HEREJES E INFIELEEEEEES!

e) No, mi religión no tiene un libro sagrado. Sus preceptos están grabados en los muros de construcciones muy, muy antiguas, o en tabletas de piedra.

f) Da igual que mi religión tenga o no un libro sagrado. Más bien debo escuchar a mis líderes religiosos y comprar las cosas que ellos me dicen que tengo que comprar para ahuyentar el mal y atraer el bien.

g) Mi religión tiene un libro sagrado. Las letras bailan sobre él y a veces flotan en el aire. Me gusta mirarlas.

4) ¿Cómo son tus líderes religiosos?

a) Mis líderes religiosos son los espíritus que habitan las cosas, y los ancianos sabios, y el sonido del viento, y... [sí, sí, ya entendimos el concepto, gracias].

b) Tengo líderes religiosos. A veces les hago caso, a veces no.

c) Tengo líderes religiosos. Escucho todos sus sermones y hago caso de todo lo que me dicen.

d) ¡Mis líderes religiosos me dicen exactamente qué hacer, cómo vestir, qué comer, a quiénes odiar y a quiénes asesinar!

e) Mis líderes religiosos murieron hace tiempo, o existen hoy en día y me dicen a cuáles templos debo ir a dejar ofrendas vegetales/animales y cuáles rituales debo seguir para purificar mi espíritu.

f) Oh, sí, mi religión tiene líderes religiosos. Nos hacen cantar y bailar durante horas, y ayunar, y luego nos piden dinero para complacer a Dios.

g) Cada tanto veo una anciana de largo pelo blanco cuando salgo a caminar. Me señala el cielo, o alguna pared, o el piso. Es posible que sea una intermediaria entre mi deidad y yo.

5) ¿Qué hay de los iconos religiosos?

a) ¡Oh, hay tantos árboles y animales bonitos que puedo usar como iconos religiosos! ¡Me encantan!

b) Mi religión tiene iconos religiosos. Están bien. / Mi religión prohíbe los iconos religiosos, pero tengo que respetar mi libro sagrado, en el sentido de no profanar sus páginas.

c) Mi religión tiene iconos religiosos. Son muy respetados y tengo unos cuantos en mi casa. / Mi religión prohíbe los iconos religiosos, pero tengo que respetar mi libro sagrado. Me ofende mucho que haya iconos religiosos ajenos en los espacios públicos. ¡Voy a crear una petición para que los quiten!

d) ¡Mi religión tiene iconos religiosos! ¡Los pintaré en mi uniforme de batalla! / ¡Mi religión prohíbe los iconos religiosos! ¡Los iconos de las otras religiones son malignos! ¡Voy a bombardearlos ya mismito!

e) Oh, sí, mi religión tiene iconos religiosos. Son súper pintorescos y variados. A menudo también son estatuas antiguas de más de cinco metros de alto.

f) Mi religión tiene iconos religiosos, y es mi obligación comprar unos cuantos para ponerlos en mi casa.

g) Cada una de mis cucharas tiene la cara de un dios.

6) ¿Cómo tienes que ver a las personas de otras religiones?

a) Todas las formas de vida en el planeta son importantes. Mi religión busca la paz y la armonía para toda la humanidad, sin importar qué crean las otras personas.

b) Mi religión dice que las personas de otras religiones se irán de cabeza al infierno, así que trataré de convertirlas a mi religión. Pero si no quieren... allá ellas. Muchas de esas personas son mis amigos y vecinos. Nos llevamos bien de todas maneras. Hacen buenas parrilladas.

c) Mi religión dice que las personas de otras religiones se irán de cabeza al infierno, así que trataré de convertirlas a mi religión. Y si no quieren... no tendré mucho trato con ellas porque no quiero que corrompan mis creencias ni las de mi familia.

d) ¡Quienes no pertenezcan a mi religión deben morir! ¡Y también deben morir quienes no obedezcan estrictamente los mandatos de mis líderes religiosos! ¡MUERTEEEEEEEEEEEEE!

e) Para mi religión no es importante que otras personas tengan otras creencias. Voy a averiguar en qué creen los demás. Quizás tengan algún dios interesante que pueda añadir a mi propia religión, cambiándole un poquito el nombre.

f) Mi religión dice que debemos tratar de convertir a las personas de otras religiones. Y si los nuevos feligreses son personas adineradas/gastadoras, mejor.

g) No entiendo a las personas de otras religiones. ¿Cómo es que no ven a mi dios saludando desde aquella nube?

7) ¿Tu religión demanda ofrendas, plegarias y rituales?

a) ¡Fertilizante para la tierra, comida para los animales y amor para las personas! ¡Las plegarias son alabanzas a la naturaleza! ¡Los rituales son reuniones en el campo para consumir setas y bailar alrededor de fogatas! (con o sin orgías).

b) Sí, mi religión demanda ofrendas. Cada tanto hago alguna donación. A veces rezo. No doy mucha bola a los rituales, me parecen arcaicos.

c) Si, mi religión demanda ofrendas y plegarias específicas. Cumplo con todo eso según las instrucciones de mi libro sagrado.

d) ¡Las ofrendas son las muertes de mis enemigos! ¡Rezo para poder asesinarlos! ¡Los rituales condicionan mi mente para que los odie todavía más!

e) ¡Uh, sí, tenemos ofrendas, plegarias y rituales de varios tipos, según la deidad! Aunque a veces las ofrendas y rituales son un poco sangrientos (algunos dioses piden sacrificios humanos).

f) Aparte de las ofrendas monetarias, tengo que ejecutar durante horas y horas las plegarias y rituales que me ordenan mis líderes religiosos. Me dejan bastante aturdido.

g) Alguna vez le he puesto nueces a una ardilla en mi jardín y le he rezado durante horas. Me dijo que era una enviada del más allá. A mi dios rocoso le dibujo caritas felices o enfadadas.

8) ¿Cómo es la arquitectura para tu religión?

a) ¿Arquitectura? ¿Te refieres a las montañas y las cúpulas que forman los árboles?

b) Mi religión tiene edificios bonitos. Los visito cada tanto (a menos que tenga otros quehaceres más importantes).

c) Mi religión tiene edificios bonitos (con/sin iconos). Los visito regularmente para rezar y escuchar los sermones de mis líderes religiosos.

d) Mi religión tiene edificios bonitos... ¡pero igualmente pondré bombas en ellos si hace falta para liquidar a los infieles o a quienes no obedezcan estrictamente las normas ancestrales de mi religión!

e) Mi religión tenía fabulosas obras arquitectónicas (la mayoría en piedra), pero muchas de ellas se encuentran ahora en ruinas. ¡Las pirámides aguantan bien, sin embargo!

f) Mi religión compra muchos edificios y los convierte en templos para que yo pueda ir a escuchar largos sermones y aportar dinero.

g) Entré a una casa abandonada y mi dios se me apareció en ella. Ahora la visito regularmente. Creo que las ratas ahí también sirven a mi dios.

9) ¿Tu religión tiene un código de vestimenta?

a) ¡El cuerpo humano es hermoso! ¡Puedo ponerme lo que yo quiera o incluso andar desnudo!

b) Bue, mientras que no muestre demasiado, puedo ponerme lo que me dé la gana.

c) Mi religión tiene un código de vestimenta estricto para hombres y mujeres. Eso incluye los peinados. Y ni hablar de las barbas.

d) ¡Quien no se vista como mandan mis líderes religiosos debe moriiiiir! ¡El cuerpo desnudo es sacrílego y pecaminosooooo!

e) Oh, mi religión tiene un vestuario pintoresco, a veces también colorido, con accesorios diversos. La semidesnudez es aceptable.

f) Da igual el vestuario siempre y cuando lleve dinero a las reuniones en los templos.

g) He salido a correr desnudo bajo la luna, llamando a mi dios. Y mi dios respondió desde la luna.

10) ¿Cómo son las festividades en tu religión?

a) ¡Sí, festividades! ¡Mi religión tiene muchas! ¡Coinciden con las estaciones y los ciclos lunares y solares! ¡Hacemos fogatas y bailamos alrededor de ellas, consumiendo marihuana y haciendo el amor según nos venga en gana!

b) Mi religión tiene festividades, según el libro sagrado. He llegado a celebrar algunas.

c) Mi religión tiene festividades, según el libro sagrado. Las celebro todas de acuerdo a sus normas tradicionales. / Mi religión tiene festividades pero prohíbe la música.

d) Sí, mi religión tiene festividades. ¡Pero la mayor celebración es matar a esos podridos infieles en nombre de Dios!

e) ¡Sí, festividades! ¡Mi religión tiene muchas! Una para cada dios, con ofrendas específicas y cantos variados. ¡Las festividades nos llevan a la iluminación espiritual!

f) Mi religión tiene festividades, y a cada una llevamos dinero para conseguir bendiciones divinas.

g) Una vez hice una fiesta, reproduje un disco al revés y entonces sonó la voz de mi deidad, ordenándome que me parara de cabeza.

11) ¿Qué cosas prohíbe tu religión?

a) Mi religión me prohíbe hacer daño a la naturaleza y a otras personas, dado que Dios está en todo y en todos.

b) Mi religión prohíbe unas cuantas cosas. Solamente hago caso de las grandes, como no matar y no robar.

c) Mi religión prohíbe unas cuantas cosas. He renunciado a todas.

d) ¡Mi religión prohíbe todos los placeres mundanos, y ahora es mi deber hacer explotar a quienes pecaminosamente se entregan a ellos!

e) Mi religión prohíbe matar, robar y etc., y algunas cosas raras como lastimar vacas o robar los gatos de los templos. No son prohibiciones demasiado molestas.

f) Mi religión prohíbe cuestionar las enseñanzas de mis líderes religiosos. Si ellos dicen que debo usar un jabón de 50 dólares para purificar mi cuerpo, entonces he de comprar dicho jabón y bañarme con él.

g) Mi religión me prohíbe limpiar las pelusas de los rincones. Son espíritus enviados por mi dios para vigilarme.

12) ¿Qué dice tu religión sobre el dinero?

a) ¡El dinero es una cosa mundana que sólo hace infelices a las personas! ¡Hay que usarlo lo menos posible! ¡Lo importante es el amor! ¡Que viva el trueque!

b) Bah, no hay problemas con el dinero. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

c) Bah, no hay problemas con el dinero. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. / Tener mucho dinero es una señal de que Dios me ha favorecido.

d) ¡El dinero es maligno, pero permite comprar las armas para asesinar a los infieles! ¡Mueran los infieleeeeees!

e) Bah, no hay problemas con el dinero. De hecho, a muchos de mis dioses les gustan las ofrendas en oro.

f) El dinero es fundamental en mi religión. ¡Estoy obligado a dar dinero todo el tiempo en las reuniones! ¡Dios así lo demanda!

g) A veces las caras en los billetes se transforman en caras de demonios.

13) ¿Cómo lleva tu religión la igualdad de género y los derechos LGTB+?

a) ¡Todos somos iguales! ¡Cada mente es valiosa para el universo!

b) La mujer es inferior al hombre. La homosexualidad es pecado. No doy mucha bola a eso, sin embargo. Mis hijas hacen lo mismo que mis hijos varones. Uno de mis muchachos tiene novio, y la verdad es que hacen linda pareja.

c) La mujer es inferior al hombre. La homosexualidad es pecado. Quien diga lo contrario será expulsado de mi religión. No permito que mi familia tenga contacto con esa pareja gay que vive frente a mi casa, y estoy en contra de que esos depravados adopten niños.

d) ¡Las mujeres tienen que obedecer al hombre! ¡Los homosexuales y demás personas pervertidas merecen morir!

e) Mi religión no habla mucho de esos temas. Más bien se ocupa de cómo tenemos que adorar a cada deidad (muchas de las cuales son femeninas). Las vírgenes son importantes para los dioses, sin embargo. A veces tenemos que sacrificarlas o enviarlas a vivir en templos milenarios.

f) A mi religión le da igual el sexo, la identidad de género o la orientación sexual de las personas. Sólo le importa cuánto dinero puede donar a la semana cada feligrés.

g) Mi dios cambia de sexo a cada rato. A veces lo veo como hombre, a veces como mujer, a veces como hermafrodita. Otras veces se me aparece como una fruta.

14) ¿Qué dice tu religión en cuanto al sexo?

a) ¡El sexo es vida! ¡Mi religión permite las orgías alrededor de las fogatas y las relaciones poliamorosas!

b) Se supone que el sexo es solamente para la reproducción, pero no doy bola a eso. Uso contraceptivos y disfruto del sexo cuando me da la gana.

c) Se supone que el sexo es solamente para la reproducción. Disfruto de él, pero acepto todos los hijos que Dios me envíe después.

d) ¡El sexo es pecado, pero está bien violar a las mujeres infieles! ¡Sobre todo a las que quieren una educación liberal!

e) Mi religión tiene una diosa del sexo. Es hermosa. A veces también es regordeta y con tetas enormes (igualmente hermosa).

f) A mi religión le da igual el sexo siempre y cuando done dinero al templo. Mis líderes religiosos, sin embargo, tienen el derecho divino de acostarse con todas las mujeres de la congregación.

g) La voz de mi dios en mi cabeza me ordenó que tuviera sexo con un árbol.

15) ¿Tu religión opina algo en particular sobre las madres?

a) ¡La naturaleza es madre de todos, pero mi religión también ama a las madres humanas y animales!

b) Uno de mis iconos religiosos es una madre. / Mi religión prohíbe los iconos religiosos maternos, pero se supone que he de tratar bien a mi madre.

c) Uno de mis iconos religiosos es una madre. Le rezo a menudo. / Mi religión prohíbe los iconos religiosos maternos, pero se supone que he de tratar bien a mi madre. No obstante, por ser mujer, ella seguirá siendo inferior a cualquier hombre de la casa y su mayor deber es producir hijos.

d) ¡Está bien golpear a la propia madre en caso de que desobedezca a un hombre! ¡Está bien matar a las madres de los infieles y destruir sus iconos maternos!

e) Mi religión tiene una diosa de la maternidad. Las mujeres le rezan para pedir fertilidad e hijos sanos.

f) Todas las madres con dinero son bienvenidas en mi religión.

g) He visto halos luminosos alrededor de la cabeza de muchas madres.

16) ¿Cómo se lleva tu religión con la tecnología?

a) ¡La tecnología es mala para la naturaleza! No es que deba renegar de ella, pero sí minimizar su uso. ¡Es mejor comunicarse directamente con las personas, las plantas, los animales y la tierra! Voy a caminar descalzo por el pasto un ratito.

b) Mi religión no tiene ningún problema con la tecnología. Sigo a algunos de mis líderes religiosos en Twitter.

c) Mi religión no tiene ningún problema con la tecnología, pero no debo entrar a ninguna página web donde aparezcan mensajes pecaminosos. / Mi religión prohíbe la electricidad.

d) ¡Las redes sociales nos sirven para captar adeptos a la causa de matar a los infieles!

e) Mi religión no dice nada sobre la tecnología porque sus preceptos fueron escritos en piedra y muros hace miles de años.

f) Mi religión usa mucho la tecnología. Incluso ha implementado medios de pago electrónicos para las donaciones a los templos.

g) Cada tanto mis deidades me hablan a través del televisor.

17) ¿Qué opina tu religión sobre las ciencias en general?

a) La ciencia nos revela lo que ya sabíamos: ¡que la naturaleza es milagrosa! Un poco de ciencia está bien.

b) La ciencia está bien, pero dejará de importar cuando todos entremos al paraíso que promete mi religión. Es aceptable tener un empleo vinculado a las ciencias.

c) La ciencia está bien, pero dejará de importar cuando todos entremos al paraíso que promete mi religión. Algunos adelantos científicos son considerados pecaminosos, sin embargo, así que los evito.

d) ¡La ciencia es maligna salvo para construir bombas destinadas a matar a los infieles!

e) ¿Ciencia? ¿Eso qué es?

f) Mi religión ofrece un montón de piedras energéticas para protegerme contra las fuerzas malignas. Son caras pero valen la pena.

g) Me gusta tirarme en el suelo y ver flotar los átomos sobre mi cara. Los átomos son los hijos diminutos de mi dios. Bailan muy bien.

18) ¿Cómo se lleva tu religión con la medicina en particular?

a) Prefiero curarme con hierbas ancestrales.

b) Mi religión acepta la medicina. Puedo ir al doctor y tomar antibióticos en caso necesario.

c) Mi religión acepta la medicina pero prohíbe cosas específicas. / Mi religión cree que la medicina es maligna.

d) ¡Al diablo la medicina! ¡Lo que importa es destruir a los herejes e infieles!

e) La medicina está bien siempre y cuando no moleste a ninguna de mis deidades.

f) Cada vez que enfermo, mis líderes religiosos me venden unas medicinas milagrosas. Se supone que curan todo, por eso son tan caras.

g) A menudo las plantas me susurran que coma sus hojas para curarme cuando estoy mal. Han de ser plantas divinas.

19) ¿Qué dice tu religión sobre la astrología?

a) ¡Las estrellas son importantes! Voy a ver qué dice mi carta astral.

b) La astrología es pecaminosa.

c) La astrología es pecaminosa. Voy a crear una petición para que dejen de poner el horóscopo en los periódicos.

d) ¡Quienes creen en la astrología merecen morir!

e) Algunos de mis dioses están representados en las estrellas.

f) Cuando Mercurio se alinea con la Luna, tengo que hacer una ofrenda monetaria al templo. Mis líderes religiosos no me han explicado para qué, pero se supone que no debo cuestionar jamás estas cosas.

g) A veces las estrellas bajan del cielo y me cantan al oído sobre mis deidades.

20) ¿Qué normas tiene tu religión sobre la comida?

a) ¡La naturaleza me proporciona todos los nutrientes que necesita mi cuerpo!

b) Las normas ancestrales de mi religión prohíben algunos alimentos, pero no doy bola. Me gustan demasiado el vino y el jamón.

c) Las normas ancestrales de mi religión prohíben algunos alimentos, de modo que he renunciado a ellos. También sigo determinados rituales para la preparación de ciertas comidas.

d) ¡Mi religión tiene normas estrictas sobre determinados alimentos! ¡Quien viole esas normas merece la muerteeeee!

e) Mi religión tiene deidades específicas para ciertos alimentos. / En mi religión existe un ritual en cuanto a la ingesta de nuestros enemigos y/o familiares fallecidos.

f) Mi religión indica que debo comprar ciertos alimentos especiales a mis líderes religiosos.

g) Dios me prohíbe comer cualquier cosa de color amarillo con lunares verdes. El castigo por desobedecer este mandato es pasar la eternidad como una rana en un pantano celestial.

21) ¿Tu religión manda ayunar de vez en cuando?

a) Sí, pero no es obligatorio sino un ritual que he de seguir de vez en cuando para purificar mi cuerpo (que es mi templo).

b) Sí, mi religión manda ayunar en determinadas fechas. No le hago mucho caso.

c) Sí, mi religión manda ayunar en determinadas fechas. Yo obedezco aunque me sienta a punto de desfallecer.

d) ¡Pues claro que mi religión ordena ayunar! ¡Así tendré la cabeza más despejada a la hora de salir a matar infieles!

e) Algunas de mis deidades demandan ayunos, otras demandan que me alimente bien. Está balanceada la cosa.

f) Los ayunos son importantes en mi religión. Así disminuimos el apego a las cosas materiales y nos resulta más fácil entregar el dinero a los líderes religiosos.

g) A veces dejo de comer porque mis deidades me hablan desde el estómago y no las quiero interrumpir (es de mala educación).

22) ¿Tu religión demanda peregrinaciones?

a) Mi religión no necesita peregrinaciones. Con la meditación, mi espíritu viaja a través del universo.

b) La verdad, no recuerdo si mi religión dice algo sobre peregrinaciones. Da igual, no tengo tiempo. / Mi religión menciona las peregrinaciones. Tal vez haga caso algún día.

c) Las peregrinaciones son importantes en mi religión, así que ahorraré mucho a fin de cumplirlas.

d) ¡Pues claro que mi religión tiene peregrinaciones! ¡Y pobre del infiel que se interponga entre mi meta y yo!

e) No me hace falta peregrinar a menudo. Por algo hay numerosos templos dedicados a cada deidad.

f) ¿Peregrinar? No, no, eso demandaría dinero, y el dinero tengo que donarlo a mis templos.

g) Cada tanto camino por el bosque buscando el final del arco iris. Allí habita uno de mis dioses.

23) ¿Cómo trata tu religión a la naturaleza en general?

a) ¿No he dicho ya tropecientas veces que Dios está en la naturaleza? [Oh, sí, perdón. Ignora esta pregunta.]

b) Mi libro sagrado dice que debo proteger las creaciones de Dios, pero no por ello voy a dejar de comprarme un nuevo iPhone.

c) Mi libro sagrado dice que debo proteger las creaciones de Dios, pero no hace mucha diferencia porque tarde o temprano iré al paraíso.

d) ¡Al diablo la naturaleza! ¡Iré al paraíso una vez que mate suficientes infieles!

e) Unas cuantas de mis deidades ordenan proteger a los animales y plantas que ellos representan. / Mis deidades ordenan proteger la naturaleza porque allí viven los espíritus de mis ancestros (quienes se encuentran en el camino hacia la cumbre espiritual).

f) Mis líderes religiosos raramente hablan de la naturaleza. Casi siempre están pidiendo donaciones.

g) Mi dios rocoso me ha dicho que moriré estrangulado por mi rosal si no protejo la naturaleza.

24) ¿Hay alguna planta en particular que sea importante para tu religión?

a) ¡La marihuanaaaaa!

b) Ahora mismo no me viene ninguna a la mente. Tendré que revisar mi libro sagrado.

c) ¿Plantas importantes para mi religión? Salvo por las ramas de olivo, ¡esas cosas son propias de los cultos maléficos paganos! ¡Vade retro!

d) ¿Plantas importantes para mi religión? ¡Esas cosas son propias de los cultos maléficos paganos! ¡Mueran los paganos!

e) Algunas historias de mi religión hablan sobre criaturas que se convierten en plantas. / En mi jardín tengo belladona, cicuta, acónito y ayahuasca. Sirven para determinados rituales.

f) Mis líderes religiosos me han vendido brebajes hechos con plantas sagradas. Son para limpiar las suciedades de mi alma.

g) Hay un diente de león bajo el árbol frente a mi casa que asegura ser la encarnación de una de mis deidades. Ahora estoy obligado a venerar todos los dientes de león.

25) ¿Cómo trata tu religión a los animales?

a) ¡Los animales son mis hermanos espirituales!

b) En general, bien. Mi libro sagrado habla de Dios manifestándose a través de algunos animales. / Algunos animales son impuros, según mi libro sagrado (no damos bola a eso en mi casa porque amamos a los perros y nos gusta el jamón). Los demás, bien.

c) Mi libro sagrado dice cómo tenemos que sacrificar determinados animales para que podamos comerlos. / Algunos animales son impuros, según mi libro sagrado. Miraré mal a quienes vea comiéndolos.

d) ¡Muerte a los herejes e infieles que comen animales impuros!

e) Algunos animales son sagrados. / Algunas de mis deidades parecen animales. / Algunas de mis deidades tienen mascotas. / Algunas de mis deidades se disfrazan de animales.

f) Mis líderes religiosos no hablan mucho de los animales. Lo que importa es que hagamos las donaciones al templo.

g) El gato de mi vecino me ha dicho que es sagrado y que debo ponerle leche cremosa todas las mañanas porque así lo ordena mi dios rocoso.

26) ¿Cómo se lleva tu religión con las cabras en particular?

a) ¡Oh, mi religión se lleva estupendamente con las cabras! ¡Son un reflejo del sentido del humor de la naturaleza!

b) ¿Cabras? No sé. Creo que mi libro sagrado habla más bien de las ovejas.

c) Mi libro sagrado habla más bien de las ovejas. Pero sospecharía de cualquier persona que hiciera cosas raras con cabras.

d) ¿Por qué estamos hablando de cabras? ¡Tengo que ir a matar infieles!

e) Algunos rituales de mi religión incluyen cabras. / Una de mis deidades parece una cabra.

f) Mmmmm, no, mis líderes religiosos no suelen hablar de cabras.

g) Por culpa de mi religión me han comparado con una cabra. No entendí qué quisieron decir con eso.

27) ¿Tu religión tiene objetos especiales aparte de los iconos?

a) ¡Las pipas para fumar marihuana!

b) Algunos. Tengo unos pocos en casa.

c) Algunos. Los tengo todos en casa.

d) ¡Las armas! ¡Mi religión me ordena tener armas para matar a los herejes e infieles!

e) ¡Oh, sí, mi religión tiene unos objetos muy bonitos y pintorescos! ¡Los usamos en nuestras festividades y como parte de la decoración personal! ¿Qué tal se ve este calendario de piedra en mi pared? ¿Y estos muñecos hechos de ramas y plumas?

f) Oh, sí, hay muchos objetos. He tenido que comprarlos todos. Peligraría la salud de mi alma si no lo hiciera, según mis líderes religiosos.

g) Colecciono batidoras porque a una de mis deidades le gustan los batidos de fresa.

28) ¿Los milagros son o han sido importantes para tu religión?

a) ¡La naturaleza es un milagro! ¡El universo es un milagro! ¡El cerebro humano es un milagro! ¡Las setas psicodélicas son un milagro!

b) Mmmm, sí, mi libro sagrado habla de milagros, pero no creo mucho en ellos hoy en día.

c) Sí, mi libro sagrado habla de milagros. Estoy pendiente por si ocurre alguno nuevo. Rezo todas las noches para que así sea.

d) ¡Milagro es cuando pongo una bomba y consigo matar más infieles de lo planeado! ¡Alabado sea mi dios!

e) ¡Oh, sí, muchas de mis deidades hacen milagros! Algunas traen lluvia, otras hacen crecer los cultivos, otras me permiten maldecir a mis enemigos con rituales específicos. Y supe de una aldea en la que nació un niño con cuatro brazos y cuatro piernas. ¡Seguro es la encarnación milagrosa de otro de mis dioses!

f) Mis líderes religiosos suelen hablar de milagros. Según ellos, es más probable que se produzcan cuanto más dinero donemos los feligreses a los templos.

g) Justo el otro día ocurrió un milagro. Una de mis deidades hizo que brotara una patata dentro de mi refrigerador, ¡y luego la patata se puso a bailar!

29) ¿Qué dice tu religión sobre la vida después de la muerte?

a) Al morir, mi espíritu volverá a ser uno con el universo, y mis moléculas pasarán a formar parte de la tierra, las plantas, los animales o las estrellas.

b) Iré al paraíso después de mi muerte.

c) Iré al paraíso después de mi muerte, pero sólo si obedezco al pie de la letra las normas de mi religión.

d) ¡Iré al paraíso inmediatamente después de mi muerte, cuando me haga explotar en medio de un montón de infieles y herejes!

e) Iré al paraíso, sobre todo si muero en gloriosa batalla. / Bueno, depende. Tal vez vaya al paraíso, tal vez me toque reencarnar en una rana. / Iré al paraíso si mis parientes siguen adecuadamente los ritos de ascención (devorar mi cuerpo / momificarme / ponerme en una planicie para que me devoren los buitres).

f) Iré al paraíso siempre y cuando haga suficientes donaciones al templo y compre todo lo que mis líderes religiosos me ordenan comprar.

g) Creo que he visto el paraíso a través del ojo de la cerradura de mi puerta trancada del sótano. Tal vez pueda entrar ahí una vez que encuentre la maldita llave.

30) ¿Tu religión tiene un mesías?

a) ¡Toda la naturaleza es Dios y mesías al mismo tiempo!

b) Sí, y ocupa una parte importante de mi libro sagrado. También lo usamos como icono religioso. / Sí, está en mi libro sagrado. No es un icono religioso porque mi religión no permite eso.

c) Sí, mi religión tiene un mesías. ¡Hacía milagros! Sigo sus enseñanzas al pie de la letra y sus representaciones ocupan varias de mis paredes. / Sí, mi religión tiene un mesías ¡y me ofenderé con cualquiera que le falte el respeto!

d) ¡Muerte a quienes hablen mal de mi mesías!

e) Uf, no sé. Tengo tantas deidades que creo que ya no hay sitio para los mesías entre ellas.

f) Mis líderes religiosos son mis mesías, por eso es que tengo que darles tanto dinero.

g) ¡Yo soy el mesías de mi dios rocoso!

31) Y por último, ¿tu religión tiene profecías apocalípticas?

a) ¡El apocalipsis está ocurriendo ahora, por culpa del egoísmo humano que está destruyendo la naturaleza!

b) Mmmm, sí, se supone que tarde o temprano habrá un apocalipsis. No me preocupo mucho por eso. Más bien me angustia mi próxima declaración de impuestos.

c) Sí, tarde o temprano vendrá el apocalipsis, y entonces solamente irán al paraíso aquellos que obedezcan estrictamente las normas de mi religión. Los demás irán al infierno o dejarán de existir.

d) ¡Da igual el apocalipsis, lo que importa es MATAR INFIELES Y HEREJES AHORA MISMITO! ¡MATARMATARMATARMATAR!

e) Cada uno de los calendarios de mi religión marca una fecha diferente para el apocalipsis. Supongo que alguno dará en el clavo tarde o temprano. Iré a sacrificar una cabra a mi templo más cercano, por las dudas. / Mi religión no tiene profecías apocalípticas. Cada persona irá al paraíso de acuerdo a su propio progreso espiritual.

f) Mis líderes religiosos me han dicho que el apocalipsis llegará la semana que viene. Debo renunciar a todas mis posesiones, trasladarme a una casa en medio del campo y beber un vaso con cianuro, para así ir directo al paraíso mientras el resto del mundo se va al carajo.

g) Se juntaron cinco cuervos en el árbol frente a mi casa y me dijeron que el cielo se caerá mañana.

RESULTADOS DEL CUESTIONARIO

MAYORÍA DE RESPUESTAS A — Tu religión es de tipo animalista, naturista y/o pacifista. ¡Qué bueno! Eso significa que, como mínimo, convivirás sin problemas con el ambiente y las demás personas. Te llevarás bien con los creyentes de los demás grupos salvo el D y el F (aunque tratarás de convencer a los primeros de no matar gente y a los segundos de no ser tan materialistas). Los creyentes del grupo B pensarán que eres un poco raro pero sólo se encogerán de hombros; los creyentes del grupo C no te podrán ver ni en pintura; los del grupo E tendrán cosas en común contigo; los del grupo F querrán convencerte de que te pases a su religión, y los del grupo G te preguntarán si tú también ves caras parlanchinas en la corteza de los árboles. Los del grupo D tratarán de matarte. ¡Estás invitado a unirte a mi culto al Sol y mi culto al chocolate! La medicina naturista no cura enfermedades graves, sin embargo. Si sospechas que tienes un cáncer, ¡ve al médico!

MAYORÍA DE RESPUESTAS B — En teoría eres creyente (con valores judeocristianos normalitos, por ejemplo), pero estás al borde de la secularización. Probablemente te entusiasmes más con el fútbol o la serie Juego de tronos que con la religión. Pero tiene su lado bueno: así no estarás en contra de la igualdad de derechos de las mujeres o del colectivo LGTB+. No tendrás muchos problemas con los creyentes de los grupos A ni E, aunque te parezcan raritos. Seguramente pensarás que los del grupo C son demasiado fanáticos para tu gusto, y ni hablemos de los creyentes del grupo D (quienes sin duda tratarán de matarte por considerarte hereje). Evitarás a los creyentes de los grupos F y G por considerarlos chiflados.

MAYORÍA DE RESPUESTAS C — Eres creyente de alguna rama religiosa ortodoxa. Espero que eso te haga feliz, porque tendrás que renunciar a muchas cosas divertidas. No te llevarás bien con los creyentes de ningún otro grupo salvo el B, pero en general convivirás sin problemas con el resto del mundo debido a las normas morales de tu religión, que acatarás como es debido. Si perteneces a alguna religión similar a los creyentes del grupo D, éstos no tratarán de matarte a propósito, pero tampoco les importará si caes como víctima colateral.

MAYORÍA DE RESPUESTAS D — Lo tuyo no es una religión sino una organización terrorista. Huye de ahí inmediatamente o ve a que te revisen la cabeza, ¡PORQUE NO ESTÁ BIEN ESO DE MATAR GENTE, CABRÓN DE PORQUERÍA!

MAYORÍA DE RESPUESTAS E — Perteneces a alguna religión pintoresca con bases mitológicas, de las que ya están extintas o solamente se practican en tribus y aldeas remotas. Está bien siempre y cuando no hagas sacrificios humanos (lo siento, ya están demodé) ni sigas otros rituales primitivos dañinos para la salud. Según tus creencias, quizás te lleves bien con los creyentes del grupo A. Si llegaras a encontrarte con un creyente del grupo G, es muy posible que lo consideres algún tipo de profeta. No tendrás mucho en común con los creyentes de los grupos B, C, D ni F. ¡Y quizás tú también puedas unirte a mis cultos al Sol y al chocolate!

MAYORÍA DE RESPUESTAS F — Lo tuyo tampoco es una religión, sorry. Has caído en una secta/culto de estafadores que solamente quieren tu dinero. Escapa de ahí lo antes que puedas y reza porque no te encuentren. Pide ayuda a los creyentes de los grupos A o B.

MAYORÍA DE RESPUESTAS G — Lo siento, lo tuyo tampoco es una religión sino que tienes un desorden psiquiátrico. Necesitas algún tipo de medicación. Después de eso, quizás puedas unirte a los creyentes de los grupos A o E, quienes te recibirán con los brazos abiertos. ¡Besos! :-)

G. E.

PD: Este cuestionario NO está hecho con la intención de ofender a ningún grupo religioso, sino que lo escribí para que la gente se divierta un rato. Según mi filosofía de vida, yo encajaría en un punto medio entre los grupos A y B, por cierto. Y quizás un poquito en la categoría E, debido a mi dragón y mi unicornio :-)

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22 de junio de 2016

CÓMO MECANOGRAFIAR POR TACTO

Cuando yo era chica, casi nadie tenía computadoras. En mi casa había una máquina de escribir (mecánica, no eléctrica, con una cinta roja y negra), pero no me dejaban usarla a fin de que no aprendiera mal y siguiera escribiendo así por siempre.

En fin, un día se me ocurrió que no debía de ser taaaan difícil aprender a mecanografiar correctamente sin necesidad de tomar clases. Me senté frente a la máquina, pues, y deduje yo solita cuáles dedos correspondían a cuáles teclas. Dibujé un esquema y todo.

El siguiente paso fue encarar qué escribir para aprenderme de memoria la posición de cada tecla. ¿Han visto los ejercicios de mecanografía? ¡Son aburridísimos! Te hacen repetir secuencias de letras, empezando por combinaciones de ASDF y JKLÑ.

No di bola a esos ejercicios. Empecé a escribir cualquier cosa mirando el esquema en lugar del teclado, y en poco tiempo ya podía mecanografiar por tacto prescindiendo del esquema, sin bien lentamente. Sobre todo porque las teclas de la máquina eran DURAS, y mi dedo meñique izquierdo, encargado de presionar la A, cada tanto se atascaba entre ellas :-D

Luego tuve mi primera computadora. ¡Qué alivio pasarme a un teclado! MUUUUUCHO más cómodo. Y sin ruido (en serio, no sé por qué hay gente que extraña el ruido de tecleo, yo no lo soporto).

Casualmente, esa primera computadora me vino con un CD-ROM cargado de programas, y uno de ellos era Mavis Beacon Teaches Typing, que enseña a mecanografiar y ayuda a mejorar la velocidad de escritura. Incluía un juego que consistía en escribir lo más rápido posible para que avanzara un auto en una carrera, y los errores tipográficos se traducían como... insectos aplastados en el parabrisas :-D

Dicho programa sigue existiendo hoy en día y es gratuito (http://www.mavisbeaconfree.com/). Recomiendo bajarlo, pues me ayudó mucho. ¡Y ahora tiene más juegos y versión en español! (la mía estaba en inglés). En la versión actual se pueden cargar textos propios para copiarlos en la pantalla, con un esquema del teclado como guía justo debajo.


En serio, en serio recomiendo aprender a escribir por tacto, sobre todo a los escritores profesionales, por razones obvias. Se cometen muchos menos errores al mirar la pantalla en lugar del teclado. Además, es que a los teclados baratos se les borran las letras después de un tiempo :-P

Aquí les va el esquema de cuáles dedos van con cuáles teclas:


Copien el esquema y pónganlo encima de la pantalla a fin de no mirar el teclado hasta que se aprendan de memoria la posición de todas las teclas.

Los teclados tienen unas protuberancias en las letras F y J, y también en el 5 del teclado numérico. Esto es para colocar las manos correctamente en la posición de reposo sin tener que mirar el teclado.

IMPORTANTE: Recomiendo conseguir un teclado ergonómico; de lo contrario, hay que acostumbrarse a escribir con las manos en posición OBLICUA al teclado, para MANTENER LAS MUÑECAS RECTAS. Mecanografiar durante largo rato con las muñecas en ángulo lleva a dolores y lesiones. Un truquito que suelo aplicar es envolverme las muñecas primero en tela y luego en algo rígido, para mantenerlas siempre bien derechitas.

Bien, la cosa no tiene más misterio. ¡Ya saben cómo aprender a mecanografiar por tacto! ¡Que les resulte fácil! :-)

G. E.

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16 de junio de 2016

DEJEMOS DE SUBESTIMAR A LOS NIÑOS

Cuando yo era niña, tenía unas amigas a quienes su madre había convencido de que los bebés nacían por el ano. Yo no había conseguido aún que MI madre me explicara bien los detalles del acto sexual, pero al menos sí sabía que las mujeres tenemos vagina y útero, y que los bebés definitivamente NO nacen por el ano. Pero nada, mis amigas prefirieron creer la mentira de su madre antes que en los hechos mencionados por mí. Menudo chasco se habrán llevado en la secundaria, durante las clases de biología.

Nunca supe por qué la madre de mis amigas decidió convencerlas de semejante chorrada (¿pudor religioso mal entendido?). Y la verdad, tampoco llegué a entender por qué la mía no supo explicarme algo tan simple como que el sexo consiste básicamente en el acto de introducir un pene en una vagina (para las parejas heterosexuales humanas, al menos).

Otra cosa que me repateaba: cuando algún adulto ignorante desautorizaba mis conocimientos obtenidos de libros bajo la excusa de que, sólo por ser adulto, obligatoriamente debía de saber más que yo, una niña.

Sin embargo, ya desde el nacimiento, los cerebros infantiles son unas verdaderas esponjas de información. Un niño está capacitado para ir entendiendo TODO lo que le explican, siempre y cuando se le expliquen las cosas en términos adecuados para la carga intelectual que posee en ese momento.

A medida que fui creciendo, sentí una especie de rencor hacia los adultos por haberme subestimado tanto. ¿Por qué no me explicaron cosas que yo podría haber entendido sin problemas? ¿Por qué me mintieron sobre otras cosas? ¿Y por qué me largaron explicaciones improvisadas, EQUIVOCADAS, en lugar de admitir que no conocían la respuesta, para luego sugerirme que buscáramos juntos la información en una enciclopedia?

¡La de datos que, siendo ya adolescente/adulta, tuve que aprender o rectificar por mi cuenta! (Bendita Wikipedia. Amo la Wikipedia. Al menos los artículos en inglés, porque los artículos en español a menudo están súper incompletos.)

Hoy en día sigo viendo una ignorancia brutal en los niños y jóvenes, y noto que ellos hacen preguntas en Internet sobre cuestiones que deberían haber aprendido de sus padres o en el colegio.

Creo que es hora de dar a los niños el crédito que se merecen. Y mucho más a los adolescentes. No es que sean tontos, ¡es que los adultos no saben enseñar! Casi todas las cosas se pueden explicar en forma sencilla, y para las más complejas existen los libros de texto o los artículos fiables en Internet. Ningún niño debería quedarse con la duda de algo, ni siquiera para los temas espinosos como el sexo, el racismo, la homosexualidad, la muerte o la pedofilia. Cosas que me explicaron de niña y que entendí perfectamente: que hay parejas del mismo sexo, el cáncer, que está mal discriminar a otros por sus características físicas, los peligros de la electricidad, que la desnudez no tiene nada de malo, y que nunca, nunca, nunca debía irme con un adulto desconocido. Y ojalá me hubieran enseñado más cosas, como que los adultos se equivocan, la verdadera razón por la que existen las cuatro estaciones (el eje de la Tierra, no su órbita elíptica), bastante más de entomología y mucho más de dibujo e idiomas extranjeros.

Y ahora una lista de cosas que aprendí por mi cuenta antes de entrar a la educación secundaria: el funcionamiento básico de casi todos los órganos del cuerpo (por la revista Selecciones), cómo actúan los detergentes (un artículo en una revista de historietas), cómo hacer una batería con patatas (también en una revista de historietas), por qué un cuerpo se mantiene en equilibrio sobre una superficie pequeña si su centro de gravedad se encuentra por debajo del punto de apoyo (principio ilustrado con una botella, un corcho, un alfiler y cuatro tenedores), bastante de anatomía animal (por dibujar mis animalitos de plástico), y cómo resolver varias pruebas de inteligencia.

Piensen en todo esto antes de decir cualquier burrada a un niño por creer que no entenderá la explicación.

Yo: El rayo se produce porque las nubes se polarizan eléctricamente, como los lados de una batería, y entonces descargan su energía a la tierra.
Niño: Capisco!

G. E.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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