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31 de diciembre de 2015

DESEOS PARA EL PRÓXIMO AÑO

Otro año que se acaba... al menos en nuestro calendario. No sé por cuál fecha andarán los chinos.

En fin, como no ando con ganas de hacer resoluciones para el 2016, más bien voy a expresar una lista de deseos por parte de mi dragón y de mí. Con un poco de suerte quizás se cumplan aquellos que están fuera de nuestro control (si alguien sabe el teléfono de algún genio, hada madrina o un dios que sí funcione, que me lo pase, porfis). En cuanto a los otros, el requerimiento mínimo es que el calentamiento global no progrese tanto como para que el calor nos quite la voluntad de hacerlos realidad (vamos, que cuando la temperatura pasa de los 28 grados se me van las ganas hasta de presionar los botones del control remoto de la tele, y mi pobre dragón se acerca peligrosamente a una temperatura de fusión nuclear).

Aquí va la lista...

DESEOS POR PARTE DE MI DRAGÓN Y DE MÍ

1) El clásico: paz y prosperidad mundial.

2) Buena salud para todos aquellos que la merezcan. En cuanto a quienes NO la merezcan debido a su infinita maldad, no sé, tal vez podría tocarles alguna enfermedad rara de esas que salen en los documentales de National Geographic. Mi favorita es una en que los tejidos blandos del cuerpo se convierten en hueso después de un traumatismo (no bromeo, eso existe).

3) Que se revierta el aumento de la población mundial para que puedan recuperar su espacio las demás especies de este planeta, sobre todo las que están en peligro de extinción.

4) Si no se cumple el punto 2 para la gente malvada, entonces nos gustaría que se convirtieran en bonitas estatuas de mármol, oro, bronce, caramelo, chocolate, malvavisco o jamón serrano. Devoraríamos las comestibles, por supuesto :-) (Ni a Donald ni a mí nos gusta desperdiciar comida, es antiecológico.)

DESEOS POR PARTE DE MI DRAGÓN

1) Más escenas con los dragones en Juego de tronos.

2) Que pasen en Cartoon Network la tercera temporada de la serie animada que salió de la película Cómo entrenar a tu dragón.

3) Que alguien cree una variedad de chocolate que resista el aliento caliente de los dragones. Digo, es que mi dragón puede beber cocoa y comer torta de chocolate, pero el chocolate de barra se le derrite antes de tiempo y chorrea al piso. La verdad, entiendo su queja. Yo pongo mi chocolate en el refri durante el verano porque no me gusta que se ablande :-P

4) Que lo contraten como rostizador oficial de terroristas (o sea, de los que no pillen enfermedades raras ni se conviertan en estatuas como puse arriba).

5) Que los del Comité Olímpico creen alguna disciplina específica para él. Dice que le gustaría ganar una medalla de oro deportiva (se le da bien el vuelo acrobático, por ejemplo).

6) ¡Una novia! (Al final resulta que aquella vez que se vistió de princesa para la Noche de Brujas no fue por cuestiones de identidad sexual. Claro que eso no habría cambiado en absoluto mis sentimientos por él. Un hijo es un hijo, aunque sea un dragón y encima adoptado.)

DESEOS POR PARTE DE MÍ

1) Que a toda la gente que aprecio le vaya bien, especialmente a mi madre, mi prima Paula y mis amigos de Facebook Pablo y Luismi.

2) Que la gente cambie esas estúpidas y nocivas drogadicciones por una saludable adicción a los libros.

3) Que el gobierno de Uruguay empiece a trabajar como es debido. Vamos, es que la educación pública sigue empeorando y mi ciudad continúa llena de basura, gente pobre y delincuentes (recuerden mi perorata de la otra vez sobre lo mal que anda Uruguay; casi nada ha mejorado desde entonces, más bien al contrario).

4) Que ninguno de mis otros compositores favoritos muera prematuramente en un accidente (como le pasó a James Horner) y que ninguno de mis otros escritores favoritos muera también prematuramente por alguna enfermedad degenerativa (como le pasó a Terry Pratchett).

5) Conocer a algún autor nuevo que me deslumbre, literariamente hablando.

6) Que mis libros se vendan más para que yo pueda seguir escribiendo. No es una cuestión de codicia sino algo más simple: no puedo escribir si la actividad no es rentable, porque consume muuuuuucho tiempo y esfuerzo y eso da hambre (la comida no es gratis). Aquí está el resto de las maneras en que pueden colaborar con sus autores favoritos :-)

7) Que me salgan bien todos mis próximos proyectos literarios y artísticos. (Y de paso, que los creadores de MyPaint larguen ya una versión 1.2 estable para Windows. Adoro ese programa de dibujo.)

8) Que haya más hombres lindos paseando por mi barrio sin camisa, al menos por el resto del verano (la visión de muchos abdominales firmes haría más soportable el odioso calor).

9) Si los terroristas se salvan de las enfermedades raras, de convertirse en estatuas o de ser rostizados por mi dragón, lo que deseo para el año que viene es poder meterlos a mis historias de horror, donde los haré sufrir a manos (o garras) de algún engendro pesadillesco. ¡Muajajajaja!

10) Que la gente escriba con mejor ortografía en Facebook y Twitter. (Ya saben que la mala ortografía me saca de quicio.)

11) Que la gente siga compartiendo fotos de lindos gatitos en Facebook y Twitter :-D

12) Que cierto personaje de Juego de tronos no esté definitivamente muerto, porque de lo contrario me hará falta algún tipo de terapia psicológica. ¡Uaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

13) Que estrenen alguna película animada tan fenomenal como mis cinco favoritas. De paso, que John Powell le ponga la banda sonora. John Powell es fabuloso. ¡Te adoro, John Powell! ¡Que no te dé por pilotear un avión, porfis!

14) Que larguen alguna otra película tan megafenomenal como Titanes del Pacífico. (Ya va de camino a ser una película de culto para mi grupo de amigos frikis, incluyéndome.)

15) Que la vieja miserable de al lado sea abducida por extraterrestres y que éstos nunca la devuelvan a la Tierra. Tampoco estaría mal que mis vecinos dejaran de comunicarse a los gritos. (En serio, ¿qué les pasa? Viven en una casa pequeña, no deberían gritarse tanto hasta el punto de que los oigo a través de las gruesas paredes.)

16) ¡Álbumes nuevos de todos mis grupos musicales favoritos! (especialmente Epica, Nightwish, Delain y Nox Arcana).

17) Como me han dicho que desear un novio nerd, fiel e igualito a Henry Cavill es demasiado pedir, entonces mi último deseo es algo más sencillo: ¡¡un unicornio!! (ya saben, es que adoro a los unicornios).


¿Qué deseos tienen ustedes? Siéntanse libres de compartirlos por si me topo con el genio, hada o dios que sí funcione :-D (anotaré todo en una lista que llevaré siempre en mi bolsillo).

G. E.

PD: Si les llama la atención mi vestuario como de princesa, es que sigo en mi castillo de hielo creado con poderes criogénicos. Y no saldré de ahí hasta que la temperatura en Montevideo se vuelva soportable o se cumpla mi deseo de que haya hombres lindos sin camisa por todas partes.

EDITADO EL 1/1/2017 PARA AÑADIR:

Bueno, la mayoría de mis deseos no se cumplieron, ¡pero algunos sí! Mis seres queridos no enfermaron (yo tampoco, ¡yuju!), tengo a mi unicornio Cuernito, el personaje de Juego de tronos que mencioné arriba sigue vivito y coleando, mis grupos musicales favoritos largaron álbumes nuevos (¡y muy buenos, gracias!), y sí pillé algunas películas decentes en el cable (no fui al cine en todo el año; está muy caro y no me gusta el ruido que hace la gente al masticar palomitas de maíz). Por otro lado, mis ventas de libros se desplomaron en lugar de aumentar :-( Tendré que trabajar mucho para recuperarme del golpe.

Y en cuanto a mi dragón, todavía no tiene novia, pero ocurrió algo en su sexto cumpleaños que tal vez nos conduzca a algo con respecto a ese asunto en particular :-) Por ahora mi Donaldito está feliz porque al final sí hubo muchas escenas con los dragones en Juego de tronos.

Espero que a ustedes les haya salido mejor la cosa :-P

G. E.

2 comentarios:

  1. Unos deseos muy positivos. Os invito a Donald y a ti a que vengáis a visitar mi ciudad. En la Plaza de la Catedral hay un montón de palomas, nos podríamos tomar un limoncello en "Chamán" (Los Escullos), ver las Cuevas de Sorbas y de paso hacer alguna ruta de senderismo.
    Gracias por no dejar de crear. Eres inspiradora. Un besico!

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    1. La verdad es que me encantaría visitarte, y me chifla el senderismo :-) Gracias a ti por el comentario. ¡Besotes!

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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