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1 de enero de 2012

RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

El año pasado me encontré con el Año Viejo y luego con el Año Nuevo. El Año Nuevo parecía un poco antipático, pero la verdad es que al final se portó bastante bien. Lástima que ya se murió :-( (RIP, Año Nuevo del año pasado). En fin, mi parte favorita del año pasado fueron mis avances en materia literaria: se publicó mi cuento de zombis y escribí una novela corta que se publicará este año, dentro de unos días :-) ¡Yipiii! También terminé una novela de la que estoy segura que es estupenda (porque una es muuuy modesta ;-)), y apenas acabe el proceso de revisión voy a pasearla por ahí a ver si consigo publicarla, para que nadie en el planeta tenga que sufrir la desgracia de no leerla (sí, una es muuuy, muuuy modesta).

Pero bueno, como dicen por ahí, "año nuevo, vida nueva", y me pareció adecuado hacer una lista de metas y resoluciones para el 2012. Lo sé, esas cosas raras veces se cumplen, pero qué más da, hacer planes es gratis.

Así que busqué una larga hoja de papel y un bolígrafo y empecé a escribir.


METAS Y RESOLUCIONES PARA EL 2012

1. Ponerme al día con las entradas atrasadas de este blog :-P

2. Seguir siendo buena gente, manteniéndome fiel a mis principios y convicciones morales.

3. Cepillar más a mi gato para que no trague tanto pelo.

4. Escribir al menos una novela.

5. Terminar con los arreglos en las paredes de mi casa.

6. Ser más tolerante con la gente tonta que no tenga la culpa de ser tonta. Patear en el trasero a la gente que sea tonta a propósito.

7. Hacer más amigos en Facebook.

8. ¡Buscarle una novia a mi dragón Donald! (o un novio, dependiendo de su orientación sexual).

9. Opcional: buscarme un novio. Si se parece al guapísimo de Henry Cavill, mejor.

10. Ir al cine a ver esa película donde trabaja Henry Cavill con poca ropa. O sea, Los inmortales.

Llegado este punto leí lo que había escrito y me llevé una decepción. ¿En verdad soy tan aburrida? ¿No tenía ambiciones más grandes, resoluciones más drásticas, algo que fuera un poquito más complicado de lograr? ¡Es necesario ponerse retos en la vida!

Saqué de la heladera la botella de limoncello casero y continué escribiendo, pero cada vez que apuntaba una resolución o meta adicional me tomaba un traguito. Claro que cuando yo me pongo a escribir suelo entusiasmarme y seguir de largo, perdiendo la noción del tiempo, y hacia la resolución 125 ya estaba un tanto achispada. De acuerdo, qué diablos, más bien estaba borracha como una cuba, ¿y qué? En algún momento terminé envuelta en mi propia lista, saltando por ahí muy contenta.


Llegó la medianoche y con ella el Año Nuevo. No sé sí pasó junto a mí, estaba demasiado ocupada tambaleándome de un lado a otro, tratando de desenrollarme de mi monumental lista de metas y resoluciones. Afuera, mientras tanto, explotaban los fuegos artificiales, y mi gato corrió a refugiarse bajo una cama. Pobrecillo.

Me desperté esta mañana... sin resaca, porque al fin y al cabo esto es un blog. ¡Ja! Lo único raro es que tenía un bebé en brazos. Ahí casi me da un patatús (¿¿¿qué cuernos había hecho yo exactamente para acabar con un bebé en brazos???), pero luego vino mi vecina y se llevó a su bebita, echándome una ligera mirada de reprobación. En fin, mi lista estaba por ahí, bastante arrugada. Casi todas las resoluciones y metas estaban escritas con una caligrafía tan espantosa que no he podido descifrarlas todavía, pero aquí va una lista de las que sí pude deducir:

213. Serr menos buennna gnte prrra q' no s'aproveshen.

242. Conseggguirr puplo gignte p' que sse coma viejja missserble al lado. ¡Hip!

248. Averiguarr teléfno Henry Cavill ym andrle salud Ño Nuevo.

302. Convrtirme en vmpiro y shuparrle sangre a gnte tonnntaa.

3544. ¡Hip! Scribbirr 5best-sllerrss y comprrme manssión mbrujada en Trnsilvanniiaa. Puner murci´élagos. Invitr Batman.

367. Afeitarrr mininnno p'q'n'eshe tant pelo.

381. Secustrar Hnry Cavilll y sacrrle ADN p'cloneees. ¡linddooo!

429. ¡Hip! ¡Salú!

582. Compprr cOrdilllera Anddess p' mi drggón.

591. Averrrigr prqué Herni Cavvil puso orden restrrrici´ónn cntrra yo! :-(((

671. Acerr 3.509.283.951 amiggsss facebuuúú!!

694. Matarr rrrey Joffffrey en Jugggo tronosss. ¡Dtesto!

752. Máss limonshello!! Saaalú!! ¡Hip!!

784. Cccnnn dinerrrro bst-sllrrrrrrs mandrr regalittto lectres mi blog ::-)) ¡Losss quiro!! Muac muaccc!!!!!!!!!! :-xoxoxoxoxo

829. Manddddddddarr gggnnete tonnta Marte y salvarr plneta Ttierra. ¡¡Gissl suprrheroínna!!! ((penssar trajjje ajustado. adlgazzzr 5 klos p'verme sexy en trrje 'justado.) ¡Hip! Drgón Donald ayuddnte. Pedirrllle Batmn prestaddddo aLfrreed.

854. ¡¡¡¡LOgrrr paz mindial!!!!!!

905. ¡Flizz Ño Nuevvvvooooo! :o)

G. E.

4 comentarios:

  1. Eres super! me encanta tu manera de ser!! Feliz año nuevo Gissel.

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  2. ¡Gracias! :-) Y ¡feliz Año Nuevo para ti también!

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  3. muy simpatico,,,felicidades,,,,

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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