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31 de agosto de 2010

PROPAGANDAS MACHISTAS

¿Será una lucha perdida? ¿Tantos años de pelear por la igualdad para que nos sigan rebajando de esta manera?

Uf. Ya sabemos cómo es la cosa en las propagandas televisivas: aparece una mujer a la que poco más le falta el letrero de "AMA DE CASA" pegado en la frente, haciendo un terrible drama porque hay una mancha en su prenda de vestir favorita, o porque el suelo no está lo suficientemente brillante, o porque hay que cambiar la pastilla del baño, o etc. etc. etc. La desdichada mujer parece a punto de sufrir un colapso nervioso, puesto que no es capaz de resolver por sí sola la titánica tarea frente a ella.

¡¡¡UNA MANCHA!!!
¡¡¡Auxilio, NO SÉ QUÉ HACER!!!

Entonces ¿qué sucede? ¡¡¡TATÁÁÁÁÁÁN!!! Aparece la solución mágica: un frasco de detergente o cera para pisos, un nuevo modelo de pastilla para baño... o peor, un hombre musculoso listo para sacar a nuestra incompetente heroína del apuro.

¡Soy Mr. Bíceps y he venido a
rescatarte, ama de casa desesperada!

Entonces la heroína pone cara de contenta (mezclada con una expresión bastante aproximada al retraso mental), y celebra que alguien superior a ella haya aparecido para resolver su angustiante dilema.

Cada vez que veo una propaganda así, salta la feminista en mí y me pongo roja como una caldera a punto de estallar.

En serio, ¿es justo que nos representen de esta manera? ¡¡¡NOOOOO!!!

Punto número 1:

¿¿Por qué siempre ponen a una mujer en situaciones de limpieza?? ¿No podrían por una vez, UNA SOLA AUNQUE SEA, poner a un hombre a lavar los platos, pisos, ropa o lo que sea? Así vamos. Luego los hombres se creen que las esposas están justamente para eso, aunque ellas también tengan una carrera universitaria y uno o dos empleos. Y circulan por la casa dejando todo hecho un asco asumiendo que la mujer va a ir detrás de ellos corrigiendo el desorden. Grrrrr.

Punto número 2:

¿¿Realmente se creen que las mujeres nos desesperamos por semejantes cuestiones domésticas?? Sí, las mujeres sabemos quitar manchas y mantener una casa prolija. Pero eso no es porque tengamos incorporado en los genes el oficio de ama de casa. Eso es porque las mujeres somos civilizadas y no nos gusta vivir en una pocilga. Y como los hombres se rehúsan a ayudar en las tareas domésticas hacer la parte que les corresponde de las tareas domésticas (puesto que ellos también viven en la casa), entonces ALGUIEN tiene que hacerlas. El papel del baño no se cambia solo ni la ropa sucia camina sola hasta la lavadora (por desgracia).

Como sea, lo ÚLTIMO que hacemos es desesperarnos. Si acaso, sufrimos un leve caso de irritación. ¿Por qué habríamos de desesperarnos por unas manchas? Las mujeres hemos logrado cosas mucho más complicadas a lo largo de la historia: gobernar imperios, criar adolescentes, dirigir países, operar cerebros, apagar incendios, convivir con los hombres sin asesinarlos por su machismo recalcitrante, y un LARGO etcétera. Por el amor del cielo, ¿¿¿podrían darnos UN POQUITO más de crédito???

Si voy a desesperarme por algo, será por alguna mascota que deje de respirar en medio de una cirugía. ESO es desesperante, no una estúpida mancha o un piso opaco.

Punto número 3:

Aquí me remito a las cocinas hechas un desastre, como si algo hubiera explotado salpicando todo de grasa (un pollo gordo, por ejemplo). En serio, ¿cuándo han visto que una mujer deje así una cocina? En mi casa, quien dejaba así la cocina era... ¡MI PAPÁ! Y nunca la limpiaba. (Pues claro, había aprendido de esas malditas propagandas machistas que para eso están las mujeres.)

Punto número 4:

La propaganda machista se extiende a los catálogos. ¿Qué vemos en los catálogos para el Día de la Madre? Electrodomésticos de limpieza y cocina. ¿Qué vemos en los catálogos para el Día del Padre? Herramientas y aparatos electrónicos.

Y dale con la separación de roles. Como dije antes, las mujeres sabemos limpiar. ¡Pero también sabemos hacer otras cosas! ¿Quién instala los aparatos electrónicos en casa? Una servidora. ¿Quién reemplaza los cueritos de los grifos haciendo uso de su llave inglesa? Una servidora. ¿Quién sabe cambiar un enchufe quemado? Una servidora. ¿Quién reparó y pintó la pared de la cocina? YA SABEN QUIÉN.

Para el próximo Día de la Madre, quiero ver más herramientas en esos catálogos, ¿entendido? Y más electrodomésticos de limpieza y cocina en el catálogo para el Día del Padre. Porque los niños hambrientos con ropa sucia TAMBIÉN SON HIJOS DE ÉL.

Punto número 5:

Aquí me remito a Mr. Bíceps. De verdad, ¿no podían elegir otro tipo de personaje? ¿Acaso creen que las mujeres todavía creemos en ese estereotipo del galán todopoderoso, con músculos a reventar, que llega del cielo para salvarnos a nosotras, pobres damas en dificultades? ¡¡¡BAAAHHH!!!

¿Saben qué hemos aprendido por experiencia? ¡Que en un 99% de los casos, los hombres musculosos sólo sirven para ir al gimnasio a mantener sus músculos! A veces ni siquiera tienen músculos reales, dependiendo de cuántos esteroides tomen. Si acaso, al ver a un tipo musculoso y sexy lo último que se nos ocurre es preguntarle cómo quitar manchas o limpiar pisos. Lo primero que se nos ocurre es tratar de imaginar qué tan bueno será en la cama (si no se ha quedado impotente a causa de los esteroides, por supuesto). Si necesitáramos asesoramiento en cuestiones de limpieza, se lo pediríamos a un técnico de laboratorio (o sea, un cerebrito), quien, por supuesto, también podría ser una técnica de laboratorio.

Jamás he visto a un tipo musculoso lavando un piso. Aunque quizás reconocería su utilidad para levantar objetos pesados o salvar a Esparta de los persas.

En fin. Seré muy feliz el día que los publicistas nos traten a las mujeres con el respeto que merecemos. Mientras tanto, yo me voy a la ferretería a comprar una motosierra.

¡Je, je, je...!

Tranquilos. Sólo la quiero para podar las ramas muertas de mis limoneros. Porque esta MUJER es capaz de hacer tareas pesadas de jardinería. ¡Ja!

G. E.

PD: No se preocupen por mi seguridad. No usaré la motosierra en un día torpe.

12 comentarios:

  1. Llegué acá poniendo propagandas machistas en google, tratando de encontrar más personas que se hayan dado cuenta de esta barbaridad. Y me vengo a encontrar con la mejor explicación que he leído en mi vida. ¡Sos una genia! Sé que ya pasó mucho tiempo desde esta publicación y que quizá jamás lo leas. Pero no podía dejar de comentar.
    Me da tanta impotencia ver esas propagandas todo el tiempo, y no me parece que sea de feminista la molestia, porque es algo lógico, no tiene sentido lo que hacen esa gente mediocre. Porque además no sólo hacen quedar como una estúpida a la mujer sino también a los hombres, como una propaganda en donde el hombre llega al baño, mira el inodoro y grita: ¡Amor hay que cambiar la pastilla! (¿!) Pero qué es manco que no la puede cambiar él???!
    En fin, es una injusticia que lamentablemente tenemos que ver cada vez que se nos ocurre prender la tele. Ojalá algún día cambié.
    Gracias por tus textos!
    Saludos!

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  2. ¡¡Un millón de gracias por el comentario!! ♥ ♥ ♥ Me alegra saber que no soy la única que trata de combatir esta especie de campaña de desprestigio hacia las mujeres. Hay días en que me dan ganas de golpear mi cabeza contra la pared, y eso que ni he mencionado LAS PROPAGANDAS MACHISTAS DIRIGIDAS AL PÚBLICO MASCULINO. ¿Por qué los automóviles deben venderse usando modelos semidesnudas? ¿Por qué en las propagandas de desodorante masculino se pone a las mujeres como unas descerebradas que se le pegan al hombre por el olfato? (puf, como si no nos fijáramos primero en otras cosas, como si el tipo en cuestión tiene un empleo o si demuestra un mínimo de inteligencia al hablar). Te doy la razón en que también ponen como estúpidos a los hombres. Poner la ropa en la lavadora o cambiar la pastilla del baño no es física cuántica; ellos son perfectamente capaces de eso también, y sin duda hay hombres que no tienen ningún problema en mantener la casa en orden.

    Un abrazo enorme. ¡Sigamos trabajando por el respeto hacia la mujer!

    G.

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  3. Me puso muy contenta que lo hayas leído!
    Y estoy totalmente de acuerdo con lo que decís.
    Sé que hay muchas más mujeres que deben darse cuenta de esto porque fue una amiga mía quien más me abrió los ojos, y yo trato de abrírselos a más personas, entre ellos mi hermanito, que con sus 11 años entendió todo perfectamente, y le encantó lo que vos publicaste!
    Gracias!

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  4. Yo leo y respondo todos los comentarios. Es lo bueno de tener activada la moderación: me llega un aviso cada vez que alguien comenta.

    Como sea, gracias a ti también y feliz Día de la Mujer :-) (supongo que este artículo resulta apropiado para la fecha).

    G.

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  5. Dejen de escribir pelotudeces... y vayan a cambiar las pastillas del baño! (que para algo vinieron al Mundo).
    ¿O para qué creen que fueron creadas? Jeje.

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  6. Veamos... fuimos creadas para dar vida, para usar nuestro intelecto en favor de la humanidad, para usar la lógica en pro de la paz (en lugar de empezar guerras a fuerza de testosterona, como hacen los hombres) y para un montón de cosas buenas en general. Pero es obvio que algunos hombres se sienten amenazados por nuestro potencial, y por eso insisten en que sólo servimos para cambiar las pastillas del baño o fregar los pisos. Por suerte nosotras no les damos bola :-)

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  7. jajajaja, me mori de risa. Es exactamente lo que pienso yo de estas pateticas propagandas super estereotipadas. No me siento identificada con asolutamente ninguna. me muero de rabia cuando veo una propaganda machista, que las sigue habiendo a pesar de los tiempos en que vivimos, pero a la vez me cago de risa porque agradezco que a mi no me pase. Mi novio es un hombre que no duda en cocinar y lavar la ropa, ademas de arreglar cualquier cosa, jamas se le ocurriria ser machista, se que soy una afortunada, pero ese es uno de los motivos porque lo elegi

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    1. Gracias, Yamiqui :-) Me alegra haberte divertido. Qué coincidencia, justamente estaba hablando del tema en Facebook cuando recibí la noticia de este comentario. Será algo en el aire... :-D ¡Gracias por la visita!

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  8. uh qué bueno que estuvo, odio esas propagandas de porqueríaaaaa

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    1. :-D Yo también, yo también. ¡Saludos y gracias por la visita y el comentario!

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  9. Totalmente de acuerdo contigo. Des de pequeña me han rabiado anuncios así. Por fortuna, y aunque no lo notemos, parece que cada vez lo son menos, pero laaaaaargo es el camino que debemos recorrer.

    Yo como "escritora" pongo siempre a mujeres como protagonistas. Bastantes héroes hay en las historias pasadas!

    Al fin y al cabo, las únicas que podemos cambiar esto somos nosotras...

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    1. ¡Mil gracias por el comentario! Y tienes toda la razón: sólo nosotras podemos cambiar esos molestos estereotipos. Desde luego, ¡los publicistas no se dan por enterados! Grrrr...

      Abrazos :-)

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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