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7 de agosto de 2010

CONTRADICCIONES CIENTÍFICAS

Voy a hacer una pequeña y calmada declaración:

¡¡¡¡ME TIENEN HARTA LOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS QUE SE CONTRADICEN SOBRE UN MISMO TEMA!!!!

(Calma, Gissel, no te sulfures. Respira. Respira.)

Hablo totalmente en serio. Es que esta cerebrito trata de estar informada sobre las cosas, ¡pero es muy difícil estar realmente informada cuando los estudios científicos dicen una cosa hoy y luego cambian de idea la semana siguiente!

Primer ejemplo: la leche de vaca. Desde que era chiquita tuve a todos los adultos a mi alrededor machacándome con eso de que hay que tomar leche para crecer y tener los huesos fuertes, así que he bebido leche desde entonces (igual no pasé del metro cincuenta, pero por lo menos no me he fracturado ningún hueso). ¡Y ahora resulta que, según los científicos, la leche es mala para la salud y encima descalcifica los huesos!

¿¿¿¿Cómo???? :-O

Vamos, entiendo que haya gente con intolerancia a la lactosa. También entiendo eso de que los bebés no digieren bien la caseína. ¡Pero que la leche de vaca se haya convertido en la mala del cuento todavía no lo asimilo!


Ahora estoy confundida. No he dejado de tomar leche ni de comer queso, ¡pero vaya que me siento traumada cada vez que veo un producto lácteo! ¿Tendré que renunciar a los lácteos y comer verduras para obtener calcio, y tomar sol para obtener vitamina D? ¡Pero yo no funciono sin mi vaso de leche a la mañana, y si tomo sol me pelo como un reptil en época de muda! Dilemas, dilemas... Sin embargo, ¡otro estudio afirma que la leche previene el cáncer de colon! Tal vez tenga que elegir: huesos o colon. Aunque creo que sería difícil vivir sin una de esas dos cosas...

Otros alimentos con reputación cambiante a lo largo de la historia: chocolate, café, carne bovina y huevos. Primero el chocolate y el café eran maravillosos. Después los científicos dijeron que el chocolate era malo para el acné y que grandes dosis de café dañan la salud. Ahora resulta que el chocolate tiene antioxidantes y el café no es tan negro como lo pintan. Antes había que comer carne para estar sanos. Luego inventaron el colesterol. Luego nos dicen que hay que comer carne por el hierro y las proteínas. Luego resulta que la carne produce cáncer. Después resulta que no. Grrrrr... Los huevos eran malos para el colesterol. Ahora ya no suben el colesterol, pero pueden tener agroquímicos y antibióticos que sí son malos para la salud. Encima, según los veganos, las gallinas deberían tener derechos civiles. (Olvídenlo, veganos, en ésa no caigo. Reconoceré los derechos civiles de las gallinas cuando sean tan inteligentes como para sindicalizarse.)

Y el planeta Plutón. Es decir, antes era un planeta, pero ya no es un planeta. Ahora no sé lo que es. ¿Una enorme pelota de playa que da vueltas alrededor del sol? ¿Una canica gigante? Pobre Plutón. Se debe de sentir disminuido. Estos astrónomos perversos...

Después está la dichosa marihuana. Que si es buena, que si es mala, que si es buena, que si es mala. ¡¡¡Aaaaaahhhhhh!!! Menos mal que yo no la fumo, de lo contrario tendría las mismas preocupaciones que con la leche de vaca :-/ Pero a mi mamá le gustaría tener una plantita. ¡¡No puedo dejar que arresten a mi mamá!! ¿¿Qué hago??

Otra más: el calentamiento global. ¿Se acuerdan de nuestro pobre planeta a medio derretir?


Bien, pues los científicos no se ponen de acuerdo. A ver, ¿¿es o no es nuestra culpa?? ¿¿Tengo que sentir remordimientos de conciencia cada vez que gasto energía, o sigo usando mis electrodomésticos igual que siempre?? Para mí que el planeta está viejo y simplemente tiene bochornos menopáusicos. O tal vez se le estropeó el motor de la heladera (me pasó una vez y fue molestísimo, ¡¡sobre todo porque se derritió el helado!!). Otra posibilidad: el planeta simplemente quiere achicharrarnos como venganza por haberlo llenado de basura (¡a mí no, please, yo reciclo!).

¡¡Y el sol!! Primero había que tomar sol. Luego nos dicen que los rayos UV causan cáncer. Ahora nos dicen que todavía causan cáncer, ¡pero el sol es necesario para sintetizar vitamina D, que protege contra el cáncer! ¡No entiendo nada!

Una que aportó mi mamá: en su época había que amamantar a los bebés hasta los tres meses. Después los pediatras cambiaron de idea y dijeron que hasta los seis meses. Luego alargaron el plazo a un año. Más tarde volvieron a los seis meses. ¡Ahora algunos dicen que hasta los dos años! Caramba, qué bueno que no tengo hijos. Los dichosos pediatras me volverían loca.

Y al final, ¿de qué cuernos se murieron los dinosaurios? Los paleontólogos todavía no se ponen de acuerdo, y siguen teniendo razonables discusiones académicas al respecto.


Esperen, tengo otra sobre los bebés: en la época de mi mamá había que hervirles todo. Ahora no hay que tenerlos tan limpios porque de lo contrario les vienen alergias al no desarrollar su sistema inmunitario. Pero otro estudio dice que si los niños se lavan las manos más seguido, se enferman menos. Y puestos en cuestiones microbianas, ¿ya saben con certeza de dónde salió la estúpida gripe del puerco, es decir, la gripe A, es decir, la gripe H1N1? (ojalá le pusieran un nombre propio, como a los huracanes; mi sugerencia: gripe Achús Porky).

¡¡Puf!! De verdad, cada vez que leo un estudio científico que contradice el que leí la semana pasada, me dan ganas de tirarme de los pelos y gritar...


G. E.

6 comentarios:

  1. Read a book dumbass
    There's a lot of things that influence ON EVERYTHING!!
    Well a LOT of books.

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    1. I read a lot about everything indeed. Still, constant contradictions annoy the hell out of me. Plus, this is a HUMOR blog. And it's MY blog. I can twist some facts if it pleases me so. :-PPPPPPPPPPP (One little last thing: Check your manners before commenting here. I have a dragon, and he gets kinda mad when people call me dumbass...)

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    2. te entiendo, tanto tanto, tanto ! eres de las mias, de esas personas que pedimos, la verdad y nada mas que la verdad! ante ciertas contradicciones de la ciencia y de la vida misma solo hay que tener dos cuestiones en mente.
      1) todo es relativo, las verdades cientificas cambian todo el tiempo, es parte de la justificacion misma de que la ciencia exista, ayer la tierra era plana, hoy es ovoide mañana , quien sabe, confiabamos en que lo que vemos es real, y ahora quien sabe si la materia como tan exista o solo es una forma de energia.
      2) a veces la pregunta es necia, y tenemos que aceptar las dos respuestas, auqnue contradictorias , verdaderas : que fue primero, el huevo o la gallina ? la preguntas es necia!! la respuesta : las dos! una sin otra no es posible, el hombre es bueno o malo por naturaleza: los dos !! no hay luz sin obscuridad! me encanta encontrarme gente como yo , me hace sentir que no estoy tan loca! je besos !!

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    3. ¡Gracias por el comentario, Karen! Tienes toda la razón, sin duda, pero me pareció divertido exagerar el asunto para este blog :-D ¡Un abrazo enorme!

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  2. Mujer, no es que los científicos se aburran y se pongan a sacar teorías a lo loco, es que se van descubriendo cosas nuevas y algunas de ellas contradicen a las anteriores. Pero no lo hacen a propósito (quiero pensar).

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    1. Eso no quita el hecho de que nos enloquecen :-D Un abrazo y gracias por comentar.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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