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6 de diciembre de 2011

EL LAGO DE LOS CISNES GISSEL

Después de haber bailado exitosamente el ballet Giselle Gissel, decidí pasar al siguiente: El lago de los patos cisnes. Para quienes no conozcan la historia, aquí les va:

Había una vez un hechicero perverso llamado Von Rothbart, quien por alguna razón no especificada (tal vez se levantó una mañana con muy mala leche) secuestró a una doncella de nombre Odette y le lanzó una maldición. Odette se convirtió en un pato cisne, y sólo durante las noches recuperaría su forma humana. Odette permaneció, junto con otros cisnes, en un lago formado por las lágrimas de tristeza de su madre (era llorona, la mujer; espero que no se haya deshidratado mucho). Sólo el verdadero amor podría romper el hechizo.

Tiempo después, en alguna parte era el cumpleaños del príncipe Sigfrido. Alguien le regala una ballesta, de modo que, luego de la fiesta, Sigfrido se va a matar lo primero que encuentre (bue, se ve que no estaba muy a favor de la conservación de las especies salvajes). El príncipe ve un pato cisne y está a punto de dispararle, pero entonces cae la noche y el cisne se convierte en Odette. Sigfrido baja la ballesta. (Menos mal; de lo contrario, habría cometido un asesinato en primer grado.) El príncipe y Odette bailan juntos, lo cual, en el mundo del ballet, significa que están enamorados. Cuando aparece Rothbart (muy inoportunamente, por cierto), Sigfrido está a punto de dispararle pero Odette lo detiene, porque si Rothbart muere, nunca se romperá el hechizo. La mañana llega y Odette vuelve a convertirse en pato cisne. Sigfrido está determinado a liberar a Odette de la maldición.

En el siguiente acto, hay un baile en el palacio. Los padres de Sigfrido, como suelen hacer los reyes (o al menos eso se deduce por la mayoría de los cuentos de hadas), están determinados a que su hijo escoja una princesa y se case, pero él está enamorado de Odette y ninguna de las princesas le cae bien. (Ahora Sigfrido es un ferviente amante y protector de la avifauna, incluyendo cisnes, patos, gaviotas y garzas.) En ese momento aparece el malvado Von Rothbart con su hija Odile, quien es idéntica a Odette excepto que viste de negro. El propósito es engañar a Sigfrido para que le jure amor a la chica equivocada. Sigfrido cae en la trampa. Confundido por el parecido, le hace un voto de amor eterno a Odile; desde una ventana del palacio, Odette (en su forma de pato cisne) escucha el voto y regresa a su lago de lágrimas con el corazón roto. (Válgame, qué melodramática.) Sigfrido la sigue.

Ya en el lago, Odette está decidida a morir. Sigfrido llega al lago y se disculpa por la metedura de pata; ella lo perdona y ambos vuelven a jurarse amor. (Insertar imagen de cursis corazoncitos.) Aparece Von Rothbart y le demanda a Sigfrido que cumpla su promesa de casarse con Odile, pero el príncipe se niega y elige morir con Odette (otro melodramático). Sigfrido y Odette saltan al lago y mueren, y al romper el hechizo de Rothbart, éste también muere. (Espero que quede alguien para limpiar los cadáveres.) Fin del ballet.

Y ahora... ¿traducimos la historia al japonés y de vuelta al español? ¡Por supuesto, que es muy divertido! A ver qué sale.

Para [o mi mamá dispara] (me desperté en la mañana tienen un temperamento muy corto quizá) por qué Von Rothbart malvado brujo embargo [el embargo es lo que pasa cuando te metes en líos legales], no se ha especificado, la hija secuestrada llamada Odette que se llamaba allí, te lo juro [vale, te creo]. Odette es un cisne, me recobrar su forma humana solamente en la noche. Junto con el otro cisne [¿había otro?], Odette (ella estaba llorando, las mujeres no tienen mucho deshidratación, es de esperar [es que las mujeres tenemos la mala costumbre de retener líquidos]) que queda en el lago que se formó por las lágrimas de dolor de una madre. Usted puede romper el hechizo sólo el amor verdadero.

Después de un tiempo, fue el cumpleaños del príncipe Sigfrido en alguna parte. Después de la fiesta, (que es una buena cosa, que no estaba a favor de la conservación de las especies silvestres [japoneses antiecológicos]) Siegfried matará primero se encuentre, para que alguien le dé una ballesta [y si matas a más de uno, te dan un lanzacohetes de regalo]. Tengo que mirar el cisne, el príncipe y le disparó, pues, al caer la noche, Odette se convierte en un cisne [no quedó muy claro a quién le disparó, pero seguro que alguien fue a parar al hospital]. Siegfried bajo ballesta. (De lo contrario, que es bueno que habría cometido un asesinato en primer grado [vale, parece que no murió nadie, pero resulta que habría sido algo bueno].) así como, Odette y el príncipe en el mundo del ballet, quieren decir que usted está en el amor. (A ser muy incómodo, en cierto modo [amor, incómodo amor...]) que Rothbart aparece si el Rothbart está muerto, no es para romper el hechizo que ha sido, estoy tratando de dispararle Sigfrido [se lo merece, por homicida], Odette detenerlo usted. Mañana en llegar, convirtiéndose en el cisne Odette nuevo. Siegfried está decidido a liberar a la maldición de Odette [pobre maldición esclavizada].

En el acto siguiente, hay un baile en el palacio. (Ese es el significado del cuento de hadas por lo menos la mayoría) o el rey, su hijo ha decidido casarse elegir a la princesa, que son padres de Sigfrido, que es con cualquiera de los Odette [había más de una, obviamente] como lo harían normalmente Earl princesa en el amor es como él. (Siegfried. Swan es un protector, como garzas, patos y gaviotas, y un apasionado amante de las aves ahora [el tal Swan debía de ser miembro de Greenpeace]) es su hija Odile parecen idénticos, excepto por el vestido negro, junto con Odette y Von Rothbart mal. El propósito es engañar a amar a una chica juro Siegfried mal [ya, nos quedó claro que algo está MAL]. Siegfried caer en la trampa. Confundido por el parecido, desde la ventana del palacio, Odette votos de amor eterno a Odile a escuchar el retorno lago de votar por su corazón roto y lágrimas (en la forma de un cisne [¡lágrimas con forma de cisne!]). (Válgame, el melodrama. Sea cual sea [la historia de Odette o de la persona a la que le disparó Sigfrido, no está muy claro]) Siegfried es seguirla.

Una vez en el lago, Odette está decidido a morir. Sigfrido llega al lago, se disculpó por la metedura de pata, ella lo perdona, y se comprometió a amar de nuevo. Siegfried von Rothbart y, pero requiere que cumpla su promesa de casarse con Odile (. Por favor, inserte la imagen del corazón trillado [debe de haber salpicado sangre para todos lados, al pasar por la trilladora]), rechazó el príncipe, por Odette (melodrama otro) aparece cuando elige morir. Para romper el hechizo y Rothbart, mueren al lago Odette y Sigfrido salto, morirá también. (I. ¿Crees que soy yo quién va a limpiar el cuerpo [cierto, yo no lo voy a hacer]) al final del ballet.

¡Listo! :-D

De todas maneras, MI versión del ballet difiere algo de las dos anteriores. Para empezar, puse a Natalie Portman en mi ballet. (A Mila Kunis no; es demasiado guapa y no quiero que nadie se me distraiga mirándola embobado.) Como en Cisne negro ella hace un papel de bailarina conflictuada, me pareció que sería una buena víctima (insertar risa malévola).

Los primeros dos actos quedaron igual, con Natalie Portman en el papel de Odette. En el acto del baile... entré yo y saqué a Natalie de la escena echándole encima a uno de mis cisnes negros carnívoros :-D ¡Hasta la vista, patito cisne conflictuado! Conquistar a Sigfrido me tomó cinco minutos, tal que quedó enamoradísimo de mí. Pero no se molestó en volver al lago. Dejamos que Natalie Portman se ahogara de tristeza ¡y el príncipe y yo nos aliamos a Rothbart para que convirtiera a los políticos tarúpidos en patos! (No era cuestión de desperdiciar esa magnífica ballesta.) Esa noche bailamos alrededor de un montón de patos asados :-) ¡Un final muy feliz! (Bueno, excepto quizás para los vegetarianos, aunque no sé si estarían en contra de comer políticos tarúpidos convertidos en patos. Quizás no.)


Adoro el ballet, ¿ustedes no? :-D

G. E.

4 comentarios:

  1. jajajaja que bonita historia. Yo quiero un pato de esos para cenaaaarrrrrr. Al menos a Mila Kunis la has mencionado y que risa con la traducción google jaja un abrazo

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    1. ¡Gracias! Con gusto te mandaré uno de esos patos asados :-D

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  2. Soy bailarina!!! Jeje nunca volveré a ver el lago de los cisnes igual xD jajajajajaj que melodrama... Así es el ballet e.e comenzare a leer Odile

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    1. ¡Gracias por el comentario! Me alegra saber que hay bailarinas de verdad leyendo estos artículos :-) En algún momento escribiré una novela con una bailarina de protagonista, por cierto. Ya estoy investigando el asunto. ¡Besos!

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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