Haz clic en las imágenes para leer en línea las respectivas muestras gratis. Haz clic aquí para ver mi catálogo completo y las diferentes opciones de compra o descarga gratuita. ¡Gracias por apoyar mi carrera literaria! :-)

22 de febrero de 2012

8 CM (1)

¿Recuerdan la entrada de este blog en la que puse al motociclista fantasma en varias películas de Nicholas Cage para mejorarlas? Pues alguien me sugirió que adaptara también la película 8 mm, y eso es lo que voy a hacer ahora mismo, aunque en plan disparatado-fantástico como hice con Lo que el ventarrón se llevó :-D Aquí les va, pues, la primera parte de la historia.

8 CM

Érase una vez un motociclista fantasma con la cabeza en llamas que se encargaba de castigar a todos los malhechores. En cierta ocasión, una señora muy preocupada lo visitó para que investigara un vídeo guardado en una memoria USB de 8 cm. Ella había encontrado la memoria entre las pertenencias de su difunto marido, quien había muerto al atragantarse con una ciruela durante un ataque de risa provocado por la serie La teoría del Big Bang (¿a quién no le hace gracia Sheldon Cooper?).

—Ese vídeo es horrible, quedé traumatizada. ¡Por favor, investíguelo! —le pidió la señora al motociclista fantasma (MF desde ahora, para abreviar).

—Muy bien, investigaré —contestó el MF, pero luego sujetó a la señora por el cuello y le preguntó—: ¿Es usted culpable de algo? ¿Ha derramado la sangre de algún inocente?

—¡No, no, juro que no!

—¿Ha financiado actividades terroristas? —La señora negó con la cabeza—. ¿Ha bajado contenidos pirateados de Internet?

—Bueno, tal vez algunos episodios de Dexter...

¡Zas! El MF encontró a la señora culpable y la dejó catatónica con su mirada fatal (vamos, es que hoy en día bajar contenidos pirateados parece ser peor delito que matar a alguien).

Acabada su labor con la señora, el MF examinó el vídeo de principio a fin. ¡Era un vídeo porno en el que le hacían cosas extraordinariamente depravadas a un unicornio! Por ejemplo: [CENSURADO], [CENSURADO] y [CENSURADO]. (Disculpen la censura, es que éste es un blog más o menos apto para todo público.)

¡Uh, esto sí que es pervertido!

Fiel a su labor de justiciero, el MF comenzó la investigación sobre el vídeo porno. Como los unicornios sólo viven en los bosques mágicos, el MF se trasladó hacia el más cercano en su impresionante motocicleta, condenando por el camino a unos cuantos automovilistas que iban por la carretera excediendo el límite de velocidad (la seguridad vial ante todo).

Por fin el MF llegó al bosque mágico, y allí se dedicó a interrogar a sus criaturas mitológicas, buscando pistas sobre el origen del vídeo porno. No le resultó tan fácil. Los duendes sabían esconderse muy bien entre los árboles, las hadas desaparecían en nubes de polvo brillante y los magos estaban demasiado ocupados buscando a unos sujetos llamados Saruman y Voldemort. Pero no en vano el MF era uno de los mejores investigadores de actividades ilegales, y en algún momento se topó con un ogro al que aplastó contra el suelo.

¿¿Qué sabes tú sobre el vídeo porno
con el unicornio, ogro apestoso??

Después de varios minutos de intimidación y latigazos con la cadena, el ogro confesó:

—¡De acuerdo, de acuerdo, sé dónde se filmó ese vídeo! ¡Fue en una cueva que hay detrás de la cascada, río arriba!

—¡Ajá! Y ahora dime, ¿eres culpable de algo?

—¡No, juro que soy un ogro bueno! ¡Como Shrek!

—Está bien, entonces puedes irte —dijo el MF—. ¡Y nada de bajar contenidos pirateados de Internet!

El ogro se marchó y todo iba bien... hasta que devoró a un tierno gatito por el camino. El MF lo dejó catatónico (es que los gatitos son sagrados).

Siguiendo el río, el MF llegó a la cascada y luego a la cueva. Sus llamas iluminaron el camino en la oscuridad, y entonces descubrió...

Bueno, sabrán lo que descubrió en la próxima entrega, porque esto ¡continuará! :-D

G. E.

Artículo relacionado: 8 CM (2).

No hay comentarios:

Publicar un comentario



Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D