El bailarín le robó un beso. Ella estaba determinada a odiarlo. Las circunstancias no cooperaron. (Haz clic en la imagen para bajarte el relato gratuito, en formatos EPUB y MOBI, junto con el fondo de pantalla.)

23 de noviembre de 2010

MANEJO DOMÉSTICO DEL DRAGÓN

¿O será "manejo del dragón doméstico"? Porque si mi dragoncito Donald vive en una casa, eso lo convierte en un animal doméstico, ¿no? Menudo lío.

Como sea, ¿alguna vez se han preguntado qué se le da de comer a un dragón bebé, o mejor aún, qué cuernos se hace con sus excrementos? La verdad, yo nunca me lo había preguntado. Hasta hace poco tiempo tenía otras dudas existenciales más comunes y corrientes; por ejemplo, de dónde venimos y adónde vamos, qué carajo es la teoría de las cuerdas, cómo se resuelve ese maldito cubo de Rubik, y qué piensan algunos políticos si es que realmente piensan algo (misterio aún mayor que el de las pirámides).

Pero ahora tengo un dragón en casa, y eso supone toda una nueva gama de preocupaciones. Al pelo de gato en las alfombras se han sumado las escamas, inconveniente que puedo seguir arreglando con la aspiradora, pero a diferencia de la comida de gato, en los supermercados no venden comida para dragón, así que tuve que improvisar.

Empezamos bien con la leche de vaca, enriquecida con algo de manteca y huevo tal como se les da a los perritos o gatitos huérfanos. Pero mi dragoncito empezó a sacar dientes muy pronto, y cuando un animal cualquiera saca dientes, es hora de cambiar la dieta.


Al precio que está la carne de vaca, pensé que más me valía buscar una alternativa, así que probé con diferentes fuentes proteicas, empezando por las legumbres y los cereales integrales (eh, nunca se sabe, tal vez los dragones de leyenda eran vegetarianos y no lo sabíamos).


Eh... bien, descarté las legumbres para evitar una intoxicación por metano.

Luego pensé: "Hay caracoles en mi jardín. Y si los franceses comen caracoles, ¿por qué no habrían de gustarles a los dragones? Tal vez piensen que son viscosos pero sabrosos." (Los caracoles, no los franceses.)



¡Qué bien! He resuelto dos problemas de una sola vez. Y una vez que acabe con los caracoles de mi jardín, ¡podré recolectar los millones de caracoles que se arrastran por todo mi vecindario! Mmm, veré si puedo ganar algo de dinero por el control de plagas...

Pero todavía nos quedaba el asunto del excremento, y debo decirles que la popó de dragón no huele precisamente a rosas, con frijoles o sin ellos...


Sin embargo, hice un descubrimiento interesante después de que el dragón hizo sus cosas en mi jardín.


Y así fue como descubrí que, aunque eso no figura en los libros de mitología, el excremento de dragón es un estupendo fertilizante.

Comienzo a pensar que tener un dragón en casa será muy ventajoso para todos :-)


G. E.

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