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2 de junio de 2010

RAZONES PARA SER FELIZ

A menudo me pregunto por qué la gente que vive más o menos bien no es feliz. Francamente, considerando todas las cosas horribles que podrían pasarle a uno (por ejemplo, morir de una reacción anafiláctica o que te aplaste un hipopótamo), diría que en realidad la mayoría de las personas tenemos un montón de razones para sentirnos, si bien no en un estado de euforia, por lo menos relativamente contentas. He aquí algunas de las razones que encontrado para ser feliz:

1. HABER NACIDO

¿Se han dado cuenta de todas las probabilidades que había en contra de existir? Para empezar, si los dinosaurios no se hubieran extinguido, ni siquiera habría personas sobre el planeta. Pero de algún modo aparecieron los humanos, y un óvulo en particular se juntó con uno de varios millones de espermatozoides para que cada uno de nosotros existiera. Si eso no hubiera ocurrido, todavía seríamos polvo estelar, o quizás habríamos nacido como otro ser viviente, ya sea un piojo o un mejillón. Imagínense si hubieran nacido en forma de patata.

Maldición. Yo quería ser pianista.

2. TENER DOS BRAZOS Y DOS PIERNAS

A decir verdad, tener dos brazos y dos piernas (y en el sitio correcto, además), ya supone una gran ventaja y un buen motivo de felicidad. Imagínense lo difícil que debe de ser para un cuádruple amputado hacer las cosas más sencillas, como rascarse el trasero o andar en patines. Seguro que se pierden de un montón de actividades recreativas.

3. PARA LOS HOMBRES: NO SER GRENDEL

Se acuerdan de nuestro amigo Grendel, ¿verdad? ¿El pobre monstruo deforme, con dientes torcidos, dolor de oídos y sin pene? Bueno, chicos, agradezcan que ustedes no son como Grendel.

Mi única alegría es que mi mamá es Angelina Jolie.

Ya, ya, Grendel, no llores. Toma un pañuelo y seca esas lágrimas. Y a ver si tu mamá te lleva al dentista para que te hagan la ortodoncia.

4. PARA LAS MUJERES: NO SER AFGANAS

Creo que para una mujer el peor destino es nacer en Afganistán. ¿Se imaginan ir por la vida tapadas de pies a cabeza?

Maldición. Yo quería ser modelo de bikinis.

Francamente, qué horror. Es verdad que hay que protegerse del sol, pero estas pobres señoras no deben de sintetizar ni un microgramo de vitamina D en todo el año, ¡y la vitamina D es muy importante para evitar la osteoporosis!

Puestos en ello, nunca se sabe qué puede haber en realidad bajo un burka. En el 99,9% de los casos habrá una mujer lamentando su nacionalidad, pero ¿quién sabe si Bin Laden no anda disfrazado así, paseándose tranquilamente entre la multitud mientras los gringos lo andan buscando a lo estúpido en alguna cueva remota? Incluso podría haber una invasión extraterrestre en progreso y los afganos no se darían cuenta hasta que fuera demasiado tarde. Encima, en Afganistán están prohibidas todas las cosas divertidas, desde la música hasta Internet. Madre mía, qué aburrimiento.

5. EL AGUA CORRIENTE Y LA ELECTRICIDAD

Hablo en serio. Traten de vivir sin agua corriente ni electricidad por una semana. ¡Lo intenté una vez y casi me da un ataque de nervios! ¿Nada de duchas calientes? ¿Nada de Internet? ¿Nada de congeladores para guardar el helado? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!

6. ANTIBIÓTICOS Y ANESTESIA

De nuevo hablo en serio. Hay que agradecer que existen estos adelantos médicos para evitar el sufrimiento innecesario. ¿Se imaginan un tratamiento de conducto dental sin lidocaína? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!! ¿O que a uno le amputen un brazo por culpa de una infección? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!

7. GATITOS SUAVES Y ESPONJOSOS

¿Hay algo más lindo que los gatitos? ¿No se les llena el espíritu de cursi alegría cuando ven uno?

Prrrrrrrrrrrrrrrr...

¿Verdad que está LINDO? :-) :-) :-) ¿Cómo pueden ver un gatito y no ser felices al instante? ¡No sean insensibles!

8. LIBROS

Bueno, reconozco que no todo el mundo explota de felicidad cuando tiene un libro nuevo. Pero muchos de nosotros sí. Es el equivalente intelectual de un pastel cubierto de merengue. ¡¡¡Los libros son geniales!!!

9. CHOCOLATE

Y para los que no gustan de los libros, siempre existe el chocolate. ¿Verdad que el chocolate es fantástico? Vayan a comer un pedazo de chocolate y verán que enseguida son un 37% más felices. Está científicamente comprobado.

10. GENTE BUENA

Es verdad, no todo el mundo es bueno. Hay un montón de personas malvadas que merecerían ser condenadas a vivir sin chocolate por el resto de sus vidas, o a ser directamente devoradas por una planta carnívora mutante del tamaño de un autobús. Mi vecina es un buen ejemplo (vieja miserable que odia a los gatitos). Pero sí hay gente buena en el mundo que hace cosas lindas como donar dinero a Haití o bañar pelícanos embadurnados de petróleo. ¡Hay que hacer todo lo posible para que sigan trabajando así! Algún día podrían sacarnos a nosotros de un apuro, si acaso se nos atorase un zapato en la vía del tren o estuviéramos en un baño público sin papel higiénico (terribles contratiempos).

Por todo lo anterior, yo ya soy muy feliz. A ver, sean felices conmigo. ¡Sean felices ya mismo! ¡Es una orden! Así me gusta. Ahora vamos a corretear por el campo, exudando felicidad por todos los poros (no olviden el desodorante).

¡¡Estoy tan feliz que parezco psicótica!! ¡¡Yipiii!!

G. E.

4 comentarios:

  1. Lloro aún, no es que el post no sea divertido sino como me encuentro no me lo permite el hecho de sonreír aunque sea ahora mismo. Perdona las faltas d ortografíq q pueda tener ahora q veo0 doble. Un beso y me encantan los gatos y el chocolate. Un abrazo

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    1. Bueno, haz de cuenta que te estoy pasando un pañuelo, entonces. Despertaré a mi dragón para que vaya a darte un beso de buenas noches, de paso. Un abrazo pa' ti también.

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    2. Lo de las razones para ser feliz está tan bien escrito que me ha movido a leerlo con una deleitosa sonrisa. Gracias.

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    3. Me alegra que haya funcionado :-) Gracias a ti por comentar. ¡Saludos!

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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