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14 de junio de 2010

CÓMO ENOJAR AL VETERINARIO

En general los veterinarios somos las personas más tolerantes del mundo. Es que no tenemos más remedio: nuestros pacientes no pueden decirnos qué les duele, a veces atacan sin razón aparente, y aunque nosotros los amamos, ellos a menudo nos detestan. Si no fuera por nuestra vocación, quizás los tiraríamos por la ventana (lo cual, por supuesto, no sería nada bueno para el negocio).

Sin embargo, sí hay una lista de cosas que nos hacen enojar. Y mucho. Cualquier propietario de mascotas que esté leyendo esto hará bien en copiar la lista y guardarla por ahí para futura referencia. No es que los veterinarios vayamos a tirar a los propietarios por la ventana cuando nos hacen enojar (también sería malo para el negocio), pero tener estas cosas en mente mejorará mucho la relación cliente-veterinario. Porque créanme: aunque en el momento de la consulta no digamos ni una palabra cuando alguien nos hace enojar, es muy probable que más tarde hablemos las cosas entre nosotros. Y ya se sabe que los chismes corren...

Por eso, hete aquí la lista de cosas que nos hacen enojar:

CLIENTES QUE BUSCAN TERAPIA

A ver, déjenme explicar esto de la forma más sencilla posible: los veterinarios NO SOMOS MÉDICOS NI PSICÓLOGOS. Los veterinarios atendemos MAS-CO-TAS. O sea, cualquier bicho EXCEPTO el Homo sapiens. ¿Está claro? De hecho, en los veterinarios se aplica más que en ningún otro grupo humano el dicho ese de "más conozco a los hombres, más quiero a mi perro", sólo que en nuestro caso son todos los perros y gatos.

Algunos clientes, sin embargo, piensan que porque los veterinarios somos amables, y nos gustan los animales, y no nos ponemos en un pedestal como los médicos, a nosotros sí pueden contarnos todas las cosas que los médicos no escuchan.


En estos casos, es muy probable que el veterinario ponga cara de paciencia y dija "ajá, ajá" en los momentos adecuados, pero por dentro estará imaginando que le mete una bola de algodón en la boca al cliente parlanchín. A los veterinarios NO NOS INTERESAN los problemas familiares de los clientes, ni sus neurosis, ni lo que comieron en la cena de Navidad; nos interesa saber QUÉ ES LO QUE LE PASA A LA MASCOTA. ¡¿Podrían decirnos de una buena vez cuál es el puñetero motivo de consulta?! Gracias.

CLIENTES QUE HUMANIZAN A LAS MASCOTAS

No todos los veterinarios detestamos esto, pero sí unos cuantos. Los clientes que humanizan a sus mascotas son un problema, porque los animales, y presten atención a esto, LOS ANIMALES NO SON PERSONAS CON PELO, Y MUCHO MENOS NIÑOS. Los animales no entienden el idioma español, por más que comprendan algunas palabras y tonos de voz. Hagan este experimento: díganle a su perro, con tono dulce, "chucho de porquería, esta noche te voy a descuartizar con un cuchillo de carnicero". El perro, en lugar de salir corriendo, seguro moverá la cola, probando mi punto.

Lo malo de humanizar a las mascotas es que les crea problemas de conducta e incluso problemas de salud. Los animales tienen reglas diferentes y organismos diferentes, y hay que respetar eso por el bien de la mascota.

De lo contrario, luego no se quejen con nosotros si el perro es el dueño de la casa, o si ladra todo el día, o si se enfermó porque ustedes le dieron algo que a él le gusta mucho pero que es tóxico para los perros.

¡¡Y NO, LOS ANIMALES CARNÍVOROS NO PUEDEN SER VEGANOS!!

CLIENTES NEGLIGENTES Y MENTIROSOS

Los clientes negligentes y mentirosos son una cruz, porque complican un trabajo que de por sí ya es complicado. En serio, ¿usted recién notó ayer en su perro ese tumor del tamaño de una pelota de fútbol? No me diga, ¿recién ayer el gato se puso así de esquelético? Y puestos en ello, ¿cómo es que no se ha fijado en que su mascota está cubierta de pulgas y garrapatas?

No es que el veterinario se vaya a poner a gritar o algo así, pero es muy probable que su cara se ponga roja y que por dentro esté pensando: "¡¡¡GGGGRRRRRRRRRR!!!"

No nos mientan. Legalmente no les podemos pegar por mentir (y créanme, nos damos cuenta cuando los clientes mienten), y lo único que conseguirán es perjudicar a su mascota, porque las mentiras dificultan el diagnóstico.

Y para los clientes negligentes: por favor, olvídense de tener mascotas. Si quieren acariciar algo suave y peludo, mejor cómprense un oso de peluche. Gracias.

CLIENTES MÉDICOS

No los odiamos, pero sí son algo latosos. Se creen que lo saben todo. "Me parece que mi gato tiene inflamada la úvula." Ajá. Qué interesante, porque los gatos no tienen úvula. Vaya a atender a un Homo sapiens, por favor, y déjenos hacer nuestro trabajo.

CLIENTES CON MASCOTAS EXÓTICAS

Por supuesto, no odiamos a las mascotas exóticas per se, pero ¡¡qué ganas de complicarnos la vida sus excéntricos propietarios!!


Antes de que el propietario empiece a preguntarle al veterinario por qué su xipo-lo-que-sea no se reproduce (¿y qué hace, por cierto?; ¿pone huevos?), quizás deba aclarar a qué género animal corresponde. En serio, señor cliente, ¿no podía conseguirse una mascota más convencional? Entiendo que los gatos y perros quizás sean demasiado corrientes para su chiflada maravillosamente única personalidad, pero hay tropecientas mil especies animales, y si los veterinarios tuviéramos que estudiarlas todas nos llevaría mil años conseguir el título. Así que, por favor, la próxima vez consiga una tortuga, una iguana o un cobayo. Otras mascotas que en general no estamos preparados para atender (excepto los veterinarios de zoológicos): pangolines, ratas topo, oricteropos, puercoespines, mandriles, babirusas, ranas tropicales venenosas y dragones de Komodo.

CLIENTES CON MASCOTAS GORDAS

Los perros y gatos no pueden robar comida del refrigerador. Tampoco pasan voluntariamente su tiempo engullendo comida chatarra enfrente del televisor. Así que, sr./sra. propietario/a: ¿¿podría poner a su mascota a dieta de una buena vez, antes de que explote??

CHANTAJE EMOCIONAL

Es la estrategia #1 de los clientes que no quieren pagar las cuentas. "Yo no tengo dinero para pagar el tratamiento, pero ¿cómo va a dejar que se muera mi perrito/gatito? ¿No estudió veterinaria porque le gustan los animales?" Pues sí, a los veterinarios nos gustan los animales. Y no, no nos gusta que los animales mueran por cuestiones económicas. Pero los veterinarios TAMBIÉN TENEMOS QUE PAGAR LAS CUENTAS. El chantaje emocional no funciona en los supermercados. Podemos financiar el pago en cuotas mensuales, si quiere, pero guárdese el chantaje emocional para alguien más. En serio, es un golpe bajo, juego sucio, patada en el cu... o como quiera llamarle. En suma, un fastidio. Culpe, si le apetece, al capitalismo, pero corte el rollo.

GATOS PSICÓTICOS

Es quizás la única cosa molesta que no es culpa del propietario. Es muy posible que Michifús sea un santo en la casa y que ronronee cuando lo acarician, pero apenas llega al consultorio veterinario, se convierte en un engendro perverso como demonio recién salido del averno. Más o menos como esto:


Es muy difícil manejar a los gatos psicóticos, porque a diferencia de los perros, los gatos son flexibles como anguilas y tienen un total de 18 garras afiladas, que en el momento de un ataque se vuelven armas mortales. O sea, el gato psicótico es una criatura feroz, ágil, invencible, furiosa, esquizofrénica y con tendencias homicidas. Algo así como una cruza entre Hannibal Lecter, medio rollo de alambre de púas y un abrigo de pieles.

Si usted tiene un gato así, por favor tráigalo en una bolsa resistente. Con que nos dé dos minutos para inyectarle un calmante será suficiente. De lo contrario... si el veterinario queda desfigurado, tendrá que vérselas con su abogado. Pero no es nada personal, ¿eh? Sólo son gajes del oficio :-)

G. E.

Artículo relacionado: CÓMO ALEGRAR AL VETERINARIO.

37 comentarios:

  1. Buenisimo y muy cierto!

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  2. muy bueno, no puede tener mas razon, deberiamos imprimirlo y pegarlo en cada clinica...

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  3. ¡Gracias por los comentarios! :-) Mmm, lo de pegar el artículo en cada clínica veterinaria quizás no sería mala idea. ¡Se lo sugeriré a mi jefe, de paso! :-D

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  4. jajajajaja demasiado entrete.. y toda la razon!

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  5. Muy bueno, Gissel! Y muy cierto.
    Saludos!

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    1. ¡Gracias, Lola! Saludos para ti también :-)

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  6. Me gustaria saber una curiosidad... por que hay animales que no tiene Uvula

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    1. Pues... es una curiosidad anatómica, o sea que no hay un porqué. Otras curiosidades: el gato tiene espinas en la lengua, los ovinos tienen el intestino en forma de espiral, los perros tienen un hueso en el pene, las hembras de canguro pueden controlar cuándo quedan preñadas, y así por el estilo.

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    2. No hay respuesta clara. Solo se asume que es por un fenomeno evolutivo y de variabilidad dado por seleccion natural.

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    3. Pos eso. Lo que yo dije pero en un lenguaje más científico :-) (Ahora quisiera saber yo para qué quieren esos cuernitos ridículos las jirafas. ¿Para rascar nubes? Esas curiosidades anatómicas inútiles...)

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  7. lo peor de lo peor es el "chantaje emocional" es que la gente es muy patuda... llegan con una historia para cortarse las venas que la deben haber ensayado como una hora antes en su casa, todo para ablandarnos el corazon y gastarse esa plata "que no tienen" en cualquier cosa menos en su "amada" mascota...

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    1. Exactamente. Es algo que saca de quicio enseguida. También me revienta cuando alguien compra un perro grande y caro para aparentar estatus social, ¡y luego le quiere comprar la comida más barata, que termina enfermando al pobre bicho! La única excusa válida es que sea una verdadera emergencia y el dueño no tenga todo el dinero en ese momento, pero como ya dije, para eso están las cuotas. Una mascota es una responsabilidad.

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  8. Colega, le falto el clásico; "Sujételo usted, es que a mi me da miedo"... y trae un canino mestizo de 70 kilos, mandíbula "prominente", ojos furiosos por el estrés (jamas lo sacan a pasear y menos hacerle cariño), sialorrea "espumosa" abundante y una patología dolorosa...
    Según algunos dueños, el veterinario es casi un "domador" de bestias salvajes, una cruza entre Cesar Millan, doctor Dolittle y Tarzan; no tenemos derecho a tener alguna aprensión por nuestra salud.

    saludos!

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    1. ¡¡JAJAJA!! ¡¡Es verdad!! Aunque mi olvido es comprensible, porque resulta que mi jefe ES como una cruza entre Cesar Millan y el doctor Dolittle (Tarzán no). Tiene una jaula especial para los gatos psicóticos y también una técnica para lidiar con los perros grandes y furiosos, que consiste en retener al perro tirando de la correa por detrás de una puerta mientras alguien más le inyecta un sedante en las nalgas (al perro, obviamente). Y por las dudas... yo amenazo al dueño diciendo que tengo tres primas abogadas y que lo demandaré si alguien en la clínica sufre daños en alguna extremidad :-D ¡Gracias por el comentario, me hizo reír!

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  9. jajaja mori cn la definicion de gato psicotico: cruza entre Hanibal Lecter, un alambre de puas y un abrigo de piel....no podria ser mas cierta

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    1. ¡Gracias! Es que es así más o menos. Y también están los gatos psicóticos que encima sufren una reacción paradojal al diazepám y se vuelven más psicóticos todavía :-D (Menos mal que todos tenemos la antitetánica al día.) Saludos y gracias por el comentario :-)

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  10. muy bueno, solo no estoy de acuerdo con algo, los veterinarios si son médicos, Médicos Veterinarios, almenos el día que me titule eso dira mi título.

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    1. Cierto. Pero no somos médicos DE GENTE :-) Un abrazo.

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  11. Respuestas
    1. La maña es muy útil para tratar con los animales. Y también con los dueños :-D ¡Saludos y gracias por la visita!

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  12. Clientes con insomnio:

    Si usted no duerme no quiere decir q los veterinarios no lo hagan, una tos de hace 3 dias no es una urgencia a las 4 de la madrugada, si usted ve que su perro tiene comida suficiente para un dia comprele el dia anterior no a las 12 de la noche. Si su perro "esta raro y no lo deja dormir" le aseguro q a nosotros no nos interesa. Llame por telefono primero y creale al veterinario que su urgencia no es una real urgencia para algo estudiamos tanto.

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    1. ¡JAJAJAJAJAJA! Y conste que yo sí sufro de insomnio :-D Pero mi jefe trabajó en urgencias y ODIABA ese trabajo justamente por esas razones. Gracias por el comentario y por hacerme reír :-)

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  13. Jajajaja, me he meado de la risa que me ha dado. Tengo que darte la razón en lo de humanizar a las mascotas; yo peco un poco de eso, pero soy consciente de que es un animal y no entiende mi idioma. Mi Acho (así se llama mi perro)tiene que sufrir mis paranoicos cariños, llamándolo amablemente:"Ay, mi cacho carne con pelos!". Se vuelve loco de contento...también le digo cariñosamente cosas del estilo: "Uy mi niño, que te voy a abrir en canal, te devoraré el corazón y te arrancaré la piel para hacerme un bolso de Prada", y el animalito sigue tan feliz, moviendo su colita y dando lametones. ¡Si es que lo tengo que querer!
    Me ha encantado lo del gato psicótico, el dibujo es genial!
    COngratulations!

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    1. A mi gato yo lo he amenazado con cambiarlo por un perro :-D Pero como no habla español, ¡tampoco se da por enterado! ¿Le has puesto Acho a tu perro? ¡¡Genial!! Gracias por el comentario :-)

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    2. Si, le puse ese nombre en homenaje a cierto "personaje" de la saga "La Torre Oscura" de Stephen King. Los gatos también me gustan, pero no puedo mantener a ambas criaturitas. :(

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    3. Por eso me gusta el nombre. ¡Adoro a Acho! Y sí, es mejor una mascota bien cuidada que dos mal cuidadas (o que se peleen entre sí).

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  14. Sinceramente graciosisima y rel yo tengo 5 mascotas y gracias a Dios no me identrifico con lo que cuentas, pero te creo yo trabajando en el super me pasa lo mismo, pero yo escucho a veces me da pena otras digo jo y a mi que me interesa si su marido ta ta ta... jijiji, besitos y felicidades por la entrada ya te ire leyando poco a poco muackkkkkkkkk

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    1. ¡Me alegra que te haya gustado! ¡Gracias! Mmm, quizás tú deberías escribir una entrada sobre las cosas que te hacen enfadar en el trabajo :-D

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  15. Lo más asqueroso por no llamarlo de otra forma, son los cuatro matados que van a la clínica pero no quieren pagar la consulta, ejemplo de ello ver Felican en facebook la foto del grupo de veterinarios, donde ponen a parir a una chica por ello, no sé que se piensa la gente, sobre todo ese tipo de gente que se ve de lejos de qué cojean, dejan mucho que desear.

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    1. Bueno... quienes no quieren pagar la consulta ya no son clientes sino ladrones. Y sí, vaya que fastidian. Gracias por el aporte :-)

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  16. ME he divertido leyendo tu columna, he visto muchas veces eso. Cuanta rabia me daría ver que te mienten con un tumor enorme. UFFF... Es como cuendo llegan aquí y te dicen se me perdió la receta del psicotrópico, y se enojan porque "no le crees".
    NARF.
    Gracias por el artículo

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    1. Gracias a ti por leerme. Me alegra que te haya gustado el artículo :-) Y sí, es irritante cuando tratan de engañarte con mentiras demasiado obvias.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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