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6 de abril de 2017

COSAS QUE SIRVEN PARA LEVANTAR EL ÁNIMO

El cerebro humano es un órgano bastante curioso. Técnicamente es una masa electrizada de agua + proteína + grasa. Si lo vemos de esta manera, es realmente extraordinario que podamos hacer tantas cosas con él, como tocar el piano, diseñar edificios y construirlos, o crear literatura.

Pero esto trae un problema: el cerebro no es una máquina ni una computadora, y por lo tanto es sensible a los niveles de sus neurotransmisores, los cuales, a su vez, son sensibles a muchos factores internos y externos.

En fin, desde hace años que mi estado emocional suele andar bastante equilibrado (bueno, salvo cuando alguien me saca de quicio con alguna estupidez monumental, pero eso es casi inevitable hoy en día). Pensé que era por haber superado los problemas de mi juventud (sobre todo el bullying, del cual hablé aquí), pero resulta que en realidad he adoptado una serie de hábitos que, según los científicos, tienen un efecto beneficioso sobre la salud mental. Ojo: no estoy hablando de que curen trastornos mentales como la ansiedad o la depresión, los cuales demandan la atención de un especialista, sino que ayudan a las personas comunes y corrientes a evitar o a superar estados mentales negativos. En algunos casos, sin embargo, también permiten reducir las dosis de medicamentos contra la depresión clínica o la ansiedad.

En fin, les paso la lista por si les sirve de algo.

COMER SALUDABLEMENTE

Cuando uno anda "de bajón", el primer impulso suele ser refugiarse en la comida chatarra, pero esto es MUY MALA IDEA. Sí, la comida chatarra puede proporcionar un alivio momentáneo, pero resulta que la misma trastorna a los microbios beneficiosos de las tripas, los cuales, a su vez, ayudan a regular los estados emocionales a través del eje nervioso entre el intestino y el cerebro. Comer saludablemente todos los días, y me refiero específicamente a un aporte bastante grande y diario de fibra vegetal (en forma de legumbres, verduras y frutas enteras), permite mantener en buena forma a estas poblaciones de microbios. Un estudio japonés vinculó la ingesta de fibra vegetal a un menor riesgo de sufrir depresión (falta establecer el mecanismo de acción, pero la teoría de los investigadores es lo que puse arriba).

Por no hablar de que, después de un atracón de comida chatarra, viene el "efecto rebote" de la culpa por haber ingerido comida chatarra, lo cual puede desembocar en el consumo de más comida chatarra :-P En mi caso, encima, me produce acné, y nada tan funesto para el ánimo como que la cara y el cuerpo se llenen de molestos granitos.

DROGAS NO, CHOCOLATE SÍ

No hablo de beber una copa de vino de vez en cuando o fumar un porro de vez en cuando (aunque en realidad tampoco recomiendo lo segundo). Me refiero a evitar el consumo regular de drogas (recreativas o fármacos psicotrópicos sin supervisión médica) o refugiarse en ellas ante los problemas. Esto va a sonar como ese eslogan repetido hasta la saciedad en los colegios, pero las drogas no sólo no solucionan los problemas sino que pueden fastidiar la capacidad de nuestro cerebro para resolverlos... lo cual llevará a que uno se deprima todavía más a causa de dichos problemas. Círculo vicioso y todo eso.

En cambio, los efectos beneficiosos del chocolate sobre el cerebro están bien comprobados. Pero que sea chocolate amargo, ¿eh? (70% de cacao), porque el chocolate con mucha azúcar entra en la categoría de comida chatarra.

EJERCICIO, PREFERENTEMENTE AL AIRE LIBRE

El ejercicio no sólo ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, sino que también tiene un impacto directo sobre el cerebro, empezando por la oxigenación. También provoca la liberación de sustancias como las endorfinas, que causan una sensación de bienestar. Varios estudios han comprobado los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el estrés, la ansiedad y la depresión.

En mi caso, he comprobado que dar una buena caminata me pone de mejor humor, me distrae de las preocupaciones, despeja mi mente y me ayuda a veces a encontrar la solución a problemas diversos.

TRATAR DE DORMIR LO MEJOR POSIBLE

Esto es un reto para quienes sufrimos insomnio crónico, pero una buena noche de sueño hace maravillas con la cabeza y el estado de ánimo. En serio, no piensen que dormir es opcional. Es una necesidad fisiológica, y no satisfacerla trae consecuencias graves sobre la química cerebral. Claro que también es un reto tratar de dormir cuando uno tiene la mente llena de problemas, de ahí que haga falta aprender a "desconectarse" de ellos unas horas antes de irse a la cama. Prueben con un buen libro o música relajante. Hagan mucha actividad física durante el día y expónganse a la luz solar para regular los ciclos de sueño y vigilia. Y si es necesario, consulten a un médico. (Yo he tenido que hacer todo eso y más. No me gusta tomar medicamentos, pero durante las malas rachas del insomnio he recurrido a la melatonina para no terminar hecha un desastre.)

MÚSICA ALEGRE

Sí, bueno, a veces también sirve como catarsis escuchar un montón de canciones tristes, pero esto puede ser contraproducente en algunos casos, por lo que hay que tener cuidado con esa clase de música.

La música alegre no tiene contraindicaciones, al parecer :-D Varios estudios apuntan a que escuchar música hace a las personas más felices, probablemente por la liberación de dopamina, la cual mejora el ánimo.

¡Y se puede combinar la música alegre con el baile o el ejercicio para potenciar el efecto de ambas actividades!

CANTAR

Los estudios también han relacionado el canto, sobre todo en coro, a un aumento de la felicidad en las personas. Si no pueden unirse a un coro, supongo que también se vale cantar en casa con la música que uno ponga. Es lo que hago yo cuando me toca limpiar (lo cual también hace mucho menos fastidiosa la tarea de retirar el polvillo de los muebles).

(No sé si canto bien o mal, pero definitivamente lo disfruto.)

NO PENSAR EN COSAS DEPRIMENTES NI HABLAR DE ELLAS A DETERMINADAS HORAS

No creo mucho en la filosofía del pensamiento positivo. Cuando tienes un problema gordo, tienes un problema gordo, y la dichosa filosofía del pensamiento positivo puede hacerte sentir aún peor. Un cáncer no desaparece con pensamientos positivos, y la persona tiene todo el derecho de sentirse mal al respecto sin que la acusen encima de "ser negativa" (o que le digan que toda esa negatividad va a empeorar su enfermedad). Hay situaciones que demandan pasar por la ira y el dolor a fin de procesarlas correctamente.

Peeeeeero... digamos que creo en algo intermedio.

En primer lugar, un problema gordo puede hacernos olvidar que no todo está mal, o sea que uno puede dejar el problema de lado por un rato y buscar alivio pensando en las cosas que sí están bien.

En segundo lugar, no tiene mucho sentido pensar en las cosas malas que no se pueden cambiar, de ahí que a mí me funcione lo de "dosificar" tales temas. Mi regla es ésta: me rehúso a hablar de cosas negativas a primera hora de la mañana y algunas horas antes de irme a dormir. Hablar de temas negativos puede funcionar a veces como catarsis, pero si uno insiste mucho en ello, el cerebro "fija" esas ideas. Pensar todo el tiempo en cosas malas genera frustración y estrés, por no hablar de la liberación de corticoides, y nada de esto es bueno para el ánimo.

Antes de pensar por mucho tiempo en una situación negativa, conviene seguir este procedimiento:

1) Preguntarse si el problema tiene solución.
2) Si el problema tiene solución, recomendaría enfocarse en encontrar dicha solución. Si no se ve una solución inmediata, es mejor largar el asunto e irse a dormir. Una buena noche de sueño puede lograr que las cosas se vean más claras (o no tan funestas) por la mañana.
3) Si el problema no tiene solución, limitar el tiempo para pensar en él y pasar a algo más constructivo. Uno no puede arreglar la guerra en Siria, pero sí puede ayudar a alguien en el vecindario propio. Uno no puede arreglar el desempleo en el país propio, pero sí aprovechar el tiempo libre para adquirir alguna habilidad que sirva para conseguir otro empleo.

Esto me lleva a la siguiente estrategia:

PENSAR "¿QUÉ ES LO PEOR QUE PODRÍA PASAR?"

A veces uno se preocupa por cosas que no son tan graves o incluso por cosas que ni siquiera están pasando. Poner los problemas en perspectiva evita angustias y dramas innecesarios. También es útil saber algo de estadística. Aquí va el típico ejemplo de que no hay que tener miedo de subirse a un avión porque estadísticamente es mucho más probable que uno sufra un accidente de tránsito :-D

A veces el peor resultado de una situación no es una tragedia, sino un simple inconveniente moderado solucionable. No vale la pena estresarse por situaciones así. Mejor dejar la angustia para los problemas bien gordos... o no. La angustia puede llegar a convertirse en un estorbo. Mejor anticipar un resultado espantoso y planificar una solución para el problema, o enfocarnos en la aceptación y poner nuestros asuntos en orden.

HACER ALGO CONSTRUCTIVO

No sentirse útil es funesto para el ánimo. Cualquier cosa sirve, incluso limpiar la casa. Lo sé, limpiar es una actividad tediosa, pero en días malos me ha ayudado bastante (combinándola con música alegre y un poco de baile). Como mínimo, al final del día estoy en una casa limpia, lo cual produce satisfacción.

LOS ANIMALITOS SON BUENOS PARA LA SALUD MENTAL

Por algo se están usando en hospitales y hogares de ancianos. Los beneficios de interactuar con gatos y perros están más que comprobados. Ya no tengo a mi gato (en algún momento conseguiré otro), pero cuando salgo a caminar, en mi ruta hay varias mascotas ajenas a las que me gusta saludar :-D

BUSCAR COSAS QUE LO HAGAN REÍR A UNO

Para algo están las comedias en la TV, o los vídeos de gatitos, o cualquier otra cosa que se les ocurra. La risa es estupenda para la salud mental, y hasta se está estudiando como coadyuvante en la terapia contra la depresión.

Yo me río con los nerds de La teoría del Big Bang :-)

LEER BUENAS NOTICIAS

Las buenas noticias no son noticias para los noticiarios ni los periódicos, al parecer. Deberían estar obligados a largarlas en un porcentaje determinado :-D En fin, eso no significa que no pasen cosas buenas en el mundo, así que busquen portales de noticias o revistas que sí las difundan. Es muy bueno para el ánimo saber que alguien está investigando para curar la leucemia o para evitar que se extingan esos adorables orangutanes :-)

LEER FICCIÓN EN GENERAL

Leer ficción tiene unos cuantos efectos positivos sobre la salud de la mente y el cuerpo: previene el deterioro cognitivo, disminuye la tensión arterial, nos ayuda a procesar situaciones de la vida real y nos permite evadirnos por un rato de los problemas.

A VECES HACE FALTA LLORAR

Bueno, llorar a cada rato suele ser un síntoma de depresión clínica, pero para las personas más o menos sanas, puede servir de alivio en situaciones particulares, como la muerte de un familiar, una ruptura amorosa o una semana especialmente horrible. No hay razón para quedarse con todos esos nudos en el pecho si uno puede sacarlos afuera con un buen llanto. Los pañuelos son baratos.

RECURRIR A LOS AMIGOS EN BUSCA DE ÁNIMO

Lo sé, no es fácil conseguir buenos amigos, pero a veces uno los tiene y no se atreve a pedirles consuelo con tal de no molestar. Sin embargo, los amigos de verdad no tendrán problema alguno en emplear cinco minutos de su tiempo en ayudarlo a uno. En serio, en caso de tener buenos amigos, vayan y díganles "me siento mal, necesito que me apapachen". Créanme, funciona de maravilla :-)

Si tienen algo más que añadir a mi lista, siéntanse libres de mencionarlo en los comentarios.

G. E.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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