El bailarín le robó un beso. Ella estaba determinada a odiarlo. Las circunstancias no cooperaron. (Haz clic en la imagen para bajarte el relato gratuito, en formatos EPUB y MOBI, junto con el fondo de pantalla.)

2 de octubre de 2016

SOBRE PARANOIAS ANTIMICROBIANAS

Últimamente los publicistas quieren que reaccionemos así:

¡Auxilio, un MICROBIO! ¡Tengo que poner a salvo a mi hijoooo! ¡Me voy ya mismito a comprar un desinfectante en aerosollll!

Antes de que lo pregunten, lo que aparece en el dibujo no es un frijol gigante. Es una levadura (aumentada millones de veces, obviamente, porque de lo contrario no se vería) de la especie Saccharomyces cerevisiae, preguntándose a qué viene tanto escándalo dado que ella sólo se dedica a convertir el jugo de uva en vino.

(Y por supuesto, en las propagandas casi siempre son las madres las que se ocupan de desinfectar, porque al parecer los publicistas todavía no han comprendido que deben dejar de hacer propagandas machistas.)

Pero hay tres hechos que los fabricantes de desinfectantes (muy convenientemente para ellos) olvidan mencionar:

1) Muy pocos microorganismos atraviesan la piel intacta.
2) Para algo tenemos un sistema inmunitario.
3) Las especies de microorganismos que causan la mayoría de las enfermedades infecciosas (= patógenos) SON RELATIVAMENTE MUY POCAS.

Esto último es importante. Resulta que sí, técnicamente hay muchas especies de microorganismos que pueden matarnos, ¡pero son muchas más las que no nos hacen nada, o las que incluso necesitamos para sobrevivir! (o para convertir el jugo de uva en vino y la leche en queso, lo cual me parece absolutamente esencial).

¿Recuerdan mi entrada sobre que el cuerpo de uno en realidad no es de uno? Sí, lo que puse ahí es verdad: algunas personas pueden llegar a tener más microorganismos en el cuerpo que células propias.

Además, según los estudios científicos más recientes, resulta que, al parecer, tener la flora microbiana correcta puede protegernos de otras infecciones, alergias (al moderar nuestras respuestas inmunitarias), ciertas enfermedades intestinales crónicas e incluso ¡la obesidad! ¿Pueden creer que un "transplante de caca" de ratones delgados a ratones obesos consigue que los ratones obesos dejen de estar obesos por la sustitución de sus microorganismos? ¡Pues es verdad! ¡Y ahora los científicos están averiguando cómo aplicar esto a las personas!

Hay varios tipos de microorganismos:

VIRUS — Son algo así como unos paquetes proteicos con ADN o ARN. Necesitan parasitar células a fin de multiplicarse. NO SON SENSIBLES A LOS ANTIBIÓTICOS. (En serio, gente. Dejen de automedicarse con antibióticos cada vez que pillan un resfriado o una gripe simple. Es súper mega dañino. Los antibióticos sólo deben tomarse cuando los receta un médico que sabe lo que hace.) Algunas especies pueden resistir en el ambiente, pero en general las infecciones se contraen a través de otro ser vivo (un ser de la misma especie o un vector como los mosquitos). Hay virus que son específicos de una sola especie, mientras que otros pueden infectar a varias especies distintas.

BACTERIAS — Son organismos más complejos, y no necesariamente viven en otros seres vivos. Muchos habitan en la tierra o el agua sin causar daño a nadie. Otros habitan en nuestros cuerpos y son la llamada flora bacteriana. Las infecciones por bacterias patógenas sí se combaten con antibióticos, pero hay que tener cuidado porque no se puede usar cualquier antibiótico con cualquier bacteria, y algunas bacterias se han vuelto resistentes a los antibióticos que solían matarlas. Las bacterias pueden infectar a diferentes especies con bastante facilidad, de ahí que podamos pillarlas de otros animales (o ellos de nosotros). Las bacterias patógenas pueden pillarse también del ambiente, ya sea como bacterias o esporas (las esporas son formas de resistencia que pueden durar años y no son fáciles de eliminar con desinfectantes).

HONGOS — También pueden ser inofensivos o patógenos. Generan esporas. Las infecciones por hongos se combaten con antifúngicos.

PROTOZOOS — Los protozoos son considerados parásitos, y generan enfermedades como el mal de Chagas o la toxoplasmosis. Estas infecciones son difíciles de combatir, pero a veces el organismo consigue que los protozoos se enquisten y no anden por el cuerpo haciendo estragos.

Hay otros tipos de microorganismos que pueden resultar patógenos, pero la mayoría de los que causan problemas pertenecen a los cuatro grupos arriba mencionados. Si quieren más información, consulten un libro de microbiología, que para algo están :-D

En fin, para que un microorganismo nos enferme hace falta que se cumplan determinadas condiciones. No sólo se trata de que el microorganismo esté o no en el ambiente. Tiene que estar en el ambiente, atravesar nuestras defensas primarias (la piel o los revestimientos de los órganos), entrar en cantidades suficientes como para vencer nuestras defensas secundarias (el sistema inmunitario) y ser lo bastante agresivo como para reproducirse y causarnos daño. Entonces puede pasar lo siguiente:

A) El cuerpo sigue combatiendo la infección, la vence y nos curamos.
B) El cuerpo no consigue vencer la infección pero vamos al hospital, aparece un médico y nos da un tratamiento para ayudar a eliminarla.
C) El cuerpo no consigue vencer la infección, vamos al hospital, aparece un médico y nos da un tratamiento de soporte para mantenernos vivos hasta que el cuerpo termina de matar la infección.
D) El microorganismo era tan letal o resistente que consigue matarnos. Ups, mala suerte.

¿Saben qué es lo que pasa la mayor parte de las veces que nos topamos con un microorganismo patógeno? Que ni siquiera llegamos al punto A. El cuerpo humano está hecho para ser bombardeado constantemente por invasores microscópicos de todo tipo. Si sucumbiéramos tan fácilmente a los microorganismos, nuestra especie se habría extinguido ya en el Paleolítico. Encima, algunos científicos encontraron la manera de hacer vacunas, las cuales nos vienen protegiendo hace rato de infecciones que solían causar verdaderas plagas con miles de muertos apilados en fosas comunes (un asco, la verdad).

Supongo que a estas alturas se estarán preguntando a qué viene todo esto. No, no estoy diciendo que dejemos de desinfectar. Estoy diciendo que ¡es hora de tener una aproximación RACIONAL a los diferentes microorganismos! ¿Y saben por qué? ¡Porque, según los estudios científicos, al parecer nos está haciendo mucho daño no tener en el cuerpo los microorganismos que tenemos que ir adquiriendo ya desde la infancia!

Pero ¿cómo hacer para dejar que nos colonicen los microorganismos "buenos" y, al mismo tiempo, mantener a raya las infecciones por microorganismos "malos"? Bueno, eso es lo que los científicos están tratando de averiguar. Pero mientras que no inventen una píldora o algo con las dosis correctas de cada microorganismo, tendremos que recurrir a algunos métodos naturales de la época preindustrial :-D

CÓMO EVITAR LOS MICROORGANISMOS PATÓGENOS

Antes que nada, VACUNAS. No hagan caso de esos estúpidos grupos antivacunas; parecen olvidar que las personas morían como moscas antes de que se aplicaran masivamente (y eso podría volver a ocurrir si dejáramos de utilizarlas). Así erradicamos la viruela, por cierto.

Segundo, ¡lávense las manos antes de tocarse los ojos, la boca o la comida! Casi ningún microorganismo resiste un buen lavado de manos. Y ni siquiera hace falta un jabón antibacterial (de hecho, parece que los jabones antibacteriales con triclosán son dañinos). Y no se preocupen porque el jabón esté "sucio". Aunque el jabón estuviera contaminado con patógenos, todos ellos se irían por el efecto de arrastre (no bromeo, alguien se molestó en hacer el experimento sembrando bacterias en un jabón; después del lavado, no las encontraron en las manos de quienes lo usaron).

Se habla mucho de desinfectar aquí, acá y acullá, pero ¿saben qué? Antes de preocuparnos por eso ¡tenemos que preocuparnos por los patógenos que puedan pegarnos OTRAS PERSONAS! No hablo de la flora normal que se pasan dos personas al besarse. Hablo de enfermedades como el sida, la sífilis, la hepatitis C, la gripe y cualquier cosa que se transmita de una persona a otra a través de un bicho, como el dengue, el zika y la malaria. O sea, usen condón, maten a los mosquitos Aedes aegypti y tengan la gentileza de estornudar en la cara interna del codo para no contagiar los virus respiratorios a todo el mundo en el autobús. Gracias. (Añadiría lo de no compartir agujas al drogarse, pero ahí más bien diría que no se droguen y ya. Es malo para la salud.)

La gente cree que desinfectar el baño es lo más importante, pero en realidad LA COCINA es una mayor fuente potencial de microorganismos patógenos. Esto es porque los patógenos pueden contaminar nuestra comida, y de este modo entrarían directamente a nuestros cuerpos. Es posible desinfectar las verduras poniéndolas en agua con hipoclorito de sodio (ver las instrucciones en el envase), y ningún microorganismo o parásito sobreviven a una cocción correcta. Recuerden siempre estas tres cosas:

1) Evitar que los microorganismos de los alimentos crudos entren en contacto con los alimentos ya cocidos (esto se llama contaminación cruzada).
2) Evitar romper la cadena de frío. O sea, no dejar a la intemperie por mucho tiempo los alimentos que deban estar refrigerados, a menos que vayan a cocinarse enseguida. Si tienen que descongelar un alimento (ya sea para cocinarlo o comerlo crudo), pásenlo del congelador al refrigerador o métanlo al microondas. Una temperatura de 4º Celsius frena la proliferación bacteriana. EL CONGELADO NO MATA A LOS MICROORGANISMOS PATÓGENOS.
3) Refrigerar los alimentos lo antes posible cuando uno vaya a cocinar comida para varios días. Esto evita que cualquier patógeno residual se multiplique a niveles peligrosos durante el tiempo que la comida permanece caliente.

Los alimentos que se consuman crudos deben tener SIEMPRE algún tipo de inspección sanitaria. En caso de duda, cocinen todo. Lo mismo se vale para las conservas caseras.

En cuanto a los animales, la gente se cuida mucho de evitar a las ratas (dado que pueden contagiar unas cuantas enfermedades), pero yo añadiría que también eviten a las palomas (pueden contagiar criptococosis a los ancianos) y a los reptiles. Bueno, los reptiles son de sangre fría y no comparten la mayoría de nuestras enfermedades, pero sus bocas son focos sépticos... y algunas tortugas MUERDEN. Las mascotas tradicionales (gatos, perros, conejos) son seguras siempre y cuando estén vacunadas y desparasitadas. Esto es importante: LOS NIÑOS NO DEBEN ESTAR EN CONTACTO CON EL EXCREMENTO DE PERROS SIN DESPARASITAR. Los perros tienen algunos parásitos cuyas larvas atraviesan la piel, infectan a los niños y van migrando por varios órganos, con el daño consecuente (sí, es repugnante; hasta lo pusieron en un episodio del dr. House, donde un niño dibujaba líneas onduladas porque tenía larvas migratorias en los ojos).

En cuanto a la higiene de las casas, aparte de desinfectar los pisos es importante evitar los hongos y mohos en las paredes. Como dije arriba, largan esporas que pueden causar o complicar las enfermedades respiratorias.

CÓMO ADQUIRIR LOS MICROORGANISMOS "BUENOS"

Vale, esto ya es un poco más complicado, pero por lo que vengo entendiendo hasta ahora, la cosa sería más o menos así: los niños deben estar expuestos lo antes posible a la mayor variedad posible de microorganismos no patógenos, tal como ocurriría en la naturaleza. Y eso sólo puede pasar... en la naturaleza.

O sea, al parecer fue buena cosa que mis padres y los de mis amigas nos dejaran jugar todo el día en los parques y chapotear en aquella charca llena de renacuajos :-D

Esto es lo que nos dicen las estadísticas: los niños criados en el campo, los que se crían con animales y/o los que tienen un contacto físico estrecho con otros niños y con los adultos tienen menos alergias y menos probabilidades de padecer leucemia en el futuro, lo cual podría estar relacionado a la colonización por los dichosos microorganismos "buenos". Yo podría añadir que, de hecho, las cerdas jóvenes se "autovacunan" contra la parvovirosis simplemente por estar en contacto con las heces de cerdas viejas, y que los pollitos que estuvieron en contacto con sus madres tienen menos probabilidades de sufrir coccidiosis (una infección intestinal que suele matarlos), a diferencia de los pollitos que nacieron en una incubadora industrial. Esto es porque los microorganismos "buenos" ocupan receptores en el revestimiento intestinal, evitando la colonización por patógenos (el patógeno no sólo debe llegar al intestino, sino que también debe fijarse y multiplicarse).

Así es como funcionan los probióticos: uno los consume, los microorganismos vivos en ellos colonizan el intestino, y entonces es más difícil que nos ataquen las bacterias intestinales patógenas. Lo mismo se vale para la flora bacteriana en otros lugares del cuerpo, como la vagina.

Ah, pero no basta con meternos microorganismos "buenos" en las tripas, ¡también hay que darles de comer! Por lo que se viene averiguando hasta ahora, los microorganismos "buenos" necesitan un aporte constante de fibra vegetal (= verduras y frutas enteras). Ellos la fermentan para vivir, y algunos productos de esa fermentación se absorben en el intestino y son beneficiosos para nuestro organismo. Por otro lado, parece ser que el consumo constante de comida chatarra desfavorece a la flora intestinal beneficiosa y fomenta la proliferación de una flora intestinal dañina. ¡Menudo problema de proporciones microbianas!

Y aquí viene la última advertencia. ¿Recuerdan lo que puse arriba en cuanto no automedicarse con antibióticos? Pues bien, los antibióticos pueden matar a todos esos microorganismos beneficiosos y dejar espacio para que entren los perjudiciales. De ahí que sea tan delicada la cuestión de tomar antibióticos, sobre todo en los niños. De hecho, yo misma estuve muy grave de niña porque me destruyeron la flora intestinal con antibióticos. Tuvieron que reponérmela para evitar que muriera por una diarrea interminable. Bueno, no recuerdo nada de esto porque era muy chiquita, pero mi madre me lo repite cada vez que sale el tema :-P

En fin, espero que este artículo les resulte informativo y útil. En cuanto a mí, ahora que sé todas estas cosas, la verdad es que siento más respeto por mis propios microorganismos. O, como mínimo, trataré de mantener en buena forma esta relación simbiótica que venimos llevando sin tropiezos hasta ahora.

Éste es el trato, lactobacilo: yo te alimento con fibra soluble y tú me proteges contra la salmonelosis, ¿está claro? Bien. Así vamos a andar de maravilla.

(De nuevo, es el dibujo de un microorganismo aumentado millones de veces, no una salchicha. Aclaro por las dudas.)

G. E.

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