INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. CORAZÓN DE VERANO - Una niña elfa invernal le compra a un mercader algo que cambia todo su mundo: un hada del verano. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

21 de agosto de 2016

POR SI QUERÍAN MÁS TONTERÍAS ALEATORIAS...

... aquí las tienen :-D ¡Que se diviertan!

En realidad los chorlitos son mil veces más inteligentes que las personas a las que llamo "cabeza de chorlito".

Detesto las matemáticas. Sobre todo cuando he de sumar las cantidades de todas las cuentas que caen a principio de mes.

Es difícil hacer poemas sobre palomas y paz cuando justo viene uno de esos bichos y defeca en tu cabeza.

Las personas que planean matar periodistas deberían convertirse al instante, y por arte de magia, en papel de periódico.

El final más apropiado para un libro al borde de la desintegración debería ser enterrarlo al pie de un árbol. Cierre del ciclo.

Quien lastima a la Madre Naturaleza merece que la Madre Naturaleza le pase algún parásito migratorio de aspecto horripilante.

La vida no te prepara para esas ocasiones en que una voz siniestra te habla desde las profundidades del agua del inodoro.

Traté de entrenar a un cuervo para que llevara mensajes como en Juego de tronos, pero no deja de recitar a Edgar Allan Poe sobre un busto de mármol.

A lo largo de la historia, las caricaturas han sido responsables por la destrucción de muchos pianos.

De niños tememos a los monstruos imaginarios. De grandes tememos al desempleo y la cuenta de la electricidad. Ahora que soy adulta, ¡oh, cuánto echo de menos a los monstruos imaginarios!

Paso de la miel, pero a veces me gustaría ser apicultora. Es un trabajo útil y las abejas no te agobian con estupideces.

En noches de insomnio, el monstruo bajo mi cama y yo nos hacemos trencitas.

En alguna próxima vida quiero ser un pato y olvidarme de todas las preocupaciones dentales.

En alguna próxima vida quiero ser una urraca. Y sí, parte del tiempo lo dedicaría a robar joyas brillantes.

Requisitos indispensables para viajar a la Edad Hiboria: una espada y buenos músculos.

Me alegra vivir en un país donde no hay leyes racistas y los ciudadanos somos más o menos maltratados por igual por el gobierno.

De chica me hicieron creer que los ventiladores explotaban si los dejabas mucho tiempo encendidos. Qué ganas de angustiarme para nada.

Después de un tiempo he concluido que cualquier escritor que pretenda mejorar debe aprender a cachiporrear su ego.

Si no me trenzara la cabellera antes de dormir, a la mañana no podría encontrar mi propia cara entre tanto pelo enmarañado.

Las aldeas medievales de la literatura fantástica harían bien en contratar un seguro contra la destrucción por fuego de dragones. ¡Les pasa muy a menudo!

Ojalá hubiera duendes en mi jardín que arrojaran la basura de vuelta a la gente mugrienta que la tira en mi propiedad.

Quiero que un científico loco me cree un minimonstruo específicamente diseñado para matar cucarachas.

Las aceras con baldosas faltantes no me ayudan para nada en los días torpes.

Algunas noches he matado tantas cucarachas que me habría venido bien un "limpiador" de la mafia para deshacerme de los cuerpos.

Es lindo tener un dragón y saber que no te va a faltar fuego en caso de que ocurra otra glaciación.

¿En serio? ¿Gente que pone flores artificiales en un jardín? Semejante despropósito debería estar en la lista de pecados de alguna religión.

En alguna próxima vida me gustaría ser un zorro. Nota para cuando eso ocurra: mantenerme alejada de las personas que usan abrigos de piel.

Al diablo los autos de lujo. Lo que yo quiero es una Harley voladora.

Llamar "larva" a una oruga de mariposa suena un poco feo. Prefiero decirles "mariposas en progreso".

Quisiera ser una especie de flautista de Hamelín, pero me llevaría de las ciudades a los políticos corruptos (por un precio, claro).

Desearía tener mi propio ejército de cuervos. No sé para qué, pero es que me fascina la idea.

Si fuera una bruja poderosa, no habría ningún delincuente a salvo de mis maleficios. Por ejemplo, les crecerían cactus en el trasero :-)

Caperucita Roja no pudo distinguir al lobo de su abuela. O no la visitaba a menudo o tenía problemas oculares.

Si alguna vez tratan de comernos gusanos gigantes de cualquier tipo, espero tener a mi lado a Kevin Bacon.

¿Los autorretratos pintados al óleo son selfies analógicas?

Debería existir un equivalente de Cupido que, con una ametralladora, baleara a las personas en el culo para ya no se odiaran entre sí.

No veo qué tiene de malo descargar sobre las cucarachas esas frustraciones potencialmente asesinas que produce la realidad.

A mi dragón le molesta horrores que lo confundan con un tiranosaurio.

No es que el mundo se esté volviendo más pequeño. Es que la estupidez está ocupando cada vez más espacio.

Ando con ganas de estudiar magia y hacer desaparecer cosas. Por ejemplo, las reservas mundiales de armamento.

Si he de morir peleando, que sea en una gloriosa batalla contra la ignorancia. O pilotando mi Jaeger para matar a un enorme kaiju.

Déjense de chorradas. El matrimonio homosexual no amenaza a la familia. La inflación, eso sí que fastidia todo.

Un niño fingió su propio secuestro para no hacer los deberes. Eh... ¿puedo fingir mi propio secuestro para no pagar mis impuestos?

Quiero una camiseta con un dibujo que hiciera parecer como que me está saliendo un alien de la barriga. Y sí, la usaría en el trabajo.

La gente quiere recetas mágicas para todo, pero muchos dejan de lado una de las cosas más mágicas del mundo: la bondad.

Los productos para la belleza de la piel se compran en la farmacia. Los productos para la belleza interior se compran en las librerías.

Muchas personas que hicieron cosas importantes tuvieron vidas desgraciadas. Eso nos deja sin excusas a los demás.

En realidad no me gusta celebrar mis cumpleaños, pero lo haría si me llevaran ese día al Parque Jurásico.

Voy a buscar un pozo artesiano y cantar a sus profundidades, a ver si se me aparece un príncipe como le pasó a Blancanieves. (Si se pareciera a Henry Cavill, mejor todavía.)

¿Un violín mal tocado entra en la categoría de instrumento de tortura auditiva?

Cuando los carneros salvajes se dan topetazos, siempre me sorprende que no salten sesos para todos lados.

Cada libro debería venir con horas de vida adicionales de vida para leerlo.

Deberíamos freír en aceite a las personas perversas. Pero para que no fuera horrible, antes deberíamos poder convertirlas en patatas.

Deberíamos instalar unos emisores de rayos en los edificios de gobierno para desintegrar a los políticos apenas se corrompen.

Si tuviera un céntimo de dólar por cada estupidez que se comete a diario en el mundo, creo que me haría rica en aproximadamente cuatro minutos.

Las cosas que yo más deseo no se pueden comprar. Lo malo es que son más difíciles de conseguir que las cosas que sí se pueden comprar. Uf.

¿Insultar la inteligencia de los lectores con un libro mal escrito podría considerarse mala praxis literaria?

Lo malo de comer chocolate es que en algún momento tienes que parar.

Cada vez que un político dice una chorrada, debería aterrizarle en la cabeza un pedazo de basura espacial.

Siempre me sorprendo cuando escucho que alguien fue arrollado por un tren. Vamos, ¿qué parte de no pararse sobre unas vías es tan difícil?

La gente que abraza la mediocridad merecería NO beneficiarse jamás del esfuerzo ajeno.

Los pandas son los únicos osos que se atrevieron a ser innovadores en cuanto al diseño de su pelaje.

Las cucarachas me desagradarían menos si se comieran a los políticos que se duermen en las reuniones del parlamento.

Me pregunto si tener una casa en una colina, con una escalera muy, muy alta, haría desistir a los vendedores y a los Testigos de Jehová.

Las propagandas de jabón para la ropa ya nos quieren hacer creer que las moléculas de jabón tienen un CI más elevado que uno.

En alguna próxima vida quiero ser un oso para satisfacer mi gusto por el salmón fresco.

No me molesta que haya un ecosistema de bichos en mi jardín. Lo que me molesta es que pretendan hacer lo mismo DENTRO de mi casa.

¿En los barcos fantasma los marineros no se marean en absoluto, o expulsan vómito fantasma?

Que un escritor de horror se queje de las pesadillas es como que un cocinero se queje porque le regalaron un nuevo condimento.

¿Hay alguna técnica especial para sacudir a la gente frustrante, o basta simplemente con un estilo libre?

Todo buen artista tiene una especie de fastidioso monstruito interior que le dice a cada rato: "Puedes hacerlo todavía mejor."

Veo que a veces la gente gasta más energías en decir "no puedo" que en molestarse en hacer el intento.

Que un libro prometedor te desilusione es una de las peores sensaciones desde el punto de vista intelectual.

La vida no te prepara para esas ocasiones en que abres la tapa del inodoro y te salta una rata ensopada a la cara.

Los arañazos y mordeduras de los gatos y perros duelen mucho menos que las decepciones que causan los humanos.

Siempre ponen a las princesas en la torre más alta. ¿Y si justo el príncipe padece acrofobia o se lastimó una pierna en la batalla con el villano de turno?

Envidio de las princesas animadas: a) sus hermosas cabelleras, b) sus finales felices y c) ¡¡que no padecen insomnio!!

Que un buen libro pase desapercibido es tan triste como cuando brilla un hermoso arco iris en el cielo y nadie alza la vista para mirarlo.

Necesito un árbol que produzca manzanas envenenadas para usarlas según lo requiera la ocasión.

Técnicamente la tela de seda auténtica es baba solidificada de polilla bebé. Ya no suena tan elegante, ¿eh?

Es muy frustrante no poder teletransportarme. Los viajes a Italia son muy caros.

Sólo para ver si están prestando atención: me empezaron a crecer serpientes en el pelo, pero las corté y me las comí. Sabían a pollo.

Dato que no quiero saber: el número exacto de ácaros microscópicos que viven en mi cuerpo sin pagar alquiler.

Los monstruos de pantano son una preocupación menor. Antes están los mosquitos, las sanguijuelas y las diarreas por beber agua contaminada.

Desearía tener parientes marcianos. O sea, poder mandar a ciertos parientes míos a Marte y que no volvieran jamás.

Salí a pasear en bote. Un pez volador saltó del agua y se estrelló contra mi cara. Estúpidos peces sin licencia de vuelo.

Para mi próximo cumpleaños voy a prohibir que me regalen cualquier cosa que sirva de soporte a una telaraña.

Me refastidian las personas expertas en quejología (sí, eso existe).

Si para los chinos el número cuatro es de mala suerte, deberíamos tatuarlo en todas las especies que ellos matan para hacer afrodisíacos.

Es frustrante ponerte a cantar y que no entren animales por la ventana para ayudarte con la limpieza. Maldito seas, Disney.

Hay días en que una quiere verse despampanante pero el cutis simplemente no colabora.

¿¿Por qué, por qué no existen punteros láser diseñados específicamente para decapitar cucarachas??

La antipatía debería provocar acné.

La bondad debería prevenir el cáncer.

Cosas que asustan: impuestos, estupidez general de la humanidad, microbios resistentes... y cucarachas que se meten entre las sábanas y le caminan a uno por las piernas en medio de la noche.

El tenis tal vez me gustaría si lo jugaran lindos hombres desnudos. O gorilas contra orangutanes, como mínimo.

Buena forma de tener pesadillas: imaginar chinches besuconas del tamaño de elefantes.

El mundo sería un lugar mucho más sensato si hubiera que pagar un impuesto por hablar/actuar sin pensar.

La vida NO es demasiado corta como para preocuparse por una posible escasez de chocolate.

Los hombres retratados por Arcimboldo sí existían, pero fueron devorados por una secta de veganos caníbales psicópatas.

En general me esfuerzo por ser buena gente, pero muchos otros días desearía pasarme al lado oscuro de la Fuerza y ya.

La vida NO es demasiado corta como para NO preocuparse por el colapso de la civilización a causa de la gente estúpida al mando.

El curling sólo me parecería interesante si lo jugaran asgardianos contra gigantes de hielo.

Que alguien me avise cuando descubran al fin qué cuernos es exactamente la energía oscura y si tiene algún uso divertido.

Hay muchas cosas sobreestimadas en este mundo. La fidelidad de los perros definitivamente NO es una de ellas.

No sé quiénes me dan más miedo: si los asesinos en serie o las locas que les envían cartas de amor a la penitenciaría.

Las mejores armas contra las cosas que andan mal en el mundo no son armas, son LIBROS.

Me gustaría tener un piano. Pero como me aburre tocar el piano, me gustaría tener también en mi casa al fantasma de Beethoven.

Me hacen gracia quienes dicen que "la energía solar no es inagotable porque el Sol va a desaparecer en algunos miles de millones de años". Sí, claro.

La vida no te prepara para cuando abres el armario, encuentras un monstruo dentro ¡y se está probando tus vestidos y zapatos!

Voy a repetir esta expresión a ver si se vuelve popular: "más difícil que meter una pitón de dos metros en unas pantimedias".

La fuerza de gravedad debería disminuir alrededor de uno cuando uno anda escaso de energía.

Si existen los fantasmas de insectos, espero que las cucarachas que he matado a lo largo de mi vida no vuelvan para acosarme.

La próxima vez que un vendedor toque a mi puerta, le gritaré que ¡nadie, absolutamente nadie puede ver al Mago de Oz!

Si hay una manera más fácil de hacer algo, seguro que un gato la encontrará.

Las mujeres podríamos molestarnos y escribir un manual sobre las mujeres... pero seguro que los hombres no lo leerían.

Si tuviera una mansión con un enorme portal, pondría esta inscripción en lo alto: "Abandone toda esperanza quien piense que compartiré mi chocolate."

He conocido gente sin razones para quejarse que se vive quejando. He conocido gente discapacitada que rara vez se queja de eso. Aprendan.

Los libros deberían convertirse en semillas de árboles al final de su existencia.

Podríamos decir que el carnaval de Rio de Janeiro surgió del melodioso Big Bang de un gigantesco papagayo cósmico.

La cuestión ya no está de moda, pero ¿de quién fue la estúpida idea de que Tom y Jerry abandonaran sus mutuos intentos de asesinato?

Cuando un escritor aficionado pone muchos adverbios en un mismo párrafo, los mismos deberían autodestruirse con un ¡puf! y una nube de humo.

Lástima que la codicia no sea como el sobrepeso, que cuanto más llevas, más daño te hace.

Artemisa convirtió a Acteón en ciervo sólo por verla desnuda. Imagínense qué le habría hecho si él hubiera compartido la foto en Instagram.

Diablos, cómo extraño leer un libro de esos que sólo puedes dejar si te lo arrancan a la fuerza de las manos engarfiadas.

Las fotos ya no se revelan, así que sólo nos queda hacer fotos rebeldes.

No sé si bendecir o maldecir a esa persona que descubrió cuán deliciosas son las patatas fritas.

No sé si me gustaría administrar un hotel. Tendría que escuchar quejas de gente en muchos más idiomas.

Pretendo pasar mi vida sin romperme ningún hueso. O sea, no seré una vieja tan loca como para ir en patines al supermercado.

Tal vez podría interesarme el fútbol si por cada gol desapareciera del mundo una persona malvada.

Algunos automovilistas no deberían conducir ningún vehículo más peligroso que un triciclo.

En mi mundo ideal, el arte callejero aparecería por sí solo en las paredes de aspecto aburrido.

Quiero un arma congeladora que convierta a mis enemigos en helado de fresa y chocolate.

Si viviera en el campo, no podría matar a los ratones. Me gustan demasiado. Adoptaría gatos para que hicieran ese trabajo discretamente.

Debería haber espejos que devolvieran un lindo reflejo cuando uno se levanta con mala cara.

No me preocupa la falta de privacidad en Internet. Nunca digo lo que no quiero que se sepa; por ejemplo, dónde suelo enterrar los cadáveres.

Creo que haré una especie de trato mafioso con las arañas: si ellas atrapan a los mosquitos, no tocaré sus telarañas.

Menos mal que no nací en la época de la Inquisición. Soy demasiado irreverente, me habrían quemado por hereje.

La vida da tan pocas satisfacciones que últimamente me aseguro, como mínimo, de tener una buena reserva de chocolate.

Me gustaría saber qué clase de apestoso encanto tiene para los perros el agua del inodoro.

Emborracharse porque uno está triste es castigar al hígado por un crimen que no ha cometido.

Me pregunto si tocar la gaita en un bosque serviría para espantar a los osos (quizás no a los osos celtas).

Algunas personas merecerían ser sacudidas hasta entrar en razón... o hasta que se les desprendiera la cabeza del cuello.

Con eso de que "un mago no llega tarde ni temprano, sino cuando se lo propone", Gandalf me hace acordar a Phileas Fogg.

No me preocupa el cáncer cerebral por los móviles. No tengo móvil. Sí me preocupa que me atropelle un conductor distraído por estar usando el móvil.

Ojalá la vida fuera como en las películas de baile, donde todo se resuelve con una buena coreografía.

No tengo canas. Tengo hilos de plata que reflejan mi inmensa sabiduría interior. (Bue, me da que ni yo me lo creo.)

Quiero aprender un truco de magia en el que convierta un mazo de cartas en un fajo de billetes de 100 euros.

Si tuviera una casa con un jardín más grande, pondría un cartel de "Cuidado con el tigre dientes de sable (se llama Bigotes, por cierto)".

"Procrastinar" suena feo. Prefiero un "lo dejo para más tarde porque ahora mismo mi cerebro no está sintonizado con la tarea".

Necesito en mi vida más gente que toque la gaita. Estaría bien si fueran hombres guapos. Tampoco protestaría si usaran kilts.

Si consiguiéramos volver a congelar los glaciares derretidos... ¿podríamos aprovechar para meter en ellos a la gente molesta?

Sólo para ver si están prestando atención: acaba de salirme un tercer ojo en el entrecejo. Los budistas piensan que soy una iluminada. Yo pienso que necesito atención médica.

No tengo ningún interés en saber qué se siente que un pulpo te pegue sus tentáculos a la cara como la larva de Alien.

La prueba de fuego para saber si alguien vale la pena es ver qué cara pone cuando digo que me gustan las arañas y las serpientes.

¿Hay algún lugar equivalente a la Meca para quienes adoramos al chocolate?

Queridos antropólogos: ¿Exactamente en qué etapa de la evolución humana aparecieron los genes de la estupidez?

Mi madre me pregunta qué quiero para mi cumpleaños. En realidad no necesito COSAS. ¿Sería mucho pedir la paz mundial?

Mi dragón se enoja cuando alguien le dice que sólo es una alucinación mía causada por setas psicodélicas.

Desearía poder decir que mi armario conduce a un mundo fantástico, pero mucho me temo que sólo contiene ropa y bolas de naftalina.

¿A quién tengo que contratar para que me construya una gallina robótica de oro que ponga huevos Fabergé?

Quisiera amigos como Willy Wonka. O sea, poseedores de fábricas de chocolate.

Si por cada bobada que dice la gente creciera un árbol, acabaríamos con la deforestación en cinco minutos.

En caso de que los chinos acaparasen el chocolate en el futuro, quizás podríamos convencer a los narcos de plantar cacao en lugar de coca.

El proceso creativo es una cosa esplendorosa... cuando no se pone espantosamente estresante.

Debería haber algún monstruo mitológico al que pudiéramos sacrificar a los malos gobernantes (vírgenes o no).

Me parece muy decepcionante que ninguna de mis orugas fume en un narguile sobre una seta ni me haga preguntas estrambóticas.

No veo qué tiene de malo regalar boas constrictoras a las personas que no le caen bien a uno, esperando estrangulaciones "accidentales".


G. E.

PD: Espero que la boa no se indigeste. Nicolás Maduro ha engordado mucho a expensas de los pobres venezolanos.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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