INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

7 de octubre de 2014

OKTOBERFEST 2014 AL ESTILO GRIEGO

Sé que la Oktoberfest es una fiesta alemana. No obstante, mi Donaldito y yo ya habíamos hecho una Fiesta de la Cerveza al estilo alemán y al estilo brasileño, así que esta vez decidimos ponernos un poquito más originales... ¡y nos fuimos al Monte Olimpo! Pero no fue para celebrar ahí la Oktoberfest, sino para secuestrar a uno de los pocos dioses griegos que no es un cretino repodrido dedicado a hacer la vida de cuadritos a los humanos (cualquiera que sepa un poco de mitología griega entenderá a qué me refiero).

Sí, es lo que están pensando: pillamos a Baco. No fue difícil, pues estaba borracho y por lo tanto completamente desprevenido :-D Lo hallamos por ahí, cantando canciones sobre el vino así como los irlandeses cantan canciones sobre el whisky; mi Donaldito me ayudó entonces a atarlo a su lomo, y los tres salimos pitando del Olimpo antes de que Zeus se diera cuenta y nos lanzara un rayo.

Después sólo tuvimos que bajar a Grecia, buscar una bonita playa y convencer a Baco de que transformara un cuerno común y corriente de vaca en un cuerno de la abundancia que arrojara pura cerveza. Baco no tenía ni idea de qué rayos era la cerveza, pero una vez que le explicamos el asunto y le mostramos vídeos de la Oktoberfest en YouTube, de inmediato le tomó el gusto a la cosa y complació nuestro pedido. Llamamos entonces a todos los griegos que andaban en los alrededores y armamos un tremendo fiestón cervecero :-)

Pero el asunto con las deidades no terminó ahí. Hicimos tanto ruido que el mismísimo Hades subió a ver qué pasaba, y como el pobre estaba algo aburrido en el inframundo (se entiende, no tiene pinta de ser un sitio muy divertido), se sumó a la fiesta junto con su mascota Cerbero. Cabe añadir que mi Donaldito y Cerbero hicieron muy buenas migas, y el perro pasó un buen rato pillando de una sola vez los tres palos que le lanzaba mi dragón. Mientras tanto le pedí a Hades que resucitara momentáneamente a algunos filósofos griegos, y entre cerveza y cerveza nos entretuvimos filosofando de lo lindo sobre la moralidad humana, la comodidad de las túnicas griegas que permiten ventilar las partes privadas, el significado metafórico de los dragones (a mi Donaldito le molestó un poco que lo consideraran una metáfora, no obstante, por lo que chamuscó algunos traseros para dejar clara su muy real existencia), la calidad de los vinos griegos versus la cerveza del cuerno de la abundancia, y si el músico Yanni hizo bien en cortarse su gloriosa melena (en mi opinión, creo que eso le quitó la capacidad de crear buena música así como le pasó a Sansón con su fuerza).


En fin, fue otra Oktoberfest exitosa :-) ¡Salud!

G. E.

PD: Un policía en la playa trató de multar a Hades por llevar a su perro sin correa. La cosa no terminó bien. (Tres cabezas... tres hocicos... tres juegos de dientes caninos... un solo trasero de policía... ¡auch!)

PPD: Le pedí prestado su casco de invisibilidad a Hades para hacerle algunas bromas pesadas a la vieja miserable de al lado. No cuenten el secreto, ¿eh? >:-D

No hay comentarios:

Publicar un comentario



Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D