INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

13 de octubre de 2013

¡OKTOBERFEST 2013! ¡SALUD! ¡HIP!

¡Y volvió la Oktoberfest! ¡Yipi! Este año cambiamos de destino por tercera vez... ¡quedándonos en Uruguay! ¿Recuerdan mi paseo a Casapueblo? Pues resulta que este año se celebró la Oktoberfest en el Hotel Conrad, así que ahí nos colamos mi dragón y yo. Fue fácil, dado que ingresamos por aire :-D (Bueno, más bien estuvimos a punto de estrellarnos en la piscina, pero Donald frenó a tiempo y evitamos quedar ensopados.)

En el hotel había, principalmente, argentinos y uruguayos. Ahora que lo pienso, es una pena que no vivan más alemanes en Uruguay, para que contagiaran a los ciudadanos de mi país su famosa puntualidad. En serio, que en Uruguay la puntualidad es tan rara que hasta yo me he cansado de ser puntual, porque luego tengo que esperar a todo el mundo :-P Como sea, tanto los argentinos como los uruguayos ya estaban bastante ebrios cuando mi dragón y yo caímos de sopetón en la fiesta, y aunque la mayor parte de las conversaciones sonaban divertidas, también hubo unas cuantas disputas porque el gobierno de Uruguay no se lleva nada bien últimamente con el gobierno de Argentina :-D Menos mal que mi Donald fue una buena distracción, o la cosa podría haber acabado en un incidente de proporciones internacionales.

Al final sí nos tiramos a la piscina, aprovechando el tiempo primaveral. A mí tuvieron que rescatarme cinco minutos después (no soy buena nadadora estando sobria, mucho menos llena de cerveza), mientras que Donald salpicó agua a diestra y siniestra. Un rato más tarde (mientras yo coqueteaba con un argentino guapísimo), ¡mi dragón había desaparecido! Salí corriendo a buscarlo. No estaba en el hotel, tampoco en los alrededores del mismo. Tras mucho buscar, me encontré con este panorama:


Si yo no nado bien tras beber mucha cerveza, pues mi Donaldito tampoco vuela bien estando borracho :-D El policía se vio en un aprieto, sin embargo: está prohibido que los automovilistas conduzcan bajo la influencia del alcohol, pero el Código Penal no dice nada sobre el castigo a dragones que vuelan en estado de ebriedad. Mi dragón iba a llevarse, pues, una multa por imprudencia y destrucción de propiedad ajena, pero entonces el poli me vio llegar y no tardó en endilgarme el papelito, condenándome a mí a pagar los 3.000 dólares. ¿Cargo? ¡Tenencia irresponsable de mascotas! (No pienso desembolsar ni un dólar o peso uruguayo. Le descontaré ese dinero a mi dragón del sueldo que cobra por espantar palomas en el aeropuerto.)

En fin, ya no había manera de regresar a la fiesta (Donald no podía volar y el guardia de seguridad no quiso dejarlo pasar por la puerta), de modo que nos fuimos a la playa donde TAMBIÉN había gente celebrando la Oktoberfest :-D Nos quedamos ahí hasta las 5 de la madrugada. Terminé con arena hasta en la raya del trasero (no me pregunten cómo, no lo recuerdo).

Para terminar, sólo puedo decir que... ¡fue otra Oktoberfest estupenda!

G. E.

PD: Le pegué el cuerno roto a Donald con una resina epoxi. Esa cosa pega todito.

FRAGMENTO DE EL DRAGÓN DE PIEDRA

Estaba tendido boca arriba sobre un pasto muy suave. Pensó que había soñado el episodio del dragón, pero cuando se incorporó y miró los alrededores, se dio cuenta de que no reconocía el paisaje.

Había ido a parar a un valle rodeado de montañas. Si lo había traído el dragón de piedra, eso aún tenía que confirmarlo, pero aquel sitio era real.

Entonces escuchó unos gorjeos detrás de él, y al darse vuelta se llevó otra gran sorpresa.

Un pequeño dragón, éste sí de carne y hueso, lo miraba con curiosidad. Era de color verde metálico, con ojos y garras púrpura, y agitaba su cola igual que un perrito. Parecía amigable. Feidos extendió una mano hacia él.

—No haría eso si fuera tú —dijo una voz femenina en alguna parte—. Incluso de bebés son bastante traicioneros. Vamos, pequeño, vuelve a casa. Casa, casa.

El dragoncito movió la cabeza y luego se marchó al trote. Tenía las alas demasiado pequeñas para volar.

4 comentarios:

  1. Bueno, lo importante es que todo acabara bien para ambos y siguiera la fiesta en otra parte. La próxima vez ya sabéis que no tenéis ni que nadar ni volar jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si tomáramos todas las precauciones, no sería divertido :-D Oye, ¡vente con nosotros la próxima vez, que los líos en grupos grandes son más divertidos! Besos y gracias por el comentario.

      Eliminar
    2. Cuenta conmigo! Y con mi Acho! Un abrazo!

      Eliminar
    3. ¡Estupendo! ¡Abrazos para ti también! :-)

      Eliminar



Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D