INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

24 de septiembre de 2010

EL BICHO EN LA BAÑERA

Antes que nada, debo aclarar algo: los bichos en general no me impresionan. Algunos me dan asco (cucarachas, larvas de mosca), otros me gustan (arañas, libélulas), otros me son indiferentes (hormigas). Pero cuando un veo un bicho que no me gusta, no salgo corriendo desesperada ni me pongo a chillar. Ésa es mi mamá :-D Por supuesto, quizás cambiaría de actitud si viviera en Australia, porque ahí tienen unas arañas que, si te pican en un pie, luego tienen que amputarte la pierna a la altura del cogote. ¡De ésas sí que me alejaría corriendo y chillando!

En fin. La cuestión es: ya sea que los bichos me molesten o no, DETESTO que aparezcan en mi bañera cuando me estoy duchando.

Se supone que una ducha proporciona cierto grado de relajación (además de la tan necesaria higiene). Meterse en la ducha significa dar un portazo a los problemas del mundo para envolverse en el agua caliente y el aroma a jabón.

Entonces tiene que venir un bicho repelente a arruinar la ocasión, como un invitado no deseado en una fiesta. Grrrr...


Ahí está el bicho, rasca que rasca el desagüe con sus múltiples patitas quitinosas. Molestándome. Distrayéndome. ¡Arruinando mi momento de relajación! Encima, nueve de cada diez veces el bicho en cuestión es una cosa espantosa que me hace poner cara de asco, ¡con el consecuente riesgo de producirme arrugas! Eso sí que es un pecado imperdonable.


Ya sea que me desagrade o no, definitivamente ODIO que un bicho me camine por la pierna. Y como una vez que estoy mojada y enjabonada no puedo salir para deshacerme del inoportuno bicho, lo más probable es que pase el resto de los cinco diez minutos de mi tiempo en la ducha pateándole agua para que no se me acerque. Uf. Allá se fue toda mi relajación. De pronto me pongo nerviosa y de mal humor, como cuando salgo a la calle y veo basura. ¡Grrrr!

Como lo más probable es que el bicho NO se vaya por el desagüe, tengo que apresurarme a terminar mi ducha para liquidar de una vez el molesto incidente. O sea, al bicho. ¡Porque ningún bicho que arruine mi baño caliente y me ponga de mal humor merece escapar con vida!


No miren. Esto no será agradable.

G. E.

EDITADO EL 21/11/2010 PARA AÑADIR:

Revisando las estadísticas de este blog, me sorprende ver cuánta gente ha llegado aquí buscando "bichos en el desagüe de la bañera". ¿En serio? ¿Hay gente preocupada por ESO? Es cierto que a mí me molestan los bichos en la bañera, pero no me intrigan para nada. Sin embargo, como parece que hay gente con la imperiosa necesidad de saber algo más acerca de los dichosos bichos en la bañera, hete aquí la explicación que leí no recuerdo dónde: los bichos no salen del desagüe, sino que caen ahí desde otro lado y luego se quedan en la bañera porque no pueden trepar fuera de ella. Así de simple. Por lo tanto, no se preocupen, que no hay ningún peligro de que los bichos les invadan la casa desde el desagüe de la bañera. Eso sólo pasa en películas como Aracnofobia :-)

G. E.

EDITADO EL 25/1/2011 PARA AÑADIR ALGO MÁS:

Como la gente sigue llegando a este blog buscando información sobre los bichos en la bañera, decidí abrir mi propia investigación. Al parecer hay un tipo de mosquita que puede criarse en la materia orgánica que se acumula en las tuberías (tranquilos, es inofensiva). Para deshacerse de ella, simplemente hay que limpiar las tuberías.

Vaya. Este tema era más complicado de lo que yo pensaba :-P

G. E.

2 comentarios:

  1. Inquietante. Luego de lo expuesto, y viendo que nos pasa lo mismo a mucha gente, puedo decir sin titubeos que hubo veces en las que me he quedado mirando el desagüe por algún sonido sugerente desde el otro lado. El agua cuando es absorvida por ese desagradable portal alimentado por cabellos, piel y vaya uno a saber qué otros restos, parece hablar con su propio idioma abismal, quizá sea la misma lengua con la que hablan las viscosas criaturas de las alcantarillas! Abrazo!

    ResponderEliminar
  2. ¿Un idioma abismal? ¡Uy, qué miedo! ¿No será un dedo monstruoso, como en esa historia loca de Stephen King? (sí: un dedo).

    Gracias por visitar mi blog y por el comentario :-)

    Gissel

    ResponderEliminar



Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D