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14 de septiembre de 2016

¡Y DALE CON LAS PROPAGANDAS INSULTANTES PARA LAS MUJERES!

Obviamente esos malditos publicistas machistas no leyeron mi entrada anterior sobre este tema, porque siguen haciendo de las suyas como si viviéramos en el siglo XIX (o en Arabia Saudita ahora mismito).

En serio, ¿taaaaaaaaaaaaaaanto les cuesta ver a las mujeres como algo distinto a unas tontas amas de casa, madres helicóptero o pandilla de obsesionadas con el estado de su cutis/uñas/cabellera/pestañas? ¡¡AAARRRGGGHHH!! ¡Tráiganme un hacha, que es hora hacer rodar algunas cabezas!

He aquí una lista de los ejemplos más recientes de propagandas ofensivas:

EJEMPLO 1

La escena comienza con un par de niños embarrados que se aproximan a la puerta. La madre trata de detenerlos haciendo un gesto como si tuviera poderes telequinéticos, pero como no es una X-Men, los niños entran a la casa y dejan todo embarrado. ¿Y qué hace la madre, entonces? ¡Se pone a fregar el barro con el producto de limpieza correspondiente!

¿Qué qué qué? A ver, publicistas, ¿acaso vuestras respectivas madres eran así de incompetentes? Mi madre me habría pegado el GRITO justo antes de traspasar la puerta, y como yo estaba siendo bien educada por ella, me habría detenido en el acto y me habría quitado los zapatos embarrados. Y en el improbable caso de que hubiera conseguido traspasar la puerta, mi madre me habría dado A MÍ el trapo para que limpiara lo que había ensuciado.

Hay una propaganda de jabón que está un poquito mejor: la madre ve al niño entrar a la casa con las manos sucias y lo detiene justo antes de que toque a su hermanito bebé, para luego llevarlo al baño a fin de que se lave. Pero ahí yo me pregunto: ¿no podrían haber puesto AL PADRE a hacer eso mismo, para variar? ¿O a un abuelo o hermano mayor, asumiendo que la madre podría ser una profesional que estuviera trabajando en ese mismo instante? ¿Acaso no han notado, publicistas, que muchas madres hoy en día tienen carreras universitarias y trabajos de tiempo completo? HELLO!!

EJEMPLO 2

Va una madre y le pregunta a otra (con una cara de asco y alarma muy cercana a la idiotez): "Ay, ¿es verdad que mis hijos estuvieron jugando con los tuyos bajo la cama? ¿Y en el piso del baño?" Y la otra madre responde que sí, pero que no se preocupe porque desinfectó todo con el producto correspondiente.

De nuevo, publicistas: ¿acaso vuestras madres hacían semejante chorrada? La mía NO. ¿Y saben por qué? Porque no era una estúpida madre helicóptero germofóbica obsesionada con mantenerme en ambientes esterilizados. Mi madre era una persona CULTA (no más que las madres actuales, por cierto), y por lo tanto sabía que a los niños no les pasa nada por jugar en cualquier ambiente más o menos aseado. De hecho, mi madre y las de mis amigas también nos dejaban jugar en la calle todo el día, o en un estanque lleno de renacuajos, o en pleno bosque, y como máximo nos mandaban a lavarnos un poco antes de comer. Desde luego, no andaban averiguando qué tan limpias estaban las casas de nuestras amiguitas, al asumir correctamente que las familias más o menos civilizadas no viven en chiqueros.

¿Qué tal si reformulan esa propaganda? "Sí, los niños pueden jugar tranquilamente en cualquier sitio de la casa porque alguien [¡que también puede ser un hombre!] mantiene los pisos aseados con [insertar nombre del producto de limpieza en cuestión]." Y YA. ¿Ven qué fácil es NO insultar a nadie?

EJEMPLO 3

Una propaganda de Lysoform en la que el jefe del marido, el entrenador del hijo y la profesora de baile de la hija vienen a decirle a la madre que desinfecte la casa para que los mencionados familiares no se enfermen y puedan cumplir con sus respectivos compromisos. WTF?????? ¿Ahora resulta que la responsable de la salud de toda la familia es la madre, y si alguien se enferma es culpa de ella?

Creo que los publicistas trataron de corregir el disparate con la cuestión del jefe: cambiaron lo de "si tu marido se enferma, ¿quién me hace la presentación?" a "si tú te enfermas, ¿quién me hace la presentación?", ¡pero la ofensa ya estaba hecha, y ya se sabe que las mujeres perdonamos pero no olvidamos!

EJEMPLO 4

Esas infames propagandas de Cif que son como cuentos de hadas. ¡Cuentos de hadas en los que la doncella se vuelve reina por usar un detergente que no le estropea las manos, o es una reina y consigue limpiar el palacio, o es una bella durmiente que se levanta a limpiar para que el príncipe no vea los pisos sucios a su alrededor! ¡¡¡PEROLAP***QUELOSPARIÓ, PUBLICISTASDEM*****!!!

¿¿¿DESDE CUÁNDO UNA MUJER SE SIENTE COMO UNA REINA POR FREGAR LA MALDITA CASA TODO EL MALDITO DÍA??? ¡¡REINA SE SENTIRÍA SI ALGUIEN MÁS HICIERA ESE TRABAJO POR ELLA!! ¡POR NO HABLAR DE QUE UNA REINA HACE TRABAJOS MÁS IMPORTANTES, COMO, NO SÉ, GOBERNAR EL MALDITO REINO!

Oh, espérense, también hay una propaganda donde las ollas tienen miedo de que vengan a lavarlas ¡porque la mujer podría tener las manos muy ásperas a causa del detergente! [Gissel golpea la cabeza contra el teclado. Repetidamente.] En serio, ¿no podrían haber hecho la propaganda de otra manera? ¿Con un hombre médico, por ejemplo? ¿Onda "tengo que cuidar mis manos para atender a mis pacientes, y este detergente es estupendo porque no me daña la piel"? (No me miren así, ¡no es una idea absurda que un médico lave platos en su propia casa!)

Ah, y me olvidaba de Mr. Músculo. Hay una propaganda donde aparece Mr. Músculo de niño, sufriendo porque su sacrificada madre pasa todo el día fregando. Pero ¿a Mr. Músculo se le ocurre AYUDAR A SU MADRE A LIMPIAR? ¡Noooooooooooo! Lo que hace es desarrollar, a lo largo de los años, una mejor fórmula de jabón, ¡y se la da a su sacrificada madre para que siga limpiando! Eh, Mr. Músculo, ¿no podrías haberle dicho a tu madre en algún momento algo así como "me toca limpiar, vete al spa"? ¡Qué hijo de porquería!

En fin, de todos modos parece que los publicistas de Mr. Músculo han captado el mensaje, porque en una propaganda más reciente ponen a un padre haciéndose cargo de todo (no pillé a la madre por ningún lado; si en verdad ella no aparece, haré de cuenta que está trabajando o tomándose esas merecidas vacaciones en el spa, porque sería deprimente pensar que el padre se está haciendo cargo de la casa y los críos solamente porque se ha quedado viudo o se ha divorciado).

EJEMPLO 5

Más propagandas en las que sólo la madre tiene que hacerse cargo de todo. Una de papel higiénico en la que se hace "una reunión de madres para evitar el desperdicio" con un papel que se corta fácilmente en la "cantidad ideal" (pfff, como si no variaran los requerimientos según lo que le toque a uno hacer en el baño en cada ocasión). A ver, ¿acaso ningún padre ha ido al baño con su hijo y le ha limpiado el culete? ¿No podían los hombres estar también presentes en esa estúpida reunión sobre el papel higiénico?

Y luego tenemos una propaganda donde la madre se disculpa con la hija porque "tiene que tomarse unos días libres por enfermedad", pero resulta que no hace falta, porque si toma el antigripal, ¡podrá seguir jugando con su hija!

OMG, lo que nos faltaba. ¡Que las madres tengan que tomar antigripales para seguir funcionando a toda costa, como si no hubiera un PADRE para hacerse cargo de la cría mientras su esposa se va a la cama a recuperarse!

EJEMPLO 6

Entremos ahora en la categoría de "mujeres estúpidamente obsesionadas con el cabello". Hay una propaganda que afirma que todas las mujeres le hacemos promesas al pelo. ¿Qué qué qué? Sepan, publicistas, que cuido bastante mi cabellera para mantenerla así de espectacular, ¡pero no le hago promesas ni nada por el estilo! Y sí, he tenido amigas que iban a la peluquería cada dos por tres, ¡pero tampoco le prometían a su cabello que no volverían a plancharlo/ondularlo/teñirlo hasta el siguiente mes!

También hay una propaganda de Pantene en la que cierta actriz muy conocida nos advierte, como si fuera una noticia tan preocupante como la aparición de una enfermedad mortal y contagiosa, de que ¡oh, resulta que los minerales en el agua potable de la ducha dañan el cabello! Más allá de que tal afirmación me parece un invento, ¿en serio tienen que poner a la pobre actriz hablando del tema como si fuera una preocupación trascendental? Francamente, lo que el agua potable pudiera hacerle a mi cabello estaría en el lugar... no sé, 1.582.341 en mi lista de cuestiones angustiantes.

Encima, ahora Dove tiene una propaganda con mujeres que, aparentemente, VAN A UN GRUPO DE APOYO por causa de las angustias capilares. Podría haber resultado graciosa si no fuera tan rematadamente ridícula. Queridos lectores hombres que estén leyendo esta entrada: Por favor, no miren esa propaganda y piensen que refleja a las mujeres en general. Si escuchan a una mujer decir que va a un grupo de apoyo, probablemente sea por cáncer de seno, una violación, un aborto espontáneo o la muerte de algún familiar en algún accidente horrible, ¡no por el dichoso cabello!

A ver, supongo que el equivalente de estas propagandas, para los hombres, serían las de la barba. ¡Y no me parece que ninguna de ellas sea insultante! Ellos van, se afeitan, le sonríen al espejo y salen a conquistar chicas con sus caras bien suavecitas. ¿Podríamos volver a eso en cuanto al cabello femenino? ¿Como esa propaganda sobre una mujer a quien le quedaba el cabello tan brillante que los hombres prácticamente se rendían a sus pies? (Y la verdad, no es una situación tan disparatada. Muchos hombres han elogiado mi pelo cuando salgo a pasear, aunque el resto de mí no sea la gran cosa.)

EJEMPLO 7

Propagandas diversas que nos tratan como completas taradas. Son varias. Por ejemplo, una propaganda de desodorante en la que las mujeres usan una pulsera que brilla cuando ellas se mueven. Se ve que, para esos publicistas, las mujeres somos tan idiotas que no nos damos cuenta de cuándo nos estamos moviendo a menos que nos lo indique una pulsera. Agravante: ¡en la versión masculina de esa misma propaganda NO les dan ninguna chuchería brillante a los hombres!

Las propagandas de alimentos dietéticos siempre van dirigidas a las mujeres, y en general nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con las calorías (han de ser los mismos publicistas que nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con el pelo). Agravante: los publicistas no consideran que todos esos hombres que van por ahí con una grasa abdominal mucho más peligrosa que la de las mujeres tengan que hacer dieta de ninguna clase. ¡Doble estándar!

Ah, y también nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con la menstruación y los olores vaginales. Que sí, que mancharse la ropa con la maldita sangre menstrual es un maldito incordio, ¡pero no hacemos tanto drama al respecto! Y ya que estamos, ni siquiera hacen falta los protectores diarios. Todo lo contrario: ¡son dañinos para la salud vaginal! (tomen nota, chicas, es importante).

Fin de los ejemplos... por ahora, pues estoy segura de que tarde o temprano aparecerán más.

Hay una propaganda donde a una chica le va bien en la entrevista de trabajo por usar un producto para el pelo que se lo deja estupendo. La encontraría insultante si no fuera porque así funciona la vida real, y yo estoy hablando de las propagandas insultantes, no de la tiranía de la apariencia a título general.

Diría que la propaganda de Invictus es insultante por eso del harén de mujeres esperando al deportista, pero ésa la perdono porque a) el deportista es lindo y va sin camisa y b) Paco Rabanne emite una propaganda equivalente (Olympéa) donde la chica es una diosa a la que esperan unos cuantos hombres desnudos. O sea, es sexista a partes iguales, y yo doy puntos por la igualdad :-D

Ahora me gustaría felicitar a los publicistas que sí están haciendo bien las cosas (o sea, sin insultar a las mujeres):

1) Los de esa propaganda de Blem donde muestran tanto a hombres como mujeres usando el producto para cuidar sus respectivos objetos favoritos, ya sean pisos floreados o una cama con forma de auto.

2) Los de las cremas antiarrugas. Aunque a menudo ponen mujeres demasiado jóvenes como para tener arrugas, ¡al menos no nos hacen parecer unas tontas obsesionadas con las arrugas!

3) Los de los productos para la depilación o para retrasar el crecimiento del vello axilar. Eso de que las axilas se sienten como un cactus cuando empieza a crecer el vello es algo tonto, pero se aproxima bastante a la realidad :-D

4) Los de los analgésicos para el dolor menstrual. En general mencionan con mucho tacto el problema.

5) Los que hacen las propagandas de perfumes. Mi favorito es el de Charlize con aspecto de diosa dorada :-D (Ahora me gustaría ver a Charlize en una propaganda de vehículos... haciendo su papel de Imperator Furiosa.)

6) Los que hicieron esas propagandas de caldos Knorr donde hay hombres cocinando.

7) Los del jabón de ropa Ala que muestran a un padre lavando la ropa y enseñándole a su hijo varón a lavarla también.

Algo que me gustaría ver en el futuro: más mujeres en propagandas de vehículos. ¡Que NO estamos en Arabia Saudita, carajo, y podemos manejar si queremos! Me encanta esa propaganda de Peugeot donde el tatuaje del hombre se convierte en un hermoso dragón rojo que vuela por la ciudad a medida que avanza el auto de ese mismo color. Si hubieran puesto a una mujer, habría quedado también genial.

Oh, esperen, ¡esa idea amerita una ilustración!


G. E.

PD: Creo que mi dragón siente una especie de amor platónico por el de la propaganda de Peugeot. Se entiende. Es una belleza.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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