El bailarín le robó un beso. Ella estaba determinada a odiarlo. Las circunstancias no cooperaron. (Haz clic en la imagen para bajarte el relato gratuito, en formatos EPUB y MOBI, junto con el fondo de pantalla.)

31 de diciembre de 2014

FIN DE AÑO CON ELFOS NAVIDEÑOS

Como puse en la entrada sobre la Navidad, ahora mismo hay en mi casa un montón de elfitos navideños disfrutando de sus vacaciones. Nos vamos llevando bien, salvo por esa tendencia de ellos a amontonarse sobre mi cama como gatos, dejándome sin espacio (encima, hace demasiado calor como para amontonarse en la cama al estilo gatuno).

El último día de 2014 lo pasamos genial. Yo no celebro la Navidad pero sí el Año Nuevo, y la verdad es que los elfos tienen muy buena onda. De pronto estábamos todos en la cocina, brindando con limoncello, comiendo nueces y uvas frescas y riéndonos de Papá Noel a sus espaldas. Que si está muy panzón, que si se atasca en las chimeneas, que si cada tanto su mujer tiene que remendarle la parte trasera de los pantalones porque se le rompen cuando se agacha (quizás debería comprar pantalones de tela deportiva, que son más elásticos).

A lo largo de la semana los elfos habían comprado fuegos artificiales aquí y allá, y ya tenían suficientes como para hacer volar mi casa. (Es una pena que no hayan hecho volar la casa de la vieja miserable de al lado. Oh, bueno. Tal vez para el 2015.) Les pregunté el porqué de tanto entusiasmo, y así supe que, a pesar de que en el Polo Norte tienen esas estupendas auroras boreales, en general hace demasiado frío y viento como para celebrar el fin de año con pirotecnia.

Salimos a la calle, entonces, y alejé a los elfos y a toda esa pólvora de mi casa (le tocó a Donaldito cargar las cajas). Los niños quedaron asombrados al ver a los elfos, y tuve que aclararles de inmediato que "los elfos navideños no son mascotas, devuélvanlos, por favor no los estrujen, gracias". Mientras tanto, el elfo del pelo verde se había adelantado y corría de un lado a otro agitando los brazos y gritando frases ininteligibles (juro que no le permití beber alcohol, fumar marihuana ni ingerir café ni anfetaminas).

Fue un hermoso espectáculo de fuegos artificiales :-) De pronto había luces por todo el cielo, y la gente brindaba en las calles y deseaba un feliz Año Nuevo a sus vecinos. Mientras hacían estallar sus cohetes, los elfos compartían sus resoluciones para el 2015, entre ellas:

1. Cepillarse mejor los dientes después de comer bastones de caramelo.
2. No usar el excremento de los renos para gastar bromas pesadas a su regordete jefe.
3. Buscar un escondite más seguro para las películas de porno élfico (¿¿¿???).
4. Entrenar para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno (al parecer no se les da mal el snowboard).
5. Hacer una campaña en contra de los juguetes sexistas de los otros fabricantes de juguetes.
6. Beber menos ponche durante el trabajo.

De pronto nos dimos cuenta de que el elfo del pelo verde no estaba ahí. Mi dragón señaló hacia arriba, y entonces vimos...


¿Pretendía llegar a la luna? ¿Había perdido por completo la chaveta? Aún no lo hemos averiguado. Como sea, el cohete explotó en una gran bola de chispas anaranjadas y rojas, se escuchó un grito que sonó algo así como "¡¡yupiyupiuajajajajaAAAAAAAARRRRRGHHHHyujuuuuuu!!", y de pronto ya no vimos al elfo por ninguna parte. Todavía no ha aparecido, pero supongo que es buena señal la ausencia de pedazos de carne chamuscada de elfo regados por la ciudad.

Mientras tanto, feliz Año Nuevo para todos mis lectores. ¡Besos!

G. E.

25 de diciembre de 2014

NAVIDAD... CON VISITAS INESPERADAS

Este año decidí pasar la Nochebuena y la Navidad en mi casa, alejada por completo del ruido y del consumismo insensato. La verdad, lo estaba pasando bien, sentada junto al ventilador, trabajando en mis proyectos y bebiendo un tecito. No hacía mucho calor, además.

A eso de la medianoche, sin embargo, escuché que alguien golpeaba a mi puerta. Y el ruido provenía desde la mitad inferior de dicha puerta. Por la ventanita no se veía nada, así que puse la cadena, eché un vistazo por la rendija y... me topé con ESTO:


—¡Hola! —gritaron todas esas diminutas criaturas, y una de ellas añadió—: ¿Aquí es donde vive la chica esa que tiene un dragón y detesta la Navidad?

—Bueno, sí, soy yo, pero...

—¡Traemos bastones de caramelo!

—¡Adelante! —exclamé, y de pronto había como cien elfitos navideños pululando por mi casa, despatarrándose en cualquier lugar posible como trabajadores agotados que al fin pueden darse un respiro. Algunos fueron a examinar el refrigerador, y entonces me sentí como Bilbo en El hobbit (puestos en ello, no soy mucho más alta que un hobbit, aunque por suerte no tengo pies peludos, lo cual sería antiestético en esta época).

Chupeteando un bastoncito de caramelo, pregunté a los elfos qué los traía exactamente a mi casa. Me respondió el de los bigotes como Cantinflas:

—La Navidad. ESO es lo que nos ha traído hasta aquí. Todo el año trabajamos en ese taller, escuchando interminables villancicos mientras fabricamos juguetes, ¡y la verdad es que ya estamos hartos! Hicimos una protesta y Papá Noel nos dijo que podíamos venir aquí a descansar hasta febrero.

—¿Hasta... febrero? ¿De dónde sacó Papá Noel la peregrina idea de que mi casa es un hot...?

Entonces entendí: esto era una especie de venganza retorcida del viejo regordete, queriendo hacerme pagar por mi falta de espíritu navideño. Pero ¿saben qué? De pronto no me pareció mala cosa. Los elfos tenían pinta de simpáticos, y como a mi casa no vienen visitas interesantes, decidí que bien podría hospedarlos hasta la mencionada fecha. Además, también sería una forma de no pensar en mi difunto gato.

En fin, que decidimos hacer una cena de no-Nochebuena, con pasta espolvoreada con queso parmesano, limoncello, pepinos frescos, melocotones, chocolate y limonada. Pusimos música de rock, un poco de samba y alguna bandas sonoras (cualquier cosa que NO sonara navideña).

A la medianoche empezaron los fuegos artificiales. Sigo sin entender esa costumbre, pero bueno, algunos elfos salieron a mirarlos porque también son aficionados a las auroras boreales.

Y llegó la Navidad. Los elfos, mi dragón y yo nos quedamos hasta tarde charlando sobre cualquier cosa (las focas y los osos polares, los malos hábitos de Papá Noel, la serie Juego de tronos y así por el estilo), y finalmente acomodé a todos los elfos en la habitación para invitados. (Aquí entre nos, y después de oír roncar a los elfos, quizás lo de mandarlos a mi casa no es del todo una venganza sino una estratagema de Papá Noel para disfrutar de un par de meses de silencio. Puedo identificarme con su problema, en mi ciudad también hay un ruido espantoso.)

Por la mañana, la elfina esa que se parece a Reese Witherspoon había salido a volar en mi Donaldito (las demás elfinas se fueron a visitar la Ciudad Vieja). Los elfos varones se ordenaron en una fila para hacer lo mismo, y así han pasado la Navidad entera, planeando por un cielo despejado y veraniego. Algunos ya están diciendo que volar en dragón es mejor que volar en trineo (el cual tomaron "prestado" una vez y no devolvieron en las mejores condiciones...), y que tal vez vengan a mi casa el próximo año. Por mí está bien.

Aunque... la verdad, me preocupa el elfo con el pelo verde y las pupilas dilatadas. Todavía no decido si está drogado, poseído o si simplemente es excéntrico y comió demasiados alimentos azucarados en el taller de Papá Noel. Digo, no se le entiende lo que dice, corre por las paredes, se cuelga de las lámparas y cada tanto se detiene con la mirada en blanco murmurando cosas para sí con su inquietante vocecita. Dejaré a mano el teléfono de algún psiquiatra.

El elfo ancianito es adorable, sin embargo. Me hizo una muñeca y una réplica de mi gato, todo en madera :-)

Mañana llevaré a los elfos a la playa. ¡Y organizaremos un concurso de esculturas de arena! Luego grabaremos vídeos y le restregaremos su "venganza" a Papá Noel por todo YouTube >:-D

Ha sido una estupenda y muy élfica no-Navidad.

G. E.

18 de diciembre de 2014

VENGANZA, DULCE VENGANZA

Los administradores de webs piratas son unos seres despreciables. Me refiero a los que se dedican al asunto en forma organizada, secuestrando sin permiso el trabajo de miles o millones de creadores y usándolo para lucrar (sin pagar un céntimo a dichos creadores) o para distribuir software malicioso.

De entre todos los artistas pirateados, los escritores somos los más vulnerables. ¿Por qué? Porque en general somos los que cobramos menos, y a diferencia de los músicos, que pueden dar conciertos en vivo, los administradores de webs piratas utilizan sin permiso nuestra ÚNICA fuente de ingresos (es decir, dentro de la literatura, porque raramente los escritores podemos darnos el lujo de renunciar al segundo trabajo que paga las cuentas). Y ya no es cuestión de precios, ¿eh?, porque ahora piratean también a los autores independientes que vendemos los libros a precios muy bajos. El asunto es tan grave que a veces los libros son pirateados a pocas HORAS de su publicación.

Imagínense lo molesto y frustrante que es >:-| Cuando POR FIN sería posible que los escritores fuéramos debidamente remunerados por nuestro trabajo, vienen un montón de cretinos a distribuirlo masivamente, haciendo creer al público que está bien tomarlo en forma gratuita.

Resumiendo, los administradores de webs piratas son parásitos, no muy diferentes a los gusanos intestinales o los piojos.

Pero ¿saben qué? LOS ESCRITORES NO NOS RENDIMOS FÁCILMENTE. Porque somos artistas y contribuimos al enriquecimiento de la humanidad. Porque a lo largo de la historia hemos sido pisoteados, despreciados, censurados, mal pagados, incluso han quemado nuestros libros por decir verdades, ¡y la profesión NO HA MUERTO! Nuestra vocación es una de las más poderosas, y ahora que existen las redes sociales, estamos más unidos que nunca.

En lo personal, decidí que ya era hora de organizar una venganza.

El primer paso fue contactar a todos mis colegas escritores (hombres y mujeres) que han sido víctimas de la piratería organizada. El segundo paso fue sacarnos fotos muy atrevidas y crear un falso sitio web presentándonos como "un servicio de calidad de vida" (sí, igualito que en la serie de HBO El negocio). Nos dedicamos a promover el falso servicio específicamente en las webs piratas de libros, y al poco tiempo sus administradores empezaron a caer como moscas. Babosos.

Los escritores estamos en contacto entre nosotros y también tenemos contactos de cualquier otra clase, de modo que conseguimos que nos prestaran un castillo con bonitas mazmorras. Ya saben, de esas llenas de moho, ratas, barrotes con una ligera capa de óxido pero muy sólidos, piedras húmedas y numerosos aparatos de tortura listos para usar.

—Ésta fue mi idea —dije a mis colegas escritores—, así que yo iré primero. Con permiso. —Y me fui a enfrentar a uno de los numerosos administradores de webs piratas que habíamos capturado, ajustando mi minifalda de cuero y sosteniendo un bonito látigo que conseguí en una tienda para sadomasoquistas.

—¡Ay, mamacita! —dijo el pirata al verme. Todavía creía en la farsa del "servicio de calidad de vida".

—No, no, no te confundas. Voy a torturarte en serio por haber pirateado todos esos libros. Simplemente me vestí así para torturarte con estilo. Piensa en esa escena con Lucy Lawless en la película Euroviaje.

—¿Qué? ¿Eres una escritora? ¡Ja! No me asustas para nada. Los escritores son unos seres patéticos e inofensivos que...

—Oh, ¿en serio? No nos conoces para nada. Los escritores tenemos mentes MUY retorcidas. ¿Cómo crees que inventamos a algunos de los villanos más famosos y crueles de la historia, como Hannibal Lecter, Norman Bates, Drácula, Ramsay Bolton y la enfermera loca de Misery? Algunos sabemos TODO sobre las torturas medievales o modernas. Y considera esto: para empezar, siempre hemos sido capaces de hacer sufrir a los lectores nada más que con nuestras PALABRAS.

Agité un poco mi látigo, poniendo cara de sádica. El pirata se puso muy, muy pálido. Al fin había entendido que la cosa iba en serio.

Yo: Esto no va a ser rápido, no lo vas a disfrutar, y debiste pensarlo mejor antes de meterte con mis sufridos colegas y conmigo.
Minion: ¿Padabatu nipotada? Prrrrr. ¿Blope? ¡Jajajaaaaa! ¡Trasero!

El minion se lo pedí prestado a Gru. Y no me pregunten qué hizo con ese garrote lleno de pinchos porque este blog es más o menos apto para todo público.

Para terminar, pusimos a los piratas en un régimen de trabajos forzados. Deberán trabajar el equivalente a todas las horas invertidas en todos los libros que piratearon (lo cual será, más o menos, una cadena perpetua para ellos, porque escribir un solo libro suele tomar MUCHAS horas de trabajo).

—Pero... pero... ¡esto es esclavitud! —se atrevió a protestar uno de los piratas.

—¡Exacto! —dijimos los demás escritores y yo—. Eso es justamente lo que estaban haciendo ustedes con nosotros: tratarnos como esclavos. ¿Verdad que no se siente bien, cretinos de porquería? ¡A trabajar, haraganes!

Ahora que la venganza contra los administradores de webs piratas está en progreso, tal vez deberíamos seguir adelante y torturar a los distribuidores de pornografía infantil, los contrabandistas de mascotas exóticas y la demás fauna criminal que anda suelta por ahí. Al fin y al cabo, históricamente hablando, también fuimos los escritores quienes inventamos a los superhéroes :-D

G. E.

PD: Como aviso para los lectores, sepan que los escritores independientes no tenemos ningún problema en regalar nuestros libros a los lectores que, por algún motivo, no los puedan pagar en ese momento. Eso es preferible a que recurran a las webs piratas, porque así nadie fomenta el usufructo ilegal de la obra de los menospreciados escritores. Ah, y si tienen autores favoritos, así es como pueden colaborar todavía más con ellos.

PPD: Después de las torturas, los escritores hicimos una tremenda fiestota con los minions :-)

PPPD: Si lo de la escritura sigue así de mal, realmente consideraré volverme una dominatriz. He descubierto que se me da bien lo de azotar traseros, y seguro que eso paga mejor que escribir :-D (bueno, como casi todo, incluso lavar pisos).

12 de diciembre de 2014

LAS PRINCESAS DE ILUL

Aquí va otro de los libros que he publicado este año. ¿Y de qué va? Pues... digamos que tiene algo de fantasía, un poco de romance, cierto toque de misterio y drama, y también explora el poder de la imaginación. Pero principalmente es la historia de dos hermanas que luchan para salir adelante, apoyándose una a la otra en las circunstancias más extrañas :-) Sinopsis:

Aída, una joven periodista, acude en auxilio de su hermana Ali, quien vive ahora en la decrépita mansión de su abuela Paulina. La anciana está agonizando por un tumor cerebral y delira acerca de Ilul, el reino fantástico sobre el que solía contar historias a sus nietas. Pero ¿acaso los cuentos eran solamente imaginarios, o algo más se esconde detrás de ellos? Un grave accidente doméstico llevará a Aída muy lejos de su familia, a un sitio dominado por un rey loco y una criatura maligna; mientras tanto, Ali deberá enfrentar un reto igualmente peligroso: averiguar la verdad sobre el pasado de su abuela... antes de que sea demasiado tarde para salvar a su hermana perdida.

La mayor inspiración para esta historia proviene de la relación que tengo con mi prima Paula. Ella es como una hermana para mí, y creo que en cierto modo yo también lo he sido para ella (o espero que ella lo considere así). En todo caso, ambas sabemos que podemos contar una con la otra sin importar cuál sea el problema. Bueno, a menos que sea algo que se pueda buscar en Google :-D

Ésta es la portada del libro:


Está en todas las páginas de Amazon, sin DRM y a un precio muy accesible. Les pongo los enlaces principales para el público hispanohablante:

http://www.amazon.com/dp/B00OA7NHHW (América)
http://www.amazon.es/dp/B00OA7NHHW (España)
http://www.amazon.com.mx/dp/B00OA7NHHW (México)

Espero que les guste :-) ¡Besos!

G. E.

6 de diciembre de 2014

ESTÚPIDA HONRADEZ

Hoy voy a hablar sobre un tema que me tiene a mal traer. O sea, el del título. (Obvio, no voy a poner semejante título y empezar luego a hablar de alpargatas.)

Desde niña me enseñaron que debía ser honrada. Que robar estaba mal, que mentir no era correcto, bla bla bla. Y más o menos insinuaban que si no era honrada iba a terminar en forma horrible, mientras que, siendo honrada, me iba a aparecer una especie de halo de virtud y todo me saldría bien en la vida.

A medida que alcanzaba la edad adulta me di cuenta de una triste verdad: la mayoría de las veces no parece que la honradez sea una gran ventaja. Y ya ni siquiera otorga un mínimo de prestigio; si hoy en día dices que eres honrado (y cometiendo la estupidez de mencionarlo como si fuera motivo de orgullo), lo más probable es que se rían en tu cara. Al final, el valor de la honradez es tan verídico como esos cuentos de hadas donde la campesina pobre pero de buen corazón salva a la anciana en peligro, descubre que en realidad era un hada disfrazada, luego el hada la convierte en princesa, y finalmente la campesina-princesa se casa con un apuesto príncipe y ambos viven felices para siempre.

Buf. Patrañas. Puras patrañas.

Desde hace un tiempo vengo preguntando en Twitter y Facebook para qué cuernos sirve la honradez, y nadie me ha dado una respuesta satisfactoria. O todos nos hemos vuelto demasiado cínicos, o mi temor de que la honradez no sirva de nada está por completo justificado. A ver, alguien me dijo que "la honradez sirve para tener una especie de estándar y tomar las decisiones correctas". Ajá. Eso suena más o menos razonable. Pero otra persona me contestó que "la honradez sólo sirve para que la gente deshonesta se aproveche y te pase por encima".

La honradez funcionaría si todos fuéramos honrados. El mundo sería entonces una verdadera maravilla. El problema es que estamos rodeados de demasiada gente que no es honrada, y entonces los honrados, así como los herbívoros, nos encontramos en desventaja.

En Uruguay los buenos pagadores nos denominamos "los nabos de siempre". ¿Por qué? Porque nadie nos premia por pagar a tiempo, mientras que, si tienes suficiente deuda acumulada, lo más probable es que el gobierno termine haciéndote un descuento para ver al menos una parte del dinero.

Encima, es soberanamente común que la gente deshonesta consiga en poco tiempo grandes sumas de dinero que las personas honradas no veremos en toda una vida de duro trabajo. Ejemplos: narcotraficantes, directores de banco que se fugan con los ahorros de las personas, empresarios que evaden impuestos, proxenetas y contrabandistas.

Díganme si no dan ganas de golpearse la cabeza contra un muro y putearse a uno mismo por tener conciencia y permanecer honrado.

Como me he mantenido honrada a pesar de todo, la gente que me conoce sabe que puede confiar en mí y que nunca voy a robarles nada ni a aprovecharme en forma alguna de su confianza. Hasta ahí vamos bien. Lo triste es pensar que, si fuera contadora y hubiera maquillado las cifras para quedarme con algunos cientos de miles de dólares de un millonario incauto, ahora mismo podría estar navegando en mi yate rumbo a Europa.

Tampoco estoy muy segura de estas otras cualidades sirvan de mucho:

a) La belleza interior. Sobre todo para las mujeres. Porque si eres linda por dentro pero por fuera careces de atractivo, lo más probable es que pases totalmente desapercibida, por mucha bondad que albergue tu corazón.

b) La inteligencia. A menos que sea una inteligencia de tipo maquiavélico que sirva para dominar el mundo, ya he mencionado que los cerebritos en general estamos soberanamente infravalorados. (Al menos ahora tenemos la serie La teoría del Big Bang. Sin embargo, la única integrante del grupo que realmente encaja en la categoría de cerebrito es Mayim Bialik, la actriz que encarna a Amy Farrah Fowler.)

c) La empatía. Vamos, que te pones en el lugar del otro, cedes el asiento a un anciano en el autobús, ¿y qué ganas? Un "gracias" y viajar de pie el resto del camino. Los demás pasajeros se hacen los despistados mientras siguen cómodamente sentados.

d) La puntualidad. Bueno, esto es útil en el trabajo, pero ¿fuera de él? Lo único que ganas es tener que esperar al todo el mundo. Puaf.

e) El raciocinio a la hora de votar. Te tomas el tiempo de informarte para saber qué políticos están realmente capacitados para el puesto, pero luego tienes en contra a una mayoría de votantes-borregos que votan a cualquier idiota carismático, acompañado además por un grupo de senadores y diputados con un nivel educativo cuestionable y ciertas tendencias antidemocráticas. Doble puaf.

d) Un agudo sentido de la ironía. Ah, no, esperen, sí entiendo que esta cualidad no sea muy apreciada. Aunque, como las otras, tampoco sirve de mucho, salvo para redactar entradas como ésta :-P

En fin, creo que voy a seguir siendo honrada. Pero no porque sea redituable en algún sentido, sino porque a estas alturas ya no me sale ser de otra manera.

Disculpe, señor, se le ha caído esta billetera llena de billetes de 100 dólares. (Que podría haberme quedado para comprarme una nueva cámara digital, pero no lo haré porque soy estúpidamente honrada. U honradamente estúpida.)

PD: Si alguien tiene buenos argumentos para convencerme de que la honradez sí tiene valor después de todo, ¡por favor, que me lo diga al instante! Ni yo me aguanto cuando estoy tan cínica.

FRAGMENTO DE HISTORIAS DEL DESIERTO

Hay días en que las cosas simplemente no salen bien, ya sea porque las estrellas así lo determinan, o porque errores pasados vuelven a uno en forma de horribles consecuencias, o por casualidades tan improbables como pincharse un pie con un único clavo perdido en la vastedad de Huru. Urel y Caleto preferían pensar en eso antes que achacarle la responsabilidad de un mal día al verdadero culpable: su propia, inherente y monumental torpeza.

Ellos eran hermanos y ladrones por vocación. Querían ser los mejores del desierto, pero al parecer el destino les había jugado una mala pasada, eligiendo para ellos una meta que no estaban en condiciones de superar. Su madre, una mujer sabia, se había dado cuenta de eso desde que ambos eran niños, y por tal razón había insistido en que eligieran una profesión más acorde a sus capacidades; algo sencillo, como vender alfombras o criar ovejas (cabras no, porque les ganaban en astucia). Urel y Caleto, sin embargo, seguían empeñados en dedicarse al robo, entendiendo que las posesiones materiales no estaban pegadas a sus dueños y por lo tanto eran susceptibles a cambiar de manos. Lo que no entendían era que los dueños solían ver con malos ojos dichas transferencias, y considerando la torpeza de los hermanos, el resultado habitual no era el traspaso exitoso del bien en cuestión sino un conjunto de heridas y moretones que no favorecían a los bandidos. Pero debían de tener algún pequeño astro de su lado, porque de momento no habían caído en prisión y conservaban en su lugar ciertas partes de su anatomía. La cabeza, por ejemplo, que resulta imprescindible para tantas cosas.

Después de su último robo fallido, los hermanos habían terminado en medio del desierto sin sus dromedarios, las botas de Urel, los pantalones de Caleto ni un ganso de color naranja que podía hablar, aunque sólo dijera obscenidades. De todo eso, lo más interesante había sido la cuestión de los pantalones, pero era una historia larga y Caleto no estaba dispuesto aún a contarla, porque se ponía colorado y empezaba a tartamudear cada vez que pensaba en lo ocurrido. Lo importante era que ambos hermanos estaban en alguna parte de Huru enfocados en un solo objetivo: sobrevivir. No se puede hacer mucho más cuando uno está rodeado de dunas hasta donde alcanza la vista, incluso con una luz guía señalando el camino hacia la civilización.

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